La palabra del año

El martes 29, la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE) eligió a su palabra del año.

Desde 2013, este organismo, apoyado por la Agencia EFE y la Real Academia Española, ha seleccionado una palabra cuyo uso cotidiano represente el espíritu del año por fenecer.

Para este pandémico 2020, la FundéuRAE fijó una lista de 12 candidatas, “que sean términos que hayan estado, en mayor o menor medida, presentes en el debate social y en los medios de comunicación. Por otro, que, por su formación, significado o dudas de uso, ofrezcan interés desde el punto de vista lingüístico y hayan sido, por tanto, objeto de alguna de las recomendaciones que ha publicado diariamente la FundéuRAE durante el año.”


Para mi sorpresa, la Fundación se decantó por el término confinamiento, por encima de coronavirus, Covid–19 o pandemia, incluidas entre sus finalistas, pero que no tuvieron el peso suficiente para la Fundéu para ser designadas “palabra del año”.

Según el Diccionario de la RAE, confinamiento es el “‘aislamiento temporal y generalmente impuesto de una población, una persona o un grupo por razones de salud o de seguridad’, este término ha marcado buena parte de los meses del año que ahora acaba”.

Así, la Fundéu justifica su elección: “La crisis sanitaria derivada de la pandemia de la Covid–19 es, sin duda, la protagonista del 2020 y las medidas implementadas para frenarla han cambiado radicalmente nuestra forma de vivir y de hablar”.

La elección se justifica luego de que España, Francia, Italia, Alemania, Bélgica, Holanda y Reino Unido, junto con China y Estados Unidos, entre otros, han tenido una experiencia que sólo cabe adjetivar como impactante, muy diferente a la de países menos desarrollados, como México y prácticamente todos los latinoamericanos, asiáticos y africanos.

En todo caso, aquí se usó cuarentena como un equivalente del confinamiento de otras latitudes.

Allá padecieron, y aún padecen en menor medida, un confinamiento que acotó sus libertades, transformó sus vidas y los ha hecho caer en la desesperación.

Para el caso de México hay otras palabras que retratan escenarios más impactantes. Coronavirus, Covid–19 y pandemia ya forman parte del léxico de casi todos los habitantes del país. Tal vez no se tenga muy clara la ciencia detrás de cada uno de estos términos, pero nadie podrá ignorar los efectos de sus procesos.

Si bien aquí hubo algo parecido al confinamiento, ni de lejos se pareció a lo vivido en aquellos países, donde prácticamente no vieron la luz del Sol durante semanas enteras, siendo el caso chino el más extremo, aunque en Europa tampoco se anduvieron con remilgos, e impusieron fuertes multas y hasta cárcel a quienes buscaban pisar la calle.

Nunca tanta gente se había quedado encerrada en su casa.

La sociedad del ocio está pasando aceite, acentuándose la angustia en quienes buscan la diversión de forma casi patológica. En ese afán escapista están cargando con sus sistemas de salud, muy cercanos ya al colapso.

Y esta no será la peor de las situaciones. El Apocalipsis aún espera.