EL CAMBIO DE EDUCACIÓN PRESENCIAL A EDUCACIÓN A DISTANCIA

El cambio de educación

El cambio de educación presencial a educación a distancia provoca la emergencia de ciertas particularidades que prevalecen en el sistema de educación pública.

A partir de las reforma de 1993 y subsecuentes, se insiste en el cambio de centro en el proceso educativo. La enseñanza da paso al aprendizaje. Toda acción de las y los profesores se enfoca al desarrollo de capacidades para aprender a aprender.

Como apunta Díaz Barriga (2006), uno de los objetivos más valorados y perseguidos dentro de la educación, a través del tiempo, es que los estudiantes se conviertan en aprendices autónomos, independientes y autorregulados. Sujetos capaces de aprender a aprender.


Sin embargo, los efectos de la educación remota muestran una realidad muy lejana. La mayor parte de los estudiantes depende en demasía del trabajo del maestro.

Lo que es consecuencia natural del modelo pedagógico. Aunque incorpore el trabajo de los escolapios, el centro sigue siendo del profesor. Es muy relativo el trabajo entre pares. La asesoría y tutoría es más administrativa que académica.

La interacción de los estudiantes con los profesores y sobre todo con sus compañeros, es una de las variables más importantes para el aprendizaje. El intercambio entre iguales es parte de los estímulos para el trabajo individual o cooperativo.

Modalidades como la educación abierta y a distancia, que tienen un componente fundamental en el trabajo del estudiante, son calificadas como remediales, pobres o para pobres. Es común escuchar que los propios egresados expresen: “estudié la primaria, secundaria o prepa, pero en la tele”.

De ahí que la pandemia urja a las instituciones de educación superior a revisar sus modelos pedagógicos e incluir lo que el Sistema de Asignación y Transferencia de Créditos ya indica. Reconocer el trabajo de estancias, ayudantías, prácticas, veranos de la investigación, exposiciones, recitales, ponencias, conferencias, congresos y visitas, etc.