José Antonio Meade en la mira de la FGR

Por primera vez en la historia reciente de México, una ex secretaria de Estado es vinculada a proceso y ahora está recluida en una cárcel como medida de prisión preventiva. El principal delito, que no el único, es su participación en la Estafa Maestra. Falta que caigan dos operadores principales: Emilio Zebadúa y Ramón Sosamontes, de ahí los que siguen. Sin embargo, en un intento para evitar la cárcel, involucró a José Antonio Meade y a Enrique Peña Nieto, para que si así lo decide la Fiscalía General de la República (FGR) se abran carpetas de investigación.

En ese sentido, vale la pena recuperar el texto que publiqué en mayo de 2018, donde se destaca la desmemoria del entonces candidato del PRI para ocultar las prácticas de corrupción en el gobierno del que formó parte y de cuál hizo mutis, lo que ahora lo podría vincular a proceso.

“Así no Meade. Mientras al candidato al gobierno se le olvida el nombre de su libro, a millones de mexicanos no se les olvida el gasolinazo, la Estafa Maestra, la Casa Blanca, la Casa de Malinalco, Odebrecht, los casos de corrupción de los ex gobernadores de Veracruz, Chihuahua, Nayarit, Coahuila, Tamaulipas y Tabasco; las mansiones del niño verde, además de que entre el periodo de 2012 a 2018 el peso mexicano se ha devaluado al menos un 50 por ciento, que la deuda se ha disparado en ese mismo periodo, que el flamante coordinador de campaña, Aurelio Nuño, en 2017 cuando aún era secretario de Educación Pública, se gastaba al menos 5 millones de pesos por día en publicidad para posicionar su imagen con el pretexto de dar a conocer el fracasado modelo educativo. Así no Meade.


Tampoco a millones de mexicanos se les olvida que la mitad de la población está en condiciones de pobreza y que mientras en Sedesol se despachaban con la cuchara grande, a través de empresas fantasma, miles de mujeres, niños y personas adultas mayores se quedaban esperando los apoyos de política social. No se olvida que los padrones de esa institución estaban plagados de irregularidades, hasta los muertos cobraban las dádivas del gobierno, tampoco a la población se le olvida que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó irregularidades por más de 6 mil millones de pesos que se deben sumar a las irregularidades en Sedatu, donde por cierto sigue despachando Rosario Robles. De hecho, las prácticas de corrupción se han disparado en prácticamente todas las dependencias, incluidas las del sector salud. En el IMSS, por ejemplo, se han detectado dos centenares de funcionarios que ahora mismo se están investigando por enriquecimiento ilícito y que en el ISSSTE se otorgaron contratos para sacar de la quiebra al Grupo ICA de manera ilegal… el sistema de salud está también corrompido. Así no Meade.

De hecho, a millones de mexicanos tampoco se les olvida que el año 2017 fue el más violento de las últimas décadas y que se siguen contando los miles de muertos y desaparecidos producto de la fallida estrategia contra el crimen organizado, la estrategia que ha dicho José Antonio Meade continuará en caso que un milagro le permita rebasar al segundo lugar y al puntero en las encuestas, pero tampoco se olvida que se redujo a cero pesos el presupuesto para la prevención del delito. En efecto, las causas que originan la captación de jóvenes, niños y adultos no son atendidas sin una política de prevención, los intentos por detener al crimen organizado serán nuevamente un fracaso. Así no Meade.

A diferencia de Meade, los mexicanos sí recuerdan que se nos dijo que las reformas energética y la educativa permitirían, por una parte, reducir los precios de los energéticos y, por otra, aumentaría la calidad educativa de los niños de educación básica. Pues ni uno ni lo otro, habría que recordarle a José Antonio Meade, a los priistas, al gobierno y a sus simpatizantes que los precios de la gasolina, el gas y otras fuentes de energía se han disparado en los últimos años. La gasolina Premium ya rebasó los 20 pesos por litro y la Magna y el diésel mantiene tendencia al alza; a partir del gasolinazo la tasa inflacionaria en 2017 fue la más alta de los últimos 17 años, es decir, nos dieron atole con el dedo. En el caso de la educación, el fracaso ha sido mayor, pues las pruebas Enlace, Planea y Pisa muestran que seguimos reprobados en matemáticas, español y geografía, que miles de niños y adolescentes no obtienen el mínimo de conocimientos y que los miles de millones de pesos que se han gastado en evaluación docente no corresponden con la calidad educativa que está por los suelos. A ello debe sumarse que los niños no aprenden inglés porque ni hay profesores, el modelo es un fracaso y no hay ni el mínimo de condiciones de infraestructura y equipamiento.

Sobra decir que las escuelas de tiempo completo son una simulación, que en los desayunos escolares incluyen café, papás, chicharrones, dieta que no sirve para disminuir el problema de la obesidad, bajo peso y baja talla…”. ¿Ahora sí recordará José Antonio Meade el acta de entrega–recepción y cómo siguieron operando los contratos en Sedesol?, de candidato tricolor a posible cómplice. Ver para creer.