EL FUTURO SE HACE PRESENTE

El futuro se hace presente

El futuro se hace presente. Durante la depresión de 1930, Keynes afirma: “la velocidad a la que descubrimos medios de economizar la mano de obra es mayor que el ritmo al que encontramos nuevas ocupaciones”.

El código QR y el lector óptico se han convertido en el medio para acceder al menú de un restaurante. Facilitan la entrada y salida de un estacionamiento. Regulan las transacciones de “la tienda de la esquina”.

Como esos pequeños programas, cada vez es más común el uso de la impresora 3D, la producción de ropa y calzado al instante y personalizado. La pandemia popularizó los termómetros infrarrojos y los oxímetros de dedo.


Esto tendrá un impacto brutal en la definición de los perfiles profesionales y en los procesos de formación profesional. A nivel mundial se reporta que las carreras con menos desempleo son las que caben en las siglas STEM –Science, Technology, Engineering y Mathematics.

Informes presentados en el Foro Mundial de Davos y en la Universidad de Oxford señalan que entre el 50 y 70 por ciento de los trabajos que existen hoy serán automatizados. Y, siete de cada 10 trabajos de futuro todavía no existen.

Durante los trabajos realizados en el Cuarto Congreso Internacional de Envejecimiento en América Latina se presentan escenarios en los que se confirma la velocidad con la que el mundo envejece. Pero también la falta de profesiones para atenderlos.

El predominio de la geriatría y la gerontología, a pesar del adjetivo social, tienen una orientación predominantemente biologicista y unidisciplinaria. Cuando el proceso de envejecimiento y la vejez son multicausales y de equifinalidad.

Se afirma que una de las profesiones de futuro serán los “coach de tercera edad, profesionales que velarán por su bienestar y por el buen estado de su salud, que estarán para ayudarlos a mantenerse sanos y en buena forma”.