La empresa Engie ha mentido en el caso Nueva Xcala, sostienen pobladores

En el papel plasma una cosa y lo que hace aquí es otra: Jiménez

Pese a los presuntos intentos de negociación por parte de Engie México, inconformes con el proyecto de la planta solar Nueva Xcala en Calpulalpan sostuvieron que el único pacto “es que no se toque ni un centímetro del monte Malpaís” para instalar paneles, y afirmaron que demostrarán que esta compañía ha mentido al afirmar que ha actuado legal y éticamente.

Tras conocer la réplica que dicha empresa realizó a través del Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos (CIEDH), organización no gubernamental y de carácter internacional que retomó el reportaje sobre esta planta solar publicado por La Jornada de Oriente el 8, 9 y 10 de este mes de junio para difundirlo en su sitio electrónico www.business-humanrights.org, pobladores que se consideran afectados por la construcción de este parque fotovoltaico ya preparan una respuesta.

José Francisco García Bazán, ejidatario de San Antonio Calpulalpan, aseveró que tienen la forma de demostrar documentalmente el proceder de esta compañía francesa y que se va a exponer “cómo llegó y “cómo nuestros representantes casi nos obligaron a reuniones de 30 a 40 ejidatarios. Yo fui a cuatro juntas y en todas nos dijeron lo mismo, nos mostraron cómo era el proyecto, que no iban a tocar ni un árbol ni nada, que todo iba a ser limpio”.


Nos llamaban y nos pedían la credencial de elector para fotocopiar –comentó–; luego pedían a las personas que firmaran un papel, yo no sé qué era, no enseñaban qué era; “de mi parte no lo hice, nada más veía y sentía feo”.

Todo eso fue en 2017, pero desde 2016 empezaron a realizar convenios, cuando todavía no se hacía la asamblea “dura”; “el proceso fue realizado sin que el ejido recibiera asesoría por parte de especialistas tanto en materia ambiental como jurídica y en arqueológica, ”nos dejaron a la voluntad del comisariado, a la deriva”, remarcó .

El 19 de marzo de 2017 se llevó a cabo la asamblea “dura”, para cederle el poder al comisariado de disponer de la tierra de uso común; “a cada ejidatario le ofrecieron mil pesos por alzar la mano. Eso es ilegal, antidemocrático”.

Lamentó que actualmente “el campo mexicano está en manos de ancianos, de gente enferma; muchos llegaron a la asamblea en sillas de ruedas o con bastones, con problemas para caminar; dejaron la puerta abierta y hasta los familiares votaron; después les dieron de comer taquitos de carnitas. A la fecha no han mostrado los contratos ni los permisos”.

Así como Engie presentó al CIEDH fotografías de flora y fauna, “nosotros también tenemos mucho material, tenemos con qué. Desde 2016 ya mandaban drones para detectar la riqueza arqueológica y la ecológica, pero siempre nos dijeron que no iban a tocar nada, que iba a haber pastito verde debajo de los paneles, eso no es cierto, puras mentiras”.

Subrayó: “Tampoco es cierto que todo lo están haciendo muy bien y conforme a derecho, porque a los ejidatarios les han mentido y los han maiceado. Yo no me hago pa’ tras, con todo gusto lo sostengo y demuestro aquí y donde sea”.

Invitó a los gobiernos de Tlaxcala e Hidalgo y al federal, así como a las dependencias involucradas y a la propia empresa, con presencia de medios de comunicación, a tener una plática para que prueben que proceden adecuadamente.

Afirmó que Engie ofreció juegos infantiles, pintura para escuelas y maceteros “en los pueblitos cercanos, pero no lo ha hecho, fue puro verbo”.

García Bazán dijo que expondrán fotografías de las excavaciones realizadas por personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), contratado por Engie, “y que no tuvieron respeto ni a las biznagas, magueyes, nopales ni a nada. Según a los árboles los están haciendo aserrín para composta, ¿a poco los paneles necesitan de eso?. A los franceses no les interesa nada”.

Recalcó que la compañía tiene intentos de negociar con el grupo inconforme, “porque se han acercado, pero nuestra negociación es que no nos toquen ni un centímetro del polígono II de Malpaís” y que compruebe que es lugar árido e improductivo.

Recriminó que los funcionarios de las dependencias con injerencia en este asunto “tomen decisiones detrás de los escritorios”. Agregó que la semana pasada se realizó una reunión con representantes de la Secretaría de Gobernación (SG) y del ayuntamiento, pero exigieron la presencia de titulares.

