Tras lamentar que las y los migrantes sean usados como “carne de cañón” y presión política, representantes de las casas que operan en el país para atender a esta población, buscan el fortalecimiento de estas personas para aminorar “su dolor”, a través del cuidado de estos refugios.
Elías Dávila Espinoza, del Albergue “La Sagrada Familia”, ubicado en Apizaco, informó que esta es una de las temáticas abordadas durante el XX Encuentro Nacional de Pastoral de Movilidad Humana, el cual se lleva a cabo en Guadalajara, Jalisco, del 17 al 21 de este mes.
En esta cónclave participan obispos de diferentes Diócesis e integrantes de las casas que tiene la iglesia, dialogan sobre el trabajo que realizan en conjunto y los desafíos nacionales, locales y comunes, a fin “de dar una respuesta más efectiva”, resaltó.
Subrayó que uno de los temas centrales de esta reunión es buscar que el migrante extranjero en situación irregular pase por México y ejerza sus derechos humanos, pero que también las autoridades colaboren para que su tránsito rumbo a la frontera norte sea en un ambiente de tranquilidad.
“Estamos viendo la realidad de cada una de las casas que funcionan en todo el país. Este intercambio de experiencias fortalece y motiva al estar en alianza, porque formamos una red”, realzó.
Dijo que estos centros de atención cuentan con protocolos propios “para estar en contexto con la iglesia y con organizaciones en la materia, como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) e instituciones de gobierno, a efecto de que las acciones que se realicen no solo sean ocurrencias sino respondan a lineamientos de esos organismos.
El tema de la migración es para todos “bastante delicado” y cada región plantea sus propias problemáticas, desde Chiapas hasta Tijuana, Baja California, por lo que las circunstancias son diferentes, pero se comparten asuntos en común, como la violencia, inseguridad, la salida de mexicanos a Estados Unidos y la llegada al país de personas venezolanas deportadas, indicó.
Acentuó que durante los trabajos se ha expuesto que en ocasiones la población migrante es usada como carne de cañón y “presión” política-económica estadounidense hacia México, sobre todo en estos meses del año en los que hay paso de caravanas.
El también presbíterio reprochó que estas personas sean utilizadas de esta forma y que al tiempo las casas sean acosadas, que se enfrenten a la presencia del crímen organizado y a redes de trata, particularmente en el norte de la República mexicana.
Resaltó que por esta situación es importante trabajar en coordinación con todas las Diócesis y establecer acercamientos con el gobierno federal para que cumpla con su deber de proporcionar seguridad en cada punto que es paso de migrantes, mayoritariamente centroamericanos.
Respondió que lo ideal sería que cuando entraran a México lleven un permiso para cruzar el territorio “sin miedo a ser agarrados por el Instituto Nacional de Migración (INM)”, ante las presiones del extranjero para la ejecución de deportaciones.
En este Encuentro Nacional lamentamos mucho “que sean usados con interés político, como un tipo de negociación, es muy feo que la pobreza se utilice con este signo”, reiteró Elías Dávila Espinoza.
Expresó que siempre “el que la lleva de perder es el migrante, porque es engañado o enganchado y arriesga su vida, por tanto, buscamos fortalecerlo como persona para que su dolor y pena sean menos, a través del cuidado de los albergues”.
En esta reunión también participa Sergio Luna Cuatlapantzi, director de Un Mundo una Nación A.C. y del Albergue “La Sagrada Familia”, las cuales son iniciativas de la sociedad civil promoventes y defensoras de los derechos de las personas migrantes en tránsito y en condiciones de refugio, a las que brindan ayuda humanitaria.
