La mega marcha

6444 6444 Concentración de simpatizantes del presidente Andrés Manuel López Obrador, quienes participan en una marcha convocada para este sábado. Foto José Antonio López

¿Usted se imagina una marcha a favor de Enrique Peña Nieto o de Felipe Calderón, en pleno ejercicio del poder? Le pese a quien le pese, AMLO sigue siendo uno de los presidentes más queridos en la historia política de México. A pesar de los constantes ataques de la fragmentada oposición y de la avalancha de críticas de los medios de comunicación de la derecha conservadora, la aprobación se mantiene alta, los datos de los últimos registros demoscópicos lo confirman, por eso no es casual que ante los embates hayan surgido ciudadanos, organizaciones y pueblo que sigue mostrando su apoyo, ahora a través de la mega marcha. Sin duda vale la pena analizar las motivaciones de los marchistas.

AMLO, entre otras cosas, es un líder carismático, desde hace mucho años ha logrado mantener a un número muy importante de seguidores. Hechos como el desafuero y el fraude de 2006 han contribuido para consolidar la relación entre el líder y sus seguidores y aunque tuvieron que pasar 12 años para que pudiera ganar las elecciones presidenciales, nunca en ese periodo se quedó solo. En realidad, sus recorridos por todo el país tuvieron efectos directos entre la población que se ha identificado con sus causas, por eso el lema “la esperanza de México”, “el cambio verdadero” y “por el bien de México, primero los pobres” ha tenido tanta influencia, pues en un país donde la pobreza, marginación, exclusión y desigualdad se han profundizado en las últimas décadas, AMLO logró hacer clic entre él y sus seguidores. La defensa de los pobres encontró condiciones en el año 2017 que se reflejó en la elección del 1 de julio de 2018, los más de 30 millones de votos y más del 50 por ciento de la votación confirmaron la esperanza de que con Andrés Manuel López Obrador se podrían hacer cambios profundos en la vida pública del país.

De hecho, en la revisión del libro Nuevo Proyecto de Nación, se pueden constatar las prioridades del ahora presidente y gran parte de su agenda de gobierno, a nadie mintió, el gobierno estaría al servicio de lo que él denomina pueblo. Las políticas sociales para la atención a los adultos mayores, los jóvenes desempleados, las becas para estudiantes de los distintos niveles o los apoyos para los campesinos a través de programas de subsidios, sembrando vida y transferencia de recursos para las comunidades a través de infraestructura, han permeado a lo largo del territorio, a ello se debe sumar la narrativa del combate a la corrupción que a pesar de las resistencias ha caminado en el imaginario colectivo, más aun cuando todos los días aparecen nuevas pistas de las prácticas de corrupción de la clase política que gobernó en las últimas décadas. Estos hechos han reafirmado la especial relación entre AMLO y sus seguidores pues éstos últimos siguen convencidos que lo que se está haciendo es una verdadera transformación del país, por eso no es casual que ante la embestida de los grupos opositores se generen expresiones como la mega marcha, en donde concurrieron miles de personas para apoyar al presidente.


Las movilizaciones y la capacidad organizativa son dignos de analizar por los efectos en la construcción de una cultura política democrática, la defensa de los derechos sociales y la lucha contra la corrupción. La mega marcha estuvo enmarcada por el rebrote del Covid–19 y seguramente esto limitó un mayor número de asistentes, en condiciones normales habría un mayor número de participantes, tal como ha ocurrido en los diferentes mítines post elección de 2018, aun con ello se registraron ciudadanos de varias entidades federativas, del norte al sur y desde luego de la ciudad de México y su área metropolitana. Las consignas en su mayoría fueron para mostrar el apoyo al presidente y aunque hubo grupos que gritaron consignas a FRENA, como “estos son, estos son los traidores de la nación”, no hubo reportes de actos de confrontación directa entre unos y otros.

En ese sentido, lo que se puede observar y esto es quizás lo más importante es que se sigue gestando una cultura de participación que ya no tendrá marcha atrás, independientemente el partido o coalición que gobierne una vez que concluya el mandato de AMLO y éste será uno de los más grandes legados del líder carismático a sus millones de seguidores. La mega marcha es una bocanada de aire para quienes consideran que la democracia requiere en todo momento la libre expresión de las ideas, la manifestación y el debate de los asuntos públicos. Una sociedad informada, participativa, conocedora de sus derechos, es la mejor apuesta para la construcción de una sociedad más justa, menos desigual y más democrática.

Entre tanto, calladitos se han quedado los que hasta hace unos días promovían la vigencia de los fideicomisos, empezando por el anterior director del Conacyt, Enrique Cabrero, ocurre lo mismo en el gobierno de Tlaxcala, dónde o a quién fueron a parar los recursos de los Fondos Mixto para la investigación, apuntar al anterior presidente de El Coltlax, Alfredo Cuecuecha Mendoza pudiera ser una pista… ¿Quién será la senadora que obliga a sus colaboradores a trabajar los siete días de la semana y de paso los manda a aplicarse la vacuna de influenza a la Ciudad de México?