De 260 millones de metros cúbicos de agua que anualmente se consumen en el estado, entre 16 millones y 18 millones son vertidos al río con autorización de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), informó Pedro Misael Albornoz Góngora, director local de este organismo.
El funcionario federal precisó que las descargas sin autorización son acreedoras a una sanción de al menos 220 mil pesos, pero en monto puede ser mayor, según sea el caso.
Sin embargo, resaltó que es importante el acercamiento social de las instituciones con las comunidades, pues si una sola casa-habitación vierte al río sin permiso, el propietario tendría que pagar esa cantidad, por lo que se debe analizar, en conjunto con el municipio, si este le puede ofrecer el servicio de drenaje.
Las industrias con permiso de Conagua para descargar, en proporción del consumo de agua o de lo que vierten al río, “representan siete por ciento“, mencionó.
“Hay que recordar -indicó- que tenemos más o menos un consumo de agua de unos 260 millones de metros cúbicos al año, en todo Tlaxcala, si lo convertimos en ese siete por ciento, estamos hablando como de 16 millones a 18 millones de metros cúbicos” que son vertidos con autorización.
Explicó que las industrias que cuentan con permiso de Conagua, “todas tienen planta de tratamiento”, no así las que descargan en los drenajes sanitarios, y puntualizó que las que lo hacen al río son vigiladas para constatar que sus sistemas de saneamiento estén en operación de manera constante.
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Anotó que para el caso de descargas que se localizan aisladamente, se plantea la colocación de biodigestores y para las comunidades se prevé la construcción de humedales; pero en aquellas que se ubican dentro de la mancha urbana ya se trabaja en el diseño de colectores que vayan directamente hacia las plantas de tratamiento.
Recalcó que la idea es que las plantas cuenten con un sistema técnico financiero que garantice su manutención, a fin de evitar “elefantes blancos”.
En este sentido, recordó que un caso de “éxito” es el sistema de saneamiento de Chimalpa, en Tlaxcala, que atiende a varios municipios que tienen un convenio con el gobierno del estado. “Eso también se está buscando” replicar en otros sitios del estado, abundó.
Subrayó que para la realización de acciones de reparación del río, es necesario fijar plazos reales, a fin de que no se posterguen y que, además, haya una vigilancia para verificar la instalación de biodigestores en viviendas aisladas, pues este dispositivo debe ser construido en aproximadamente seis meses; o si se trata de un colector, en siete meses, mientras que una planta de tratamiento, en casi un año.
Tenemos – reiteró- un problema muy serio de descargas de industrias, sobre todo las que lo hacen en las redes sanitarias; pero también hay casos complejos en los que las empresas cuentan con colectores a los cuales se van conectando los pobladores cercanos a estas, lo cual complica la situación.
“En esta vigilancia y ordenamiento estamos trabajando, sobre todo dentro de los tiempos establecidos para que vayan arreglando” las dificultades por contaminación, dijo el director local de la Conagua.
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