La DEA

A pesar de la resolución de la FGR no se puede meter las manos al fuego por el general Cienfuegos ni tampoco por la Administración de Control de Drogas(DEA)

Aun con la resolución de la Fiscalía General de la República (FGR) no se puede meter las manos al fuego por el general Salvador Cienfuegos, ni tampoco se pueden meter las manos al fuego por la Administración de Control de Drogas, más conocida como DEA, única instancia del Departamento de Justicia de los Estados Unidos para coordinar y perseguir investigaciones antidrogas en el extranjero.

Tal como se ha señalado una y otra vez, el crecimiento del crimen organizado en México durante el periodo 2000–2018, época que gobernó el PRI y el PAN, no se puede explicar sin el entramado de complicidad y corrupción del más alto nivel, ya sea tanto de funcionarios públicos civiles como de funcionarios del Ejército y la Marina. Aunque no haya pruebas contundentes de la anterior afirmación para el caso del sector militar, es inobjetable que la guerra contra el crimen iniciada con Felipe Calderón y conservada por Enrique Peña Nieto resultó un fracaso precisamente por la complicidad entre líderes de los cárteles y el poder político en México; pero el crecimiento del crimen organizado en nuestro país en relación con la exportación de drogas a los Estados Unidos también ha sido un fracaso para la DEA, porque a pesar de los grandes operativos que han permitido la captura de cientos de narcotraficantes que hoy están presos en las cárceles de ese país, la distribución, venta y consumo de drogas ha crecido en el país vecino; es decir, la lucha de la DEA no ha sido exitosa por más que se intente difundir los logros obtenidos.

Las prácticas de esa institución no siempre han sido legales, pues aunque hay en ocasiones colaboración entre los gobiernos, muchas de las investigaciones se hacen de manera discrecional al margen de los gobiernos de los países. La DEA, por lo regular, ocupa estrategias sin dar cuenta de sus acciones, sobran ejemplos documentados por especialistas y periodistas a nivel nacional e internacional que han visibilizado las formas que ocupa esa institución para interceptar comunicaciones, infiltrar personas en los cárteles o ser posiblemente partícipes en la producción, distribución y venta de narcóticos para supuestamente tener elementos de prueba y asegurar más narcotraficantes.


Los relatos de los famosos testigos protegidos dan cuenta de esas prácticas. En ese sentido, la DEA no siempre ha actuado con la ley en la mano, lo que puede provocar que muchos casos se caigan por el simple hecho de no tener pruebas contundentes para sostenerlos ante los jueces de ese país o abrir procesos en los países donde se llevan a cabo los delitos vinculados al mercado de las drogas. En el caso del general Salvador Cienfuegos surgen más preguntas que respuestas, por ejemplo, ¿por qué el Departamento de Justicia aceptó desestimar el caso en la Corte cuando ya se tenía preso al general en cuestión?, el hecho que el gobierno mexicano solicitara retirar los cargos para ser investigado en México, fue algo inédito, pocas veces visto en la historia de impartición de justicia en ese país. Si el caso contaba con pruebas contundentes, resulta contradictorio que se le haya permitido salir. ¿Por qué el gobierno de los Estados Unidos decidió hacer muy rápido el trámite para deportar al general? No es común que los Estados Unidos y en particular el Departamento de Justicia acepten este tipo de negociaciones que supondríamos contravienen el objetivo de la DEA en su lucha contra la producción, distribución, venta y consumo de estupefacientes, ¿por qué aceptó la petición del gobierno mexicano?

De hecho, la FGR recibió y analizó el famoso expediente y con la resolución emitida no sólo no encontró elementos de prueba para fincar responsabilidades al general Cienfuegos, sino que al hacerlo dejó entrever que el trabajo de la DEA dejó mucho que desear porque las supuestas pruebas resultaron ser fácilmente desechadas. Desde luego, la resolución ha generado una enorme polémica al interior del país, con efectos internacionales, para un segmento importante de la prensa y expertos en la materia, al desestimar los cargos por parte de la FGR se está otorgando un pase a la impunidad del general Cienfuegos, pero para otro segmento, la investigación hecha por miembros de la DEA es totalmente inverosímil, lo que abrió la puerta para desestimar el caso. Lo que puso en duda el trabajo de esa institución. Otro hecho inédito.

Aunque en estas primeras horas el debate se ha centrado en la culpabilidad o inocencia del general Cienfuegos, en la actuación de la FGR y la posición del gobierno mexicano al avalar la resolución, lo cierto es que en las siguientes horas las opiniones se moverán hacia el expediente tanto de la DEA como de la propia Fiscalía. El caso no está cerrado por las múltiples implicaciones bilaterales, de impartición de justicia en México y de la propia eficacia de la DEA, lo cierto es que hasta ahora esa institución no pudo demostrar con plenitud que el “Padrino” es el general Salvador Cienfuegos, eso no significa que el general ya la haya librado de todos los señalamientos en su contra, son muchas heridas abiertas que no se han cicatrizado. Por ahora también la Administración de Control de Droga (DEA) está en el banquillo de los acusados. Ver para creer.