Viernes, julio 19, 2024

Volver a El nombre de la rosa

No deja de sorprender que una novela salida de la pluma de uno de los académicos más destacados mundialmente durante los últimos cincuenta años, el italiano Umberto Eco (1932-2016), sea un referente literario y cultural de amplia popularidad. 

Acostumbrados al autoconsumo, el autoelogio y otros autos de distinto sello, los especialistas escasas veces trascienden los campus universitarios y escasas también son sujetos del reconocimiento generalizado. 

Detalle en el que no sólo intervendrá la calidad de sus obras sino cierto talante de humildad que, deberemos de subrayar, tuvo en sus actuares públicos el semiólogo turinense. Muestra de todo esto es la profusamente editada El nombre de la rosa, novela de 1980, Il nome della rosa, que vuelve a circular en traducción de Ricardo Pochtar bajo el sello de Lumen, y acompañada de Apostillas a El nombre de la rosa, volumen que el mismo Eco entregara a sus lectores para aportar cátedra del génesis de la novela, tres años después, ante la irrefutable aceptación en sus múltiples ediciones en distintas lenguas.

Se refrescará la lectura…, una estructura narrativa que entrelaza los recursos narrativos del gótico, la crónica medieval y el thriller…, la historia del fraile franciscano Guillermo de Baskerville y el novicio Adso de Melk…, una abadía benedictina de la Italia del siglo XIV…, espacios repletos de libros, invento de la humanidad siempre presente en la obra de Eco, la que posteriormente llamaría nuestra memoria vegetal

“Tirar un libro después de haberlo leído, escribiría Eco, “es como no desear volver a ver a una persona con la que acabamos de mantener una relación sexual. Si eso sucede, se trataba de una exigencia física, no de amor. Y sin embargo, hay que conseguir establecer relaciones de amor con los libros de nuestra vida. Si uno lo consigue, eso quiere decir que se trata de libros que se prestan a una amplia interrogación, hasta tal punto que cada relectura nos revela algo distinto. Se trata de una relación de amor porque justo en el estado de enamoramiento los enamorados descubren, con alegría, que cada vez es como si fuera la primera. Cuando descubrimos que cada vez es como si fuera la segunda, ya estamos preparados para el divorcio o, en el caso del libro, para el cubo de la basura”.

Presencia y actualidad de El nombre de la rosa. Ah, y me olvidaba, la versión cinematográfica que de la novela haría en el 86 el alemán Jean-Jacques Annaud, Der name der rose, con los protagonismos de Sean Connery y Christian Slater.

Adso, el narrador

Capitulada a partir del desarrollo de los acontecimientos, en diferentes días y horas de los mismos, la voz narrativa perteneciente al propio Adso, El nombre de la rosa cuenta, y muy bien, la historia descubierta-imaginada por Eco, puesto que “el autor no debe interpretar”. Es simplemente una historia bien contada.

“El que escribe”, apostilla Eco, “siempre sabe lo que hace y cuanto le cuesta. Los datos iniciales pueden ser oscuros, instintivos, obsesivos, mero deseo o recuerdo. Pero después el problema se resuelve escribiendo, interrogando la materia, con que se trabaja, una materia que tiene sus propias leyes y que al mismo tiempo lleva implícito el recuerdo de la cultura que la impregna (el eco de la intertextualidad)”.

Fórmula que habríamos de aplicar al tiempo de la lectura de la novela.

“Escribí una novela porque tuve ganas”, declara Eco. “Creo que es una razón suficiente para ponerse a contar. El hombre es por naturaleza un animal fabulador. Empecé a escribir en marzo de 1978, impulsado por una idea seminal. Tenía ganas de envenenar a un monje. Creo que las novelas nacen de una idea de ese tipo y que el resto es pulpa que se añade al andar. La idea debía de ser anterior. Más tarde encontré un cuaderno de 1975 con una lista de monjes que vivían en un convento sobre el que no constaban detalles. Nada más”.

Así podrían, lectores, lectoras, adentrarse ahora, nuevamente, en El nombre de la rosa, una historia que viene de lejos hasta estos tiempos pandémicos, con muchas ganas de escuchar los que nos cuenta en ella Umberto Eco.

Umberto Eco, El nombre de la rosa, Lumen, México, 2022, 748 pp.

@mauflos

 

Temas

Más noticias

Por carecer de permisos e invadir casi 600 hectáreas, Tecamachalco clausura planta de Cruz Azul

Por carecer de permisos para operar e invadir 598 hectáreas del territorio, el gobierno municipal de Tecamachalco clausuró este miércoles un yacimiento de la...

Integrantes del ayuntamiento de Izúcar de Matamoros castigaron la libertad de expresión al torturar a periodistas: FGR

La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que seis integrantes del ayuntamiento de Izúcar de Matamoros fueron vinculados a un proceso penal por...

Últimas

Últimas

Relacionadas

00:03:10

Melchor Ocampo novelado

No pudieron doblar a Melchor Ocampo.  Hubo que relegarlo en su natal Michoacán para que sus afanes políticos, siempre puestos al servicio de la causa...
00:02:56

“El gesticulador”, hoy

A Rodolfo Usigli (1905-1979) puede considerársele el pionero de la narrativa policiaca mexicana, y es que, en el lejano 1944, publicó una gran novela,...
00:03:41

Rosario Castellanos, figura total

No importó que la muerte la visitara pronto. Once meses después cumpliría cincuenta años. Ni que en existencia, y ausencia, muchos porfiaran su diversificada y fructífera...

Más noticias

Por carecer de permisos e invadir casi 600 hectáreas, Tecamachalco clausura planta de Cruz Azul

Por carecer de permisos para operar e invadir 598 hectáreas del territorio, el gobierno municipal de Tecamachalco clausuró este miércoles un yacimiento de la...

Integrantes del ayuntamiento de Izúcar de Matamoros castigaron la libertad de expresión al torturar a periodistas: FGR

La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que seis integrantes del ayuntamiento de Izúcar de Matamoros fueron vinculados a un proceso penal por...

En Atoyatempan, llama Segob a la ciudadanía ha dejar en el pasado el proceso electoral

El secretario de Gobernación del estado (Segob), Javier Aquino Limón, hizo un llamado a dejar el proceso electoral en el pasado, tras inaugurar la...