Cariñitos locales y federales, y una oposición doblegada, dejó el informe de Marco Mena

Y la unión se hizo. El milagro llegó antes de la convocatoria gubernamental a los actores políticos a seguir en la construcción de acuerdos, porque quien era uno de los férreos detractores del mandatario, se transfiguró en su porrista principal.

El diputado del Partido del Trabajo (PT), Víctor Castro López, veloz se paró de su asiento de primera fila en donde fue colocado para oír el mensaje de informe gubernamental, a fin de deshacerse en ovaciones al titular del Ejecutivo local.

Vestido de color ratón –el empleado del pueblo, como se asume–, dejó atrás las denuncias y exigencias por desvíos de recursos, por malversación de fondos y hasta por muertes de pacientes en quirófanos del sector salud de Tlaxcala, para convertirse en el principal aplaudidor del gobernador.


Sin rubor, si es que alguna vez lo tuvo, el ex presidente municipal de Tzompantepec cambió su beligerante posición para sacar los pompones y agitarse en reconocimiento al mandatario, luego de que éste agradeciera el apoyo de la Comisión de Salud del Congreso local para etiquetar 50 millones de pesos a fin de atender a los enfermos renales.

Fue una especie de intercambio de cariños entre uno y otro; el petista preside esa representación parlamentaria. Aunque al resto de los diputados que estaban al lado del “empleado del pueblo”, el cambio de bandera y de función del petista, les generó pena.

La muestra de cariño del diputado de oposición –aunque para algunos fue de servilismo puro– no fue la única que recibió el mandatario en el acto de su informe gubernamental, porque hasta el Centro de Convenciones de Tlaxcala llegó la crema y nata del gobierno federal y de su partido, el Revolucionario Institucional.

La segunda de abordo del gobierno de la Cuarta Transformación, Olga Sánchez Cordero acudió al acto del mandatario de Tlaxcala. Aquí se dejó querer en dos ocasiones durante el discurso del mandatario y ella, en su calidad de secretaria de Gobernación, respondió al cariño con un respaldo al quehacer de Mena Rodríguez.

“Me voy muy gratamente impresionada de todo lo que (el gobernador) ha estado haciendo y de las patrullas y sin deuda, es lo más impresionante todavía” dijo en tono de respaldo y se sumó al llamado al trabajo coordinado entre los actores, porque “las necesidades de México no tienen partido”.

El gobernador también recibió el cariño del presidente nacional de su partido, el PRI, Alejandro Cárdenas Moreno, quien junto con los gobernadores del Estado de México y de Oaxaca, Alfredo del Mazo y Alejandro Murat, llegaron a Tlaxcala para respaldar a su correligionario.

“De la mano del gobernador Marco Mena, el PRI ha dado resultados… es un gobernador emanado del PRI, es un gobernador responsable, honesto y le cumple a Tlaxcala, sin duda con esos buenos resultados vamos a ganar en 2021”, soltó con cariño Alito, el líder priista del país.

Las muestras de cariño también vinieron de los ex gobernadores Tulio Hernández, Beatriz Paredes Rangel, José Antonio Álvarez Lima, Samuel Quiroz de la Vega y Héctor Ortiz Ortiz.

Todos priistas, aunque Héctor Ortiz arribó al poder con la franquicia del PAN, respaldaron los logros de Mena Rodríguez y hasta, con la prensa, ensalzaron las obras, acciones y políticas gubernamentales puestas en práctica en los últimos meses.

Quizá el único que no mostró cariño fue el ex gobernador e impulsor del propio Mena Rodríguez. Mariano González Zarur, su antecesor, volvió a desdeñar el acto de informe de su pupilo.

Pero quien sí llegó fue su hijo, el heredero de la estirpe de los González en la política local, Mariano González Aguirre, quien arribó en medio de la cúpula nacional de su partido; el “becerro de oro” pertenece a ésta y ha puesto pies en polvorosa de su terruño.

Las muestras de afecto del junior fueron casi a fuerza. Aplaudió de la misma forma como lo hacen los hombres y mujeres cuando son acarreados a los eventos de sus líderes.

El cariño también se dejó ver en los líderes de partidos afines a la coalición que llevó a Mena Rodríguez al gobierno estatal. Ahí estuvieron muy activos con las palmas Patricia Zenteno y Sandra Corona, presidentas de los partidos Socialista y Nueva Alianza Tlaxcala, respectivamente, así como Jaime Piñón, líder del PVEM.

Llamó la atención la falta de cariño del todavía dirigente del PRI, Roberto Lima Morales. Gélido fue su actuar, quizá ya piensa en el ocaso de su mandato. Caso similar fue el de Noé Rodríguez Roldán, quien además de que fue relegado a la última silla de la primera fila del recinto, parece que tiene la pila baja.

El único revulsivo que tuvo el aspirante a dirigir el PRI estatal fue el proceder de porrista y matraquero, Jorge Atristain San Germán, representante del gobierno federal en el distrito 03, quien en una de las alusiones y reconocimientos que Mena Rodríguez tuvo con el presidente López Obrador, casi se deshace las palmas de sus manos en aplausos, mismos que hasta asustaron e hicieron saltar de su silla al ex funcionario estatal.

El informe del gobernador fue de cariños, propios de fin de año; muchos se dejarán querer, pero éstos se convertirán en lanzas una vez que el próximo año, por estas mismas fechas, el proceso de sucesión gubernamental ya esté a tambor batiente.