Discusiones, avances… y retos de fondo en México y Tlaxcala

6393 Glifosato

Desde hace ya varios días todas y todos fuimos testigos de una polémica, muy poco usual en México por cierto, al interior del gabinete del gobierno federal. Aclaro: el que haya filtraciones de información, golpes bajos, transas descubiertas –reales o inventadas–, difamaciones, juegos sucios y muchos otros escándalos entre la gente que está en el gobierno, en los partidos, en el Legislativo y hasta en la Corte, no es nada nuevo, eso es claro para cualquiera en México. Triste situación en nuestro país, salvo muy pocas excepciones, en donde la política –y la gran mayoría de las políticas– se ha corrompido terriblemente y se ha híper mercantilizado.

Pero la situación que se manifestó hace una semana es diferente. Por primera vez, al menos en muchos años, se destapa una discusión no entre dos secretarios de Estado que tuvieran problemas personales o rivalidad política, sino una diferencia de fondo entre dos secretarías de Estado. Es decir, entre dos visiones de Estado dentro del mismo gobierno.

Ante los primeros cuestionamientos sobre esto, el presidente López Obrador, formalmente y como era previsible, respondió marcando la diferencia con el sometimiento de las personas en los gobiernos anteriores, diciendo que no hay problema, que en su gobierno hay y habrá diálogos, discusiones y diferencias, y que es él, como autoridad electa de acuerdo con el mandato popular, quien tiene la responsabilidad de resolver y decidir en última instancia sobre el fin de la discusión. Y formalmente, el reclamo por parte de la Semarnat es claro: la Sader incumplió con un acuerdo y hasta un mandato presidencial en torno a la prohibición del uso del glifosato en la agricultura, y se le exige a su titular una disculpa pública por haber incluido el nombre del secretario Toledo en la propuesta de decreto al respecto. Y luego vino, a la usanza antigua y para tratar de balconear y quemar a Toledo, la filtración anónima y la difusión por los medios de un audio de hace más de tres meses en el que el mismo Toledo expone su punto de vista y comenta sobre la audacia con la que habrán de moverse para enfrentar el problema de fondo.


Y ahí es justo donde está el fondo de este proceso. Lo que está hoy en la balanza es el peso de las alianzas que el presidente y Morena tuvieron que hacer para llegar al poder y el peso de la realidad que se impone. Lo que está en discusión es la diferencia entre dos modelos económicos, el neoliberal depredador que pone al capital en el centro de todo y por encima de las personas, y del que ya conocemos más consecuencias en este tiempo de pandemia, y un modelo de desarrollo integral que se basa realmente, no sólo en el discurso, en la gestión integral de todos los recursos, no sólo del agua y el bosque, y de la producción. Y esto se muestra en la respuesta inmediata de apoyo a este segundo modelo por parte de comunidades y campesinos, de investigadoras e investigadores, de organizaciones sociales y civiles, pero también de los gritos desaforados y en contra de quienes pretenden confundir a propósito la generación de dinero a través de sus negocios agroindustriales con la suficiencia alimentaria.

Hay algunos avances que ya el mismo Víctor Toledo hizo públicos recién; entre ellos un programa nacional “que va con todo para regular adecuadamente “y, en su caso, prohibir… herbicidas, fungicidas, insecticidas, cultivos transgénicos, granjas porcícolas y avícolas, comida chatarra, refrescos y bebidas azucaradas, monopolios de comercialización, campañas publicitarias falsas, etcétera.” Y en este programa está incluido Tlaxcala, por supuesto, en donde el gobierno estatal, varios municipales y muchas industrias se aferran a mantenerlo como una de las seis regiones más contaminadas y devastadas socioambientalmente en el país, mencionadas también por el secretario en su comunicación.

El reto es enorme, ya se ha visto desde hace muchos años, pero hacia allá vamos. Se trata de llegar a un sistema en el que se coloque y haga valer el lugar central de las personas por encima del capital y las ganancias, pero al mismo tiempo ubicándonos todas y todos como parte integral de la naturaleza. Poco a poco la sociedad va avanzando en Tlaxcala.