El Superman Chino

La construcción de dos hospitales de alta especialidad en 10 días para prevenir y curar a la población que se ha contagiado del Coronavirus es una muestra del poderío del llamado Socialismo de Mercado como define China a su economía. Pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado emergencia mundial, es muy poco probable que estemos ante una pandemia global de magnitud insospechada, pues las medidas de contención que ha establecido el gobierno chino permiten suponer que tiene todo bajo control. El problema de fondo no es el coronavirus, sino de geopolítica y geoeconomía.

Es indudable que en este momento la lucha por la hegemonía económica y política está entre Estados Unidos y China, los demás jugadores están por ahora desplazados. Sobra decir que la salida de Inglaterra de la Unión Europea ha debilitado a esta última y los demás países son simples espectadores. En ese sentido, el coronavirus, aún con los lamentables fallecimientos que llegan casi a 300 personas y a un par de miles de contagiados no es por mucho un problema mayor y seguramente en muy poco tiempo estará controlado, sin embargo, éste sirvió de pretexto para mostrar al mundo la capacidad política y económica de China.

Hay dos elementos estructurales que están presentes: por una parte, en el ámbito político mientras en Estados Unidos se vive una lucha entre los republicanos y los demócratas que tiene en el banquillo de los acusados a Donald Trump, en un juicio político que pretende quitarlo de la presidencia de ese país, en China el gobierno autoritario toma acciones eficaces para blindar a su país y al mundo del coronavirus, para la vista de todos el régimen autoritario parecería ser una opción ante escenarios catastróficos, pues a diferencia del régimen democrático norteamericano cuyos procesos de respuesta son menos rápidos debido a la conformación política de ese país, estos hechos sin duda colocan en el debate mundial la pertinencia de cuál régimen político debería ser el considerado por las naciones, sobre todo en momentos que la democracia en muchos países está sumamente cuestionada,  bastaría dar una revisada a los resultados, por ejemplo del Latinobarómetro, que mide la confianza de los ciudadanos en la democracia para evidenciar que ésta en el mundo no pasa por su mejor momento, sobre todo por los gobiernos corruptos que han estado en el poder y por la decisiones que toman los gobernantes y gobernados.


Bastaría ver los efectos de la consulta sobre el Brexit, que ha puesto en jaque a la comunidad europea o el triunfo de la extrema derecha en Brasil. El problema del coronavirus adquiere relevancia para la geopolítica y la alineación de los países, pues más de un gobierno ha quedado tocado por la tentación autoritaria en la solución de los problemas públicos que aquejan a los gobiernos y sus respectivos países.

Por otra parte, el gobierno chino echó andar acciones concretas ante la amenaza del coronavirus para, por un lado, blindar a su población y al mundo, pero sobre todo para mostrar a la vista de todos su poderío económico, financiero, tecnológico, científico y humano con que cuenta. La construcción de dos hospitales, el seguimiento en vivo de la obra, sólo confirman que China es una potencia que está dispuesta a poner de rodillas a los Estados Unidos, por lo pronto la OMS ha aplaudido las medidas chinas y ha sucumbido ante el canto de las sirenas sobre las bondades del gobierno chino.

Si bien seguimos ante la amenaza de una guerra comercial entre ambos países, cuyo objetivo es debilitar a una nación para posicionar a otra con los efectos globales de tal guerra, lo hecho es que la partida la están ganando los chinos y el coronavirus les dio un excelente pretexto para convertirse en pocas horas en el gran Superman Chino. De hecho, el gobierno norteamericano, y en particular Donald Trump, tuvo que firmar el decreto de Ley del T–MEC como una medida estratégica para intentar vender mediáticamente que el tratado comercial entre México, Canadá y Estados Unidos es el acuerdo comercial más importante en la historia de la humanidad. A pocas horas de la firma, las planas de los medios del mundo han dado primacía a lo que está haciendo China, en ese sentido la partida geoeconómica la va ganado el socialismo de mercado.

Ante ese escenario, es posible que el tablero de ajedrez tenga nuevos movimientos y para ello deberá surgir algún otro hecho que por su magnitud permita reposicionarse al país de las barras y las estrellas, pues hasta ahora no hay Kryptonita que debilite al Superman Chino y su socialismo de mercado

Entre tanto, en Tlaxcala la construcción del nuevo Hospital General avanza a paso de elefante, evidencia de la brecha entre ser una potencia global y ser una aldea local… Mientras en el PRI no saben cómo evadir aquello de “por mi culpa, por mi culpa y por mi gran culpa” …  ¿será que deberían confesarse más seguido con sus debidos actos de constrición? Ver para creer.