Martes, agosto 16, 2022
- Anuncio -

Desmercantilizar la vida

Destacadas

Prepara gobierno decreto para multar a negocios que no respeten lineamientos contra Covid–19

El gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros dará un enfoque totalmente diferente en la estrategia de atención y contención de...

Toma protesta Lorena Cuéllar a funcionarios del gabinete legal y ampliado

La gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros tomó protesta de ley a los integrantes de su gabinete legal y ampliado de...

Recibo un estado en condiciones desfavorables, reconoce Cuéllar al rendir protesta como gobernadora

“Recibo un estado en condiciones desfavorables por muchas circunstancias, la pandemia nos ha traído como consecuencia afectaciones a la...

En medio de las crisis centradas, primero en la aparición de la pandemia y luego por la guerra en Ucrania, la emergencia climática que estamos padeciendo ha pasado a un segundo plano y seguramente esto no es por casualidad; al contrario, es el efecto de una estrategia calculada por parte de los promotores y beneficiarios del modelo capitalista neoliberal, las grandes empresas que lucran con la destrucción del planeta y de las diferentes formas de vida. Tanto la pandemia como la guerra, con todas sus costosas implicaciones, han sido fabricadas para exacerbar aún más las crisis que ya veníamos padeciendo desde hace décadas generadas por la lógica irracional del mismo sistema: producir y acumular, siempre más y más, sin límite alguno. El cambio climático con todos sus fenómenos concomitantes, ya era una constante que primero fue negada y minimizada, para después ser tímidamente reconocida por los gobiernos de los países del primer mundo, pero culpabilizando de ella a la ciudadanía, no al sistema, no a las corporaciones que se dicen los “motores de la economía”, ya que somos los ciudadanos de a pie, los que usamos el automóvil de manera innecesaria, producimos basura, desperdiciamos el agua, no plantamos ni cuidamos los árboles, contaminamos con nuestros desperdicios los ríos y los mares, etc.

Las mineras que arrasan con ecosistemas enteros, para recuperar unos cuantos kilos de minerales caros, las empresas que se apropian de los mantos freáticos, que destruyen la biodiversidad suplantando a las especies nativas con cultivos genéticamente modificados; que producen alimentos industrializados vendidos en empaques llamativos e inútiles; que crean epidemias para vender sus vacunas/medicamentos placebos, no tienen nada que ver en todo esto. Sin embargo, esas continuas y repetitivas crisis en todos los ámbitos de la vida humana, han revelado la gran mentira del progreso basado en la producción y el consumo sin límites, y ahora nos encontramos en el punto de máxima tensión donde confluyen todos los efectos al mismo tiempo: la pandemia provocó un cambio radical en la economía: surgió el teletrabajo, la teleeducación, la limitación por confinamiento de la vida social y cultural, el incremento del mercado virtual y, sobre todo, el miedo y la incertidumbre ante el futuro, antídoto urgente para desactivar la inconformidad social. Después vino la guerra en Ucrania, como preámbulo a una guerra mundial, que de realizarse sería una hecatombe final para volver a empezar de cero con los pocos sobrevivientes, si los hubiera.

Ahora se anuncia una recesión económica mundial sin precedentes, de acuerdo con la versión del sistema, provocada por la pandemia “inesperada” y por la guerra desatada por Rusia; los verdaderos culpables se lavan las manos y se camuflan detrás de estos “fenómenos inesperados”, causantes de todo lo que venga en el futuro; es decir, el culpable no son los 300 años de destrucción del capitalismo depredador, sino un fenómeno fortuito y natural (la pandemia) conjugado con las ambiciones políticas de un imperialismo trasnochado (Rusia). Todo lo que venga en adelante será culpa de estos dos fenómenos. Sin embargo, para los ciudadanos que amamos la vida, es fundamental abrir los ojos. Estas crisis deberían ayudarnos a tomar conciencia del grado de “mercantilización” de la vida que hemos permitido en un modelo de civilización institucionalizado, llamado “desarrollo” y que conlleva muchos adjetivos: democrático, sustentable, ascendente, compartido, modernizante, etc., pero que no es sino todo lo contrario. El camino que nos queda es recuperar los otros valores excluidos del modelo: la cooperación, la solidaridad, la vida en equilibrio con la naturaleza, la autoorganización, la cooperación, etc., para construir un verdadero Buen Vivir.

- Anuncio -
- Anuncio -

Más recientes

Entregó gobernadora Lorena Cuéllar incentivos económicos a 11 organizaciones juveniles

La gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros entregó incentivos económicos del programa “Juventudes Haciendo Historia” a representantes de 11 organizaciones juveniles,...
- Anuncio -