
Jorge lleva 11 años en el medio musical, pero fue apenas hace seis meses cuando decidió crear su propia banda a efecto de llevar alegría y solemnidad a las personas de los estados de Puebla y Tlaxcala.
Este joven de 26 años de edad creó la banda denominada La Auténtica Flor de Capomo en su natal Cholula, Puebla, y el pasado viernes fue contratado para amenizar la peregrinación que se hizo desde el municipio de Natívitas hasta la capital de Tlaxcala en honor al Niño Milagroso de Jesusito, el cual cumplió 100 años de ser adorado por los feligreses.
Frente a la iglesia de San José de la ciudad capital, Jorge Tochihuitl se limpia el sudor después de caminar desde Texoloc hasta Tlaxcala. Porta pantalón, camisa y botas color blanco y un saco en color rojo.
Este joven tiene el cabello corto y utiliza anteojos por un problema visual, pero su oído es fino y le permite montar piezas de varios géneros musicales.
En plática con La Jornada de Oriente, Jorge amablemente explica que el capomo es una flor que se da en Cholula y por eso es una palabra que utiliza en su banda, la cual está integrada por ocho elementos.
“La banda se creó en septiembre del año pasado porque sus integrantes han andado en varias agrupaciones, pero por distintas cosas no se han entendido con los líderes y decidieron unirse a mí para formar un proyecto nuevo. Somos ocho: dos percusiones –tambora y tarola–, tuba y saxofón, dos clarinetes (uno de ellos es cantante), trompeta y trombón. Tocamos música versátil, de todo, de iglesia, tambora, valses y marchas”, refiere.
–¿Venir en peregrinación acompañando al Niño Milagroso cambia su manera de trabajar? –Al niño no lo conocíamos, es un santito más que conocemos en nuestra trayectoria como músicos, pero sí somos muy allegados a la religión católica y venimos con mucha fe a trabajar.
Jorge toca la trompeta y desde los 15 años de edad se dedica a la música. “Me llama la atención la música porque transmite muchas cosas, además otros trabajos se me hacen muy rutinarios, pero en la banda vamos de un lugar a otro”.
Estudió en la Escuela de Música de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), mientras que algunos de sus compañeros también se han preparado en este medio y otros se formaron de manera empírica porque tienen familiares que se dedican a este ambiente.
–¿Por qué te llama la atención la trompeta?
–Porque me gusta su sonido y la forma del instrumento. También sé tocar la tuba, es la misma escala, pero diferente armonía con respecto de la trompeta.
–¿Qué significa la música para ti?
–Es algo muy padre, porque se pueden transmitir muchas cosas, depende del estado de ánimo que tengas, a veces enojado también transmites tu sentir a la gente.
Para esta ocasión, Jorge cobró 3 mil 500 pesos y señala que La Auténtica Flor de Capomo está abierta para “los camaradas que quieran contratarnos”.
–¿Hay mucha competencia en Cholula?
–Sí, la verdad sí, hay un refrán que en mi pueblo alzamos una piedra y encontramos un músico, somos muchos. Vivo en una calle de 80 metros de largo y ahí hay 12 músicos.
–¿Cuál es tu pieza favorita?
–En sí no tengo una canción en especial, todas son bonitas, pero la que más me llega es la de Dios nunca muere.
–¿Qué otras actividades te gustan?–, se le pregunta.
–Mi padre es alfarero de tabique rojo y le ayudo cuando tengo tiempo en su trabajo; otra cosa que me gusta es enseñar en la Casa de la Cultura de Cholula a los niños a tocar el clarinete, la tuba y la trompeta.
–¿Se puede vivir bien de la música?–, se le inquiere.
–Claro que sí, depende de cuánto creas en ella, porque es como en todo, si no crees en algo, no se te da, pero sí se vive de la música muy bien. Ahorita se viene el carnaval y las fechas están muy saturadas para la banda, también hay contratos en la fecha del 16 de septiembre, en diciembre otro tanto, todo el año hay contratos.
Tras referir que no se cansó de venir a pie en la peregrinación, “ya estoy acostumbrado”, Jorge menciona que en cada contrato tiene la oportunidad de conocer las costumbres y tradiciones de las personas. “Hay veces que hacen una cosa de un forma y vamos a otro lugar y es diferente, es bonito conocer las tradiciones de la gente”.
En sus 11 años de actividad como músico ha vivido anécdotas de “diferentes colores y sabores, pero una especial que recuerdo fue en un boda cuando el novio salió corriendo para evitar que lo tiraran en la Víbora de la Mar, pues por lo general el novio siempre se queda hasta que lo tiran o no lo tiran, pero en esa ocasión en cuanto vio que la fila de hombres se iba contra él, ¡fuga!”
Con humor, dice que en ocasiones no puede guardar la compostura ante una situación de ese tipo, “porque también somos humanos”.
–¿Qué piensas hacer para que dure tu banda?
–Tratar a los compañeros no como un elemento más, sino como parte de…, tratarlos como hermanos, hablarles clara y abiertamente de lo que pasa, ese es el punto de partida para que estemos mucho tiempo unidos.
El padre de Jorge se dedica a la elaboración artesanal de tabique rojo, pero a él no le llama la atención dedicarse a esta actividad porque considera que es muy pesada, “la verdad no el entro, mi hermano tampoco y por eso me acompaña en la banca, él es el que canta y toca el clarinete”.
Sus aspiraciones son que la banda sea reconocida y aumentar el número de integrantes para que sean dos o tres por cada sección.
Para conseguir contratos, expone que en cada presentación entregan tarjetas y las amistades de los integrantes les consiguen presentaciones, también tienen un sitio en facebook como La Auténtica Flor de Capomo.
–¿Por qué creaste una banda y no un grupo musical?
–En primera porque todos mis compañeros tocan instrumento de viento y en segundo porque está de moda la banda.
Finalmente, Jorge da a conocer que la banda ensaya dos veces por semana y tienen un repertorio de 150 canciones montadas. El joven se despide porque desea buscar la sombra de un edificio para recuperarse de la caminata que hizo desde Texoloc a Tlaxcala, pues la imagen del Niño Milagroso está por salir del templo religioso donde se ofició una misa, a fin de regresarlo a Natívitas.
