Así se conformó Morena en Tlaxcala

Los antecedentes históricos de Morena pueden rastrearse hasta los movimientos de Independencia y Reforma, en el siglo XIX, y la Revolución Mexicana, en el siglo XX| Foto: Archivo La Jornada

Morena es el primer movimiento social del siglo XXI, en México, que irrumpió en el escenario para cambiar al sistema político. Éste se encontraba controlado por una partidocracia que fue vencida por la vía electoral y pacífica en las elecciones de 2018. Los antecedentes históricos de Morena pueden rastrearse hasta los movimientos de Independencia y Reforma, en el siglo XIX, y la Revolución Mexicana, en el siglo XX. Todos estos movimientos produjeron cambios sociales que significaron puntos de quiebre al status quo de los poderes fácticos que, durante años, se dedicaron a la opresión del pueblo y la distribución de la riqueza para unos cuantos.

Morena se creó como una organización política que, en el panorama de los demás partidos, se reivindicara de izquierda y promoviera la libertad de pensamiento sin distinciones de clase, religión y cultura, bajo la premisa de que “sólo el pueblo puede salvar al pueblo”, pero sólo si éste se organiza puede salvar a la nación. Por tal motivo se abrieron las puertas a todo aquel que quisiera contribuir a la Cuarta Transformación de la vida pública del país.

Tanto en Tlaxcala, como en el resto del país, la formación de Morena se fue construyendo con la participación de los “protagonistas del cambio verdadero”, nombre que recibían los participantes de la asociación civil del mismo nombre.


Para los primeros actos de constitución del partido se congregaron experredistas, expetistas y ciudadanos sin partido. Los encargados de coordinar ese proceso fueron el ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya –candidato, en su momento, de la coalición PRD–PT–PVEM–PARM–, la exdiputada federal de Puebla por el PT, Loretta Ortíz Ahlf y el exdiputado federal de Tlaxcala por el PRD, Edilberto Algredo Jaramillo.

El primer Consejo Estatal se realizó el 10 de octubre de 2012, en la antigua fábrica de San Manuel en San Miguel Contla, Santa Cruz Tlaxcala, con los 30 consejeros estatales electos en las tres asambleas previamente realizadas para conformar el Comité Ejecutivo Estatal (CEE), el cual fue presidido por mí –entonces sin militancia– y en el que me acompañaron un grupo de compañeros que en su mayoría no colaborábamos directamente con el exgobernador.

Durante la institucionalización de Morena se crearon los comités municipales mediante la invitación abierta a la ciudadanía y el padrón de registrados a la asociación civil Morena, por lo que en muchos municipios se les dio la oportunidad de dirigir a los ciudadanos sin partido, pero que apoyaron a Andrés Manuel López Obrador durante su carrera política; además se sumaron sectores perredistas, petistas y de Movimiento Ciudadano para seguir a AMLO.

Morena se divide en tercios

Fui testigo de la división de un grupo dirigido por la exdiputada local del PRD, Ana Lilia Rivera Rivera, quien dejó vacante la secretaría general del CEE por ser electa como secretaria nacional de Asuntos Indígenas y Campesinos, grupo que estuvo apoyado por integrantes de diversos comités municipales y el grupo de bases magisteriales del dirigente Manuel Campos Bárcenas.

En la elección federal de 2015 hubo un acuerdo político para que cada fuerza política en Morena estuviera representada en las diferentes candidaturas; así, el grupo de Sánchez Anaya tuvo la potestad de proponer a un candidato al distrito I; en el distrito III, el grupo representado fue el de Rivera Rivera; y en el distrito II, propusimos al fundador de Morena, Marco Antonio Castillo Hernández, por su trayectoria política y su experiencia profesional.

Pasado el proceso electoral se comenzó con la selección de los candidatos a la gubernatura en un Consejo Estatal en el que participaron la expriista y exsenadora del PT, Martha Palafox Gutiérrez; la experredista María del Carmen Ramírez García, Algredo Jaramillo y Manuel Campos. En tanto, el Comité Ejecutivo Nacional envió como delegada a Clara Brugada Molina para hacerse cargo del proceso electoral 2016.

Crecimiento de Morena

Para la elección a la gubernatura, Martha Palafox invitó a su campaña a priistas como Joel Molina Ramírez; panistas y empresarios como Dulce Silva Hernández. Incluso muchos de los candidatos a diputados locales y presidentes municipales, provinieron de estos sectores. Por otro lado, militantes de Morena regresaron al PRD para apoyar a Lorena Cuéllar Cisneros y a Movimiento Ciudadano, entre ellos María del Carmen Ramírez.

Después de la elección de 2016, llegó como enlace nacional Gonzalo López Beltrán y, junto con Martha Palafox y Ana Lilia Rivera, designaron un comité de delegados con integrantes de sus grupos, y que fue encabezado por Joel Molina.

El hijo menor de AMLO invitó a Lorena Cuéllar a integrarse al partido y con ella llegó otro grupo de priistas, panistas y perredistas para apoyarla en su postulación como candidata a la diputación federal, otros como Rubén Terán Águila y Rafael Ortega participan como candidatos a cargos de elección popular y después de que fue designada como delegada estatal de Programas Integrales para el Desarrollo en Tlaxcala, incorpora a más integrantes de su equipo a los puestos de mando.

En las elecciones locales de 2018 tuvo lugar el mismo escenario para la elección de candidatos, y para ello se produce otro desmoronamiento del PRI con la llegada de grupos cercanos a Molina –aunque ya sin Palafox–, como es el caso del exgobernador por el PRI y ahora senador por Morena, José Antonio Álvarez Lima.

Además se produce otro desprendimiento en el PAN, con la inclusión de Claudia Pérez Rodríguez como suplente de Lorena Cuéllar y posteriormente asume la diputación federal por el distrito III.

Tal es el complejo del mapa político que distingue a Morena. Un partido dinámico que, por su propia constitución e historia, convocó a grupos, militantes y ciudadanos a constituir sus filas. Hasta ahora, el origen y formación política de esos grupos ha condicionado de alguna manera la vida interna del partido. Los retos por venir demandan que, antes que grupos, la militancia morenista se perciba unida, y que sin importar los grupos y sus diversos orígenes, se participe en igualdad de condiciones, con una plataforma electoral clara y compartida por todas y todos, que tenga por eje rector una lucha decidida contra la injusticia y que combata cualquier intento por medrar con las necesidades de la gente.