La formación del intérprete de LSM: un camino de respeto, preparación y compromiso auténtico.
Cada vez más personas oyentes en México —y también en Tlaxcala— muestran interés por formarse como intérpretes de Lengua de Señas Mexicana (LSM). Es una muestra valiosa de que la inclusión comienza a ser vista como una necesidad social. Sin embargo, es importante reflexionar sobre el proceso de formación: ser intérprete no se reduce a tomar cursos breves, sino que implica un compromiso profundo y continuo con la lengua y la cultura sorda.
La interpretación en LSM requiere años de práctica, inmersión cultural y aprendizaje guiado por personas sordas expertas, quienes son las principales guardianas de esta lengua. Desafortunadamente, en muchos casos —no solo en Tlaxcala, sino a nivel nacional— se ofrecen servicios de interpretación sin contar con la preparación suficiente, lo que afecta la calidad del servicio y, sobre todo, el derecho de las personas sordas a una comunicación plena.
Como áreas de oportunidad, proponemos: Fomentar programas de formación largos y avalados por la comunidad sorda. Impulsar la certificación obligatoria con evaluaciones rigurosas que incluyan no solo la técnica, sino también la ética y el respeto hacia la autonomía de las personas sordas. Promover que los intérpretes en formación participen en espacios reales junto a personas sordas, bajo supervisión profesional.
La meta no es desanimar a quienes desean sumarse a esta labor, sino invitarlos a hacerlo con responsabilidad. Un intérprete bien preparado no solo domina las señas; comprende su rol como facilitador de derechos, evita paternalismos y contribuye a una inclusión verdadera.
La comunidad sorda merece aliados, no intermediarios. Juntos podemos construir un modelo donde la interpretación en LSM sea sinónimo de profesionalismo, confianza y respeto.


