Martes, agosto 16, 2022
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El linchamiento en Tlaxcala

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El linchamiento en Tlaxcala tiene una presencia permanente por el hartazgo ante la impunidad y la falta de justicia. En un contexto de permanente inseguridad y altos niveles de criminalidad. El hecho de San Pedro Tlalcuapan ocurrió después que durante semanas y meses se denunciaron delitos que las autoridades no atienden.

Algunos estudiosos de las ciencias jurídicas. Consideran que una de las razones por las que las poblaciones linchan a las personas que comenten un supuesto delito o infracción. Es porque desconocen la existencia de leyes. Que antes de sentenciar a alguna persona tiene que demostrarse su culpabilidad.

Es decir, no saben que ante cualquier infracción o delito las personas que son acusadas deben ser juzgadas y para ello existe “un debido proceso”. Por lo que no puede unirse el señalamiento con el ejercicio automático de la sanción. Lincharlos porque es posible que hayan cometido un delito por el que se les acusa.

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Otros autores, desde las ciencias sociales señalan que, en razón del desigual proceso de desarrollo de las comunidades, sobre todo las de herencia indígena. Al regirse por usos y costumbres mantienen la práctica de que aquel que comete un delito automáticamente tiene que ser castigado.

Muchos científicos sociales critican ambas posiciones porque la mayor parte de las poblaciones se han modernizado. Por muy alejada que este una comunidad siempre cuenta con medios de comunicación. No se trata de desconocimiento, ni de usos y costumbres, sino de una forma de explosión antes las agresiones sufridas y la inacción de las fuerzas de seguridad pública.

El linchamiento en Tlaxcala

En Tlaxcala los medios de comunicación -según Causa Común- reportan que en 2021 se produjeron 21 intentos de linchamiento. En ese tenor se mantiene 2022, pero se concretan dos; uno en Mazatecochco y otro en San Pedro Zacualpan. Hechos que las autoridades dejan pasar.

Entre los cuatro niveles de gobierno no se hace uno. Las presidencias de comunidad que son las autoridades más cercanas al pueblo y nacieron para resolver los problemas inmediatos, no hacen nada. Argumentan no tener capacidad ni recursos por lo que optan por hacerse a un lado.

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Los Ayuntamiento son el segundo nivel. Por tradición las presidencias municipales se ocupan del centro y poca importancia e injerencia tienen en las presidencias de comunidad, salvo en tiempos electorales. A lo que se suma que las policías carezcan de capacidad para el control de masas.

El Gobierno del Estado ha perdido el rumbo de la prevención. Desaparecieron los sistemas de inteligencia. Por lo que conocen los hechos una vez que ocurrieron. Su respuesta es que elaboran “marcos de actuación”, pero no actúan por lo que la población sigue haciendo justicia por propia mano.

No vuelven a tener voz, hasta que suceder otro intento o se consume un nuevo linchamiento. La presencia de la guardia nacional y el ejército es de convidados de piedra. El temor que imponía su presencia se ha perdido por la socialización del trato que le ha dado la delincuencia organizada.

El linchamiento como respuesta a un agravio anterior

En “Los linchamientos en México en el siglo XXI”, Gamallo registra un total de “403 acciones de linchamiento en todo el territorio mexicano en el periodo 2000-2011, es decir, un promedio de 33.5 hechos anuales…. observa una gran concentración en el Distrito Federal y el Estado de México, entidades que agrupan casi la mitad de los linchamientos del periodo (49%)”. Además, de Hidalgo, Chiapas, Puebla, Oaxaca, Chihuahua y Tlaxcala.

Gamallo considera que “La presencia de mayor cantidad de linchamientos en el Estado de México y el Distrito Federal coincide con un dato importante: estas dos entidades son los Estados con mayor proporción de delitos no denunciados”. Lo que refleja la poca confianza hacia las instituciones policiales.

En “crisis de autoridad y violencia social: los linchamientos en México” Rodríguez afirma que “la crisis de autoridad es la causa de explicación más profunda del origen de la violencia y en particular de los linchamientos. Buscar en otro lugar impide avanzar en su explicación”

Desde su lógica “los linchamientos surgen como una reacción detonada por un evento precedente (el cual incluso puede servir para construir un colectivo sin lazos previos), los linchamientos son casi siempre una acción “defensiva”, que se entabla como respuesta a un agravio anterior”

En conclusión “los linchamientos, sobre todo los que implican mayores grados de coordinación, y el recurso a la amenaza pública de linchamientos han aparecido como una estrategia más de provisión de seguridad en el marco de un aumento considerable de los delitos en los últimos años y una incapacidad flagrante de las autoridades para hacerles frente”.

Al toque de campanas

Imagine que unos familiares o amigos que desde mucho tiempo no saben de usted y decidan visitarlo. Toman su auto y se dirigen al pueblo, para reestablecer las relaciones familiares y sociales, por lo que al llegar preguntan dónde vive fulano o zutano. Usted conduce un auto con placas de fuera del Estado.

La forma de vestir, o la de hablar o simplemente “no es de por aquí” llama la atención a las personas y estas comienzas a soltar una serie de supuestos. “A mí se me hace que viene a robar”. “Ya ven lo que paso la otra vez con los fuereños”. “Hay que vigilarlos”. De pronto alguien afirma que han cometido una infracción o delito.

En ese momento suenan las campañas de la iglesia y la población sale a la calle y se dirige hacia el centro, en donde algunos vecinos tienen a los supuesto infractores o delincuentes, y conforme se acerca más y más gente del barullo comienza a salir la voz de “mátenlos”, comienzan a golpearlos, y si bien les va los amarran a un poste.

Pero, no falta quien de manera diligente va por un galón con gasolina o alguna otra sustancia flamable y a su alrededor comienza a corearse: ¡quémenlos! Las personas pueden llorar, suplicar y nadie les hará caso. Después de golpearlos, son rociados de gasolina y se les prende fuego. Conforme el fuego consume el cuerpo, las personas regresan a su casa.

Como es común que la mayor parte de la población cuente con un celular, o han subido a las redes “en vivo y en directo”. Para que los vecinos recreen el evento. Nadie se siente culpable de nada, porque el linchamiento fue obra de Fuenteovejuna. ¡y Quien es Fuenteovejuna! Todos a una.

La oveja Negra

En el cuento “La Oveja Negra” Tito Monterroso muestra de forma caricaturesca como surgieron los linchamientos. Va el relato:

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.

Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

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