En esto creo: Regenerar Morena (II y última)

Hago una mención especial sobre la necesidad de la regeneración moral que en todos los militantes de Morena debe fomentarse, pues a pesar de los intereses legítimos que cada quien pueda buscar, es importante anteponerlos cuando lo que está en juego es la oportunidad histórica de lograr la Cuarta Transformación de México.

Es menester que cada militante fomente los valores éticos y morales que permitan el trabajo en equipo: es mejor tener paz que tener razón, pues muchas veces se busca imponer un pensamiento, a manera de colonización mental, cuando podemos tener diferentes puntos de vista y respetar la opinión de cada quien. Recalco que cuando se busca servir al pueblo, el cargo no es indispensable ni debe ser el fin de todo militante, pero si se tiene la fortuna de ocupar una representación se debe pensar siempre en el bien de los demás y en la responsabilidad que se adquirió. Pero, sobre todo, ser consciente de que todo cargo es temporal y que se tendrá que dar paso a alguien más. Morena no debe ser un trampolín político o una vulgar agencia de colocación.

“La vuelta al mundo”


En la canción “La vuelta al mundo”, de la agrupación Calle 13, la letra dice: “Si quieres un cambio verdadero, pues camina distinto”. En este sentido, lo que se requiere hacer con urgencia es cambiar el rumbo del partido, pues si se continúa por el camino de los vicios políticos que nos heredó el PRIANRD –como la búsqueda del poder por el poder mismo y no como una oportunidad de cambio y bienestar social–, gracias a algunos políticos que arribaron a Morena, salvo algunas honrosas excepciones, estaremos al borde de cambiar las cosas para que todo siga igual, como diría Giuseppe Tomasi di Lampedusa, en su obra El gatopardo.

Asimismo, considero urgente promover la formación intelectual, la capacitación política y la educación ética y moral de la militancia. Todo ello a través de una escuela de nuevos cuadros políticos; una institución que promueva la lucha por la justicia, en la que se inculque el combate a la corrupción en todos los niveles y postule la disminución de la brecha de la desigualdad económica. Un instituto de formación política que ponga en el centro de su propuesta el planteamiento de Rousseau: que ningún ciudadano sea tan rico para poder comprar a otro, ni ninguno sea tan pobre como para tener la necesidad de venderse.

Urge renovar la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ); además, se requiere profesionalizarla por un cuerpo colegiado que sea verdaderamente imparcial y que la designación de los comisionados para cada caso sea por sorteo y se le dote de una absoluta libertad para impartir justicia. Considero que la CNHJ debe ser la última instancia a la que tenga que acudir el militante; por ello deberían formarse Comisiones de Conciliación en todos los estados, para que éstas fomenten el diálogo y se lleguen a acuerdos justos y duraderos.

Es necesario que los conflictos, que como en toda organización es normal que se presenten, no escalen y se conviertan en verdaderos obstáculos para los objetivos del partido. Como lo ha dicho el dirigente moral de Morena, Andrés Manuel López Obrador: “nadie es indispensable en el partido”, lo que se busca es encontrar la felicidad ayudando a los demás.

¿A dónde va la elección nacional?

Dada la actual situación de la elección del dirigente nacional de Morena, por el bien del pueblo es importante evitar cualquier tipo de enfrentamiento entre compañeros. Las peleas sólo benefician a la oposición. En todo caso hay que exigir a las encuestadoras que eligió el INE que hagan pública toda la información de la que disponen; no solo su metodología, sino los resultados obtenidos. Esto daría certidumbre y confianza al proceso. Y en caso de que continúe el empate, se debe dar la vuelta a la página y continuar con el proceso electoral federal dándole todo el respaldo al presidente interino, Alfonso Ramírez Cuéllar.

También quiero decir que independientemente de quien resulte presidente, deseo colaborar con quien quede al frente del partido, junto con la secretaria general electa, Citlalli Hernández Mora, a quien me gustaría apoyar a que cumpla con la encomienda de buscar la unidad, dejar a un lado el pragmatismo político y sumar al trabajo a todas y todos para que nos vaya bien en las próximas elecciones y en las tareas que se avecinan.

Finalmente agradezco a mi equipo de campaña, integrado por María Martina Dimas Bolaños, Arturo Vásquez Corona, René Ramírez Rojas y Rodrigo Coronel, quienes me ayudaron en todo lo humanamente posible a cumplir una verdadera proeza.