Omar Jiménez, integrante de la Asociación Ganadera Especializada de Ovinocultores de Calpulalpan, refutó a la empresa: “¿Cuál inclusión de las comunidades?, que digan cuándo llegaron a entrevistarse con esta organización, era una de las primeras con las que tenía que comunicarse porque iba a utilizar las tierras que se usan para agostadero”.

Remarcó que nunca hubo un contacto de Engie hacia ganaderos que tienen las tierras de Malpaís “en posesión” desde hace más de 80 años, según la resolución presidencial del año  de 1936, en la que se otorgaron alrededor de 829 hectáreas y a las que posteriormente se ampliaron otras 100, lo cual quedó asentado en otro documento, por lo que esa área quedó en casi 929.

“Entonces para que ellos puedan trabajar ahí, nosotros tenemos que ceder la posesión. Al comisariado se le dijo esto claramente, porque la empresa decía que no tenía nada que negociar con nosotros”, indicó.

Omar Jiménez refirió que hay varios habitantes “que ya están en contra de la empresa, porque la afectación no es solamente en la cabecera municipal, sino en las comunidades” y agregó que la Asociación cuenta con el respaldo de las poblaciones de Cuacula, San Marcos, San Mateo, San Felipe y Mazapa.

Acentuó que la versión de Engie ante el CIEDH “es una falsedad; en un papel plasma una cosa y lo que hace aquí es otra”, pues se comprometió a reparar el camino y demás afectaciones provocadas por los trabajos, “pero las personas que mandaron a dialogar y a negociar, se retractaron y dijeron que no tenían facultad que iban a ver a quién le correspondía hacerlo”.

Se va a demostrar que la población tuvo que reparar los deterioros –anotó–; la tubería de drenaje se dañó otra vez porque volvieron a entrar con maquinaria pesada y el agua sucia vuelve a entrar al jagüey, así lleva cinco días. Solo bajo presión hacen las cosas.

Responsabilizan a Engie de impedir lluvias

“Los campesinos de la región están inconformes porque desde hace un año que comenzó la construcción de la planta, pasa una avioneta y abre el temporal; supuestamente en el contrato hay una cláusula que hace referencia eso, que deben abrir la atmósfera en caso de granizada porque se dañarían sus paneles solares”, resaltó.

El aparato aéreo da vueltas en círculo alrededor de la zona del parque solar “y en cuestión de una hora o dos el temporal ya se abrió, ya no llueve, eso no es lógico; cuando –dijo– un avión pasa una sola vez no causa el mismo efecto”.

El día 22 de este junio sobrevoló el área cerca de las 9:30 y 10:00 horas; previamente, el pronóstico del clima, que ya se puede consultar en los teléfonos celulares, indicaba 90 por ciento de probabilidad de lluvia,” pensábamos que a medio día ya estaría lloviendo, pero no fue así. Como a las dos o tres de la tarde volvieron a cargar las nubes, pasó otra vez la avioneta y se abrió el cielo, algo están haciendo”.

Mencionó que la comunidad tiene intención de tomar otras medidas, como el bloqueo de carreteras. Además, que algunos campesinos de Cuaula han preguntado al comisariado ejidal “cómo le iban a hacer, pues en ese ejido no tienen ninguna ganancia con este proyecto, al contrario ellos están perdiendo porque deja de llover”.

Reiteró que cada vez “las cosas se están complicando más” y recordó que desde hace aproximadamente 20 días con los mismos troncos de árboles derribados por Engie, la población inconforme ha cerrado caminos para impedir el acceso al monte Malpaís.

Insistió en que les molesta que no les muestran copia de los permisos para hacer los trabajos en esta zona y que le parece extraño que en el caso de estas tierras no se haya emitido una Manifestación de Impacto Ambiental por parte de la delegación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de Hidalgo, “que es donde colinda esta zona y donde nos han estado mandando a hacer trámites”, pues la elaboró la representación  en Tlaxcala.

Omar Jiménez cuestionó que Engie mencione en su réplica que rescató plantas de sotol, “pero aquí, en Malpaís, no se ve ningún lugar para su reubicación, no hay un solo vivero con esta especie”.

La planta solar Nueva Xcala se construye en el ejido San Antonio Calpulalpan, Tlaxcala, y Emiliano Zapata, Hidalgo, en 685 hectáreas, de las cuales 282 son de uso común (correspondientes al Polígono II monte ‘Malpaís’) y 403 son parceladas.

La compañía asegura, a través de su réplica al CIEDH, que su actuación es legal y con “ética, buenas prácticas de negocios, responsabilidad social, inclusión de las comunidades y respeto absoluto a derechos humanos”.