Sábado, abril 10, 2021

Recomendamos

¿El fin del miedo?

-

-

- Anuncio -

Egocéntrico y megalómano apenas si adjetivan la personalidad de Donald Trump; errático, impulsivo, caprichoso serían parte de la cauda de epítetos (siempre me ha gustado esta palabra: epítetos) endosables a esa aporía política llamada Donald Trump.

Durante las últimas tres décadas, el establishment intelectual, fuertemente marcado por las doctrinas neoliberales, ha visto con horror y repulsión a los políticos del corte de Trump; los ha tachado de populistas, regresivos y proteccionistas.

- Anuncio -

(Este último adjetivo da cuenta de la importancia alcanzada por la economía, verdadera pautadora de las decisiones gubernamentales, independientemente del lugar donde se ubiquen los mandatarios en el espectro ideológico).

Desde el triunfo de las tesis de Friedman y su banda de secuaces de Chicago (bien merecen llamarse el cártel de Chicago, por su forma de actuar), se ha ido adelgazando el papel del Estado en prácticamente todos los ámbitos.

Una de sus más socorridas herramientas ha sido el libre mercado y la desregulación de casi todo; entre menos injerencia tenga la autoridad, mejor nos irá a todos, argumentan. Sin embargo, cuando se trata de rescatar a los grandes consorcios en riesgo de quiebra, sin ningún pudor recurren al dinero público para oxigenar a esas firmas.

- Anuncio -

Trump es una exótica combinación de tesis neoliberales, supremacismo, aislacionismo, xenofobia y racismo. Y quizás esa mezcolanza fue la razón de su éxito. Y eso también habla mucho de sus votantes.

En sus cuatro años de gobierno, Trump tuvo la suerte de recoger los frutos de la reactivación económica, luego de la Gran Recesión iniciada en 2008 con la crisis financiera e inmobiliaria.

(Para quienes se quieran hacer una idea de la catástrofe y de los abusos cometidos por los accionistas y socios de las empresas rescatadas por Bush hijo y Obama desde 2008, pueden ver el documental Inside Job, traducido como Dinero sucio, con narración de Matt Damon y merecedor del Oscar a Mejor Documental. De nada).

Hace cuatro años, cuando anunció sus intenciones de buscar la candidatura del Partido Republicano, la mayoría de los analistas políticos sólo esbozó una sonrisa sardónica. Veían claramente la realidad de Trump: un payaso de rodeo, fanfarrón y sin ninguna experiencia para ocupar el cargo. En pocas palabras, lo despreciaron y minusvaloraron.

La sorpresa fue mayúscula.

A cuatro años de haber dado el sorpasso a sus contrincantes dentro del Partido Republicano, Trump seguía pareciendo una broma de mal gusto. El establishment se alineó del lado de Hillary Clinton, temeroso también hasta las ideas extremistas de Bernie Sanders, demasiado rojo para los oídos de los wasps.

Más allá de las teorías conspiranóicas, como la intervención rusa en las elecciones de 2016, la realidad es sencillamente cruda: Trump tocó las peores fibras de los estadunidenses. Y eso fue suficiente para pavimentar su camino hasta el Despacho Oval.

No importaron los escándalos ni las denuncias presentadas por numerosas mujeres, acusándolo de ataques sexuales; tampoco importaron las quiebras de sus negocios, evidencia de su incapacidad. Nada de eso pesó en el ánimo de los millones de ciudadanos seducidos por la verborrea del hombre del pelo teñido de rubio.

La forma devoró todos los paradigmas. Y se vivieron cuatro años esperpénticos.

“Teníamos la sensación de estar continuamente al borde del precipicio”, confiesa uno de los asistentes del magnate metido a presidente, en una declaración recogida por el legendario Bob Woodward en Miedo. Trump en la Casa Blanca.

Ahora, con Biden tocando a las puertas de la presidencia, muchos respiran aliviados. Pero como publicó hace unos días El Fisgón, haciendo decir a una caricatura del demócrata: “Terminó la aventura fascista; sigamos con la normalidad colonialista”.

¿Llegó a su fin el miedo? No lo creo, sinceramente no lo creo.

- Anuncio -
- Anuncio -

Últimas

Rogelio López Maya fue nombrado encargado de despacho en la SSP

El gobierno estatal relevó a Raciel López Salazar de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSP), y trascendió que como encargado de despacho quedó...
- Anuncio -