Las iniciativas presentadas por la Presidencia de la República lograron que Andrés Manuel López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas suscribieran un comunicado conjunto en rechazo a la reforma energética y la hacendaria. En el documento se invita a la ciudadanía a movilizarse en defensa de la soberanía y el posible despojo de los recursos energéticos, sin embargo y pese a las voces de júbilo por el reencuentro, éste fue flor de un día, las diferencias entre ambos personajes harán impensable que actúen en un mismo frente, cada quien hará lo que mejor le conviene, ni la reaparición de Porfirio Muñoz Ledo logrará unir en esta coyuntura a la izquierda en México, no ahora.
Las diferencias políticas de los últimos años entre ambos líderes están por encima de la coyuntura, a pesar de que comparten muchos puntos de vista sobre la importancia de construir un proyecto de nación distinto al de los últimos 30 años; la forma y fondo han marcado el distanciamiento, de hecho el choque de trenes entre los dos líderes más importantes en las últimas tres décadas en México debe leerse a través de la historia política, ambos han caminado desde 1987 en la izquierda, a partir de la más importante ruptura que ha vivido el PRI, la imposición de Carlos Salinas de Gortari creó las condiciones para la formación del Frente Democrático Nacional, que encabezó el ingeniero, además de Porfirio Muñoz Ledo, entre otros importantes luchadores que ya estaban en la izquierda como Heberto Castillo e Ifigenia Martínez, al Frente se integraron distintos líderes locales, entre ellos AMLO.
Ambos han contribuido de una forma u otra para frenar la voracidad de los poderes fácticos, ambos han sido dirigentes del PRD, ambos fueron en su momento jefe de Gobierno del Distrito Federal y ambos han sido candidatos a la Presidencia de la República. Ambos fueron víctimas del fraude electoral a nivel de la Presidencia, uno en 1988 y otro en 2006, ambos han padecido durante los últimos 30 años la permanente denostación de los medios masivos de comunicación y de los articulistas que viven bien a costa de prebendas que todo lo compra, ambos han criticado la corrupción que impera en la clase política y empresarial de México, ambos son los únicos líderes que han llenado plazas públicas, muy pocos pueden presumir que en sus distintas convocatorias tenga presencia de miles de ciudadanos; es curioso, precisamente, que las políticas públicas que impulsaron cuando fueron gobernantes hayan sido retomadas y aplicadas en los gobiernos panistas y ahora en el regreso del PRI, ambos pasarán a la historia de México como los dos principales líderes de la izquierda en la última parte del siglo XX y lo que va del XXI, y pese a lo que se diga, ambos han contribuido a que este país se mantenga de pie aun cuando se ha tocado fondo, habrá muchos que no compartan el pensamiento político del ingeniero y de AMLO, pero al menos deberían reconocer que sin su presencia este país ya se lo hubiera llevado el diablo. De ese tamaño es la aportación.
En ese sentido, era natural, porque en política lo es, que no pudieran coexistir dos personalidades de ese calibre en la lucha por el poder, el ingeniero fue por muchos años el líder natural del PRD, logró ser tres veces candidato a la Presidencia de la República, mientras que AMLO se posicionó hasta lograr convertirse en dirigente nacional del sol azteca, sus caminos empezaron a tomar rutas distintas, con AMLO el partido más importante de la izquierda de ese entonces logró obtener los mejores triunfos electorales, el crecimiento del partido en épocas del tabasqueño le permitió ampliar su influencia política, mientras que el ingeniero perdió la misma no sólo en el partido sino también en la plaza pública, pero eso no limitó que Cárdenas compitiera y ganara la jefatura de Gobierno del Distrito Federal en el año 1997 y que lograra convertirse por tercera ocasión como el candidato del PRD a la Presidencia de la República, es decir, cuando el tabasqueño era presidente nacional del PRD.
La plaza pública y el partido habían transitado de líder, el Peje había desplazado al iniciador del Frente Democrático Nacional, lo que le permitió postularse como candidato al mismo cargo del ingeniero, gobernar la ciudad de México. Los resultados electorales del año 2000 apuntalaron al Peje, mientras que mostraron que el ingeniero había perdido influencia política entre sus seguidores históricos y entre un segmento muy importante de la población en edad de votar, seguiría siendo un líder moral con incidencia en la opinión pública, pero alejado del electorado, los reflectores estaban con el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, que desde su toma de protesta en el año 2000 iniciaba su camino a la candidatura presidencial de 2006.
Durante su gestión, AMLO destacó por varias acciones que lo diferenciaron del ingeniero, ya sea por su política social incluyente y expansiva, hasta por generar nuevos espacios de participación ciudadana como las famosas consultas o su resistencias para placear a Vicente Fox.
Pero más allá de las diferencias en materia de política social o de las estrategias en el gobierno, la diferencia sustantiva e irreconciliable ha estado en la forma de hacer política, el ingeniero ha sido mesurado y demasiado institucional, hecho que le ha merecido sendas críticas dentro de la izquierda, mientras que el Peje es más radical; el primero se hizo en la cuna del poder político de México, el otro se hizo en la lucha por ganar la calle donde está el pueblo, el ingeniero no manda al diablo a las instituciones, mientras que AMLO las lleva al límite, dos estilos muy distintos, hecho que fue público cuando el ingeniero no apoyó la campaña presidencial del Peje en el año 2006, ahí se rompió la taza, sigue siendo latente la hipótesis que el apoyo de Cuauhtémoc Cárdenas hubiera incidido en el posible triunfo de la izquierda, pues evidentemente su influencia habría ayudado, el ingeniero olvidó que cuando se formó el Frente Democrático Nacional, toda la izquierda se volcó en su apoyo y olvidó que los logros se hacen en la plaza pública, no son concesiones del poder. Por ello el reencuentro fue y será flor de un día.