La situación de Morena en Tlaxcala

Me parece urgente abordar con claridad el problema que actualmente tiene lugar en el Comité Ejecutivo Estatal de Tlaxcala y que comparte la misma situación que otros estados. Para ello vamos a referirnos al año 2015, fecha en que sólo se logró realizar una de las tres asambleas distritales, por lo que el CEN envió como enlace a Clara Brugada, quien se limitó a ayudar a la candidata a la gubernatura para que eligiera a los candidatos a diputados locales, presidentes municipales y, a su vez, que éstos integraran la planilla que conformaría las regidurías.

Estas acciones provocaron el desplazamiento de casi toda la estructura de comités que se habían conformado en el estado y el resultado fue que el partido descendiera hasta el cuarto lugar en el estado, que no se ganara la gubernatura, ninguna diputación por la vía uninominal, además de que se perdió en todas las presidencias municipales. Todo esto debido a las decisiones centralistas y al pragmatismo político del CEN, que no escuchó la opinión de la militancia ni supo interpretar los resultados de la encuesta, tomando únicamente la variable del conocimiento, lo cual no siempre significa que sea la más aceptada por los militantes y simpatizantes.

En 2016 se conformó un comité estatal provisional, pero sin los consejeros estatales electos en 2015 y registrados en el INE, por lo que tal representación careció de legalidad y legitimidad más que la otorgada por la dirigencia nacional. Todo ello se tradujo en sectarismo, amiguismo e influyentismo durante el proceso electoral de 2018, en el que las candidaturas fueron entregadas a políticos “chapulines” que, con el arrastre de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, lograron ganar las dos senadurías, las tres diputaciones federales y 14 de 15 diputaciones locales.

Actualmente hay un vacío en la dirigencia estatal porque todos los delegados provisionales dejaron de estar en funciones por acuerdo del CEN. Aun y cuando en semanas pasadas se llegó a un acuerdo político con el presidente nacional, Alfonso Ramírez Cuéllar, y todos los grupos, para que se reestructuren las secretarías vacantes, los primeros se niegan a cumplir los términos acordados.

Esta situación evidencia a los oportunistas, arribistas, convenencieros y falsarios que se encaraman en un cargo y quieren manejar al partido como una franquicia a la que sólo le importan los puestos y las candidaturas para un pequeño grupo que se piensa indispensable e insustituible.

Mi propuesta a corto plazo es que cada uno de los actores políticos asuman el papel que les corresponde; es decir, que cada quien se dedique al trabajo para el que fue electo o nombrado, y el CEN cumpla con el acuerdo político en el que participaron consejeros estatales, delegados del CEE de Tlaxcala y principales actores políticos del estado para cubrir los cargos vacantes: presidente, secretaría general y finanzas.

En un mediano plazo, la nueva dirigencia provisional debe coadyuvar a integrar de manera ecuánime y libre la participación de los militantes afiliados y simpatizantes para los diferentes cargos en los que competirá Morena en las próximas elecciones federales del 6 de junio de 2021, y que dicha selección se haga con el método que decida la Comisión Nacional de Elecciones. En este sentido es muy importante poner candados y definir filtros para evitar el arribo de políticos chapulines, saltimbanquis, malabaristas y demás personajes que como ya se demostró, su intención es buscar el poder por el poder.

Después del proceso electoral, correspondería la puesta en marcha de las propuestas mencionadas anteriormente para que se apliquen en el estado y no quedarse en la parálisis postelectoral; independientemente del resultado que se obtenga, se debe evitar a toda costa que volvamos a caer en el vacío y el partido se convierta en una simple franquicia electorera que viva bajo la sombra del trabajo que día a día realiza el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Actualmente, el partido Morena tiene una inmejorable opinión entre los tlaxcaltecas, por lo que no se debe desaprovechar ni desgastar en luchas entre grupos al interior por cualquier proyecto personal. Nuestro objetivo debe ser muy claro, hacerle justicia al pueblo y para ello se requiere de escuchar las demandas inmediatas de la sociedad, provocadas por décadas de ruptura del tejido social y recientemente por la crisis económica y de salud provocada por la pandemia del Covid–19.

La tarea no será fácil, pero es ahora cuando hay que conjuntar esfuerzos, ideales, proyecto y estructura que posibiliten el origen de la Cuarta Transformación en Tlaxcala.