EL CONFLICTO ENTRE LIBERALES Y CONSERVADORES

El conflicto entre liberales y conservadores

El conflicto entre liberales y conservadores refleja una lucha en dos modos distintos de concebir al ser humano y su relación con la naturaleza. Puede ser un paraíso para la realización o un valle de lágrimas.

La lucha entre modernidad y tradición que se construye desde América refleja dos ideales de sociedad: Estados Unidos de Norteamérica y Estados Unidos Mexicanos.

En la nueva España esa dicotomía se expresa en la voz de los criollos que demandan a los peninsulares su autonomía sin dejar la madre patria. Luchan por su independencia para dar el paso de ser vasallos de una corona y convertirse en ciudadanos.


Los criollos, una vez independientes, tienen que decidir el camino a tomar. Su mirada se posa en los Estados Unidos de América porque reflejan prosperidad y pujanza como modelo de modernidad. Estos reciben el nombre de “liberales”.

En el otro extremo quedan aquellos que buscan mantener los valores y principios de la sociedad colonial. La única condición es ser independientes de la madre patria e incluirse en el progreso. Siempre y cuando sea compatible con esos valores. Estos son los conservadores.

De ese choque surge el conflicto liberal–conservador. La disyuntiva es “seguir siendo como ya se era por herencia del pasado colonial o llegar a ser, por imitación, como Estados Unidos”. Es el trauma de nuestra historia, dice O’Gorman.

La tesis conservadora reconoce “la necesidad de alcanzar la prosperidad de Estados Unidos”. En tanto que la tesis liberal asume la necesidad de mantener el modo de ser colonial.

El gobierno de la República anuncia la celebración de la independencia. Vale preguntarse de qué lado estuvo Tlaxcala y las razones para ello. El gobierno estatal quiere que pase desapercibido ese “trauma de su historia”.