Nestor Koen: La agresión y hostilidad delirantes y sin máscaras que el imperialismo estadounidense está desplegando contra Venezuela Bolivariana, su pueblo y su gobierno democráticamente elegido seguramente responde a muchos motivos. En primer lugar, la crisis del dominio geopolítico unipolar, donde mal que le pese al complejo militar-industrial estadounidense, ya no puede dirigir el mundo según sus caprichos. Ninguna clase social se suicida y ningún imperio acepta la extremaunción. Harán todo lo posible por sobrevivir. En segundo lugar, dicha agresión apunta contra el ejemplo de rebeldía, soberanía y autoestima popular que los gobiernos bolivarianos de Venezuela (desde Chávez a Maduro) han mostrado para todo el Sur Global. Estos cultores maniáticos de la pólvora, que creen estar protagonizando la película número 8.564 de cowboys, necesitan aplastar y de la peor manera ese ejemplo del “mal alumno” que no obedece, no agacha la cabeza ni se arrodilla. Y en tercer lugar, las riquezas naturales. Venezuela es un país muy rico (las mayores reservas de petróleo del mundo) y el Imperio parece un gigante hambriento dispuesto a devorar lo que se le antoje. ¡A cualquier precio! El problema que se le presenta a EEUU es que no todo tiene precio en la vida. No todo se compra ni todo se vende. Ahí se desesperan.
Usted dice que los procesos de Independencia en Nuestra América fueron revoluciones del pueblo en armas, ¿será necesario defender esa independencia política y conquistar las otras independencias, de nuevo, por la vía armada?
La doctrina del pueblo en armas no es invento del Che Guevara, Fidel Castro, Hugo Chavez, Nicolas Maduro, ni siquiera de Lenin, el general Giap, Ho Chi Minh o Mao Tse Tung. El pueblo de los reinos de España la implementó contra las tropas napoleónicas antes de que a Bolívar se le ocurriera la idea. El general San Martín combatió en esas batallas contra las tropas napoleónicas… Allí aprendió, del propio pueblo rebelde, la combinación de la guerra regular y la irregular, incluyendo la guerra de guerrillas. ¡Hace más de dos siglos! Simón Bolívar adopta esa doctrina a partir de su vínculo con el pueblo insumiso de Haití, que mucho lo apoyó en su lucha anticolonialista. Hubiera sido imposible que el Ejército Rojo derrotara la maquinaria de guerra y de muerte de los nazis alemanes sin apelar a estas enseñanzas. Hoy países y sociedades sometidas por el imperialismo se defienden de esa manera. El general Giap, en una obra célebre, preguntaba: “Ellos tienen la bomba atómica. Nosotros tenemos un proyecto político, ético y de liberación nacional y social. ¿Quién ganará la guerra?”. La respuesta a esa interrogación la proporcionó la historia. El heroico pueblo vietnamita le dio una paliza al imperialismo más poderoso de la Tierra, que contaba con mucho mayor armamento y tecnología infinitamente superior. El imperialismo norteamericano y su socio en Medio Oriente, Israel, poseen un gran poder militar. Pero en sus guerras no combaten sus pueblos a partir de un proyecto colectivo. Por eso, aunque momentáneamente puedan ganar una que otra contienda, a largo plazo tienen los días contados. Ni tarot ni oráculo ni bola de cristal. ¡Enseñanzas de la historia!
Pero sólo con la fuerza material no se puede ganar ninguna confrontación. Fue Lenin quien recomendó aprender del enemigo. Si ellos manejan todas las formas de lucha (mucho antes de que se conocieran las guerras híbridas, cognitivas, de IV generación), ¿por qué los pueblos no pueden apelar a todas las formas de lucha? ¡Tenemos el derecho y la legitimidad! Y la decisión dependerá de los pueblos, no de cuatro locos iluminados.
¿Por qué luchan los millones de milicianos y milicianas bolivarianas, las fuerzas militares bolivarianas regulares, y las fuerzas policiales que se mantienen fieles al legado chavista? Por la soberanía nacional, por la felicidad de su pueblo (sus familias, sus hijos e hijas, sus madres y padres, sus parejas) y a largo plazo por la unidad de Nuestra América. Ni un millón de bombas atómicas pueden cambiar eso. La principal “fuerza productiva” de la historia es la fuerza moral de los pueblos que se hacen respetar.
*Extracto de entrevista en Revista Libertador Ocho Estrellas
Palestina: Cambiar las reglas del juego para que nada cambie
Por Sinuhé.
La organización Euro-Med Human Rights Monitor, que cuenta con observadores en Gaza, informó que desde octubre de 2023 y hasta el 11 de noviembre de 2025 Israel asesinó 75, 360 personas en Gaza, de los cuales 39,010 eran varones; 21,390 infantes y 14,060 mujeres, también señaló que hasta esa fecha había 173,800 heridos, 45,600 infantes huérfanos, 21,000 infantes perdieron por lo menos una extremidad. Por su parte, la oficina de medios de Gaza señaló que a pesar de que Netanyahu y sus secuaces firmaron una supuesta “tregua” en octubre de 2025, las Fuerzas Genocidas de Israel continuaron bombardeando y asesinando palestinos violando el acuerdo de la “tregua” en 497 ocasiones.
Por su parte las autoridades de Líbano informaron que, una vez más, Israel bombardeó el centro de Beirut asesinando al comandante Haitham Ali Al-Tabatabai del movimiento Hezbollah el 23 de noviembre de 2025. De igual forma organizaciones de Derechos Humanos informaron que el martes 25 de noviembre tropas de Israel establecieron controles militares en los poblados sureños de Al-Samadaniyah y Al-Ajraf en Siria, esto con el objetivo de neutralizar cualquier manifestación en contra del gobierno de transición encabezado por el mercenario Abu Mohammed al-Jolani. El gobierno de ultraderecha, racista y genocida de Israel continúa su política de desestabilización, atacando los distintos grupos de la resistencia armada que se oponen a los planes expansionistas del sionismo en Medio Oriente.
Estas maniobras de Israel son posibles gracias al apoyo de la administración Trump, que continúa expandiendo su política imperialista a cualquier rincón del planeta. En ese tenor el pasado 17 de noviembre el Consejo de Seguridad de la ONU votó a favor del plan que Donald Trump propuso para administrar Gaza sin la participación de ninguno de los movimientos de liberación nacional de Palestina. En su anhelo de sofocar la resistencia armada en la región, el pirómano de la Casa Blanca ha expandido sus alianzas comerciales con las elites políticas y económicas como Arabia Saudita, donde acordó la venta de sistemas de defensa y aviones de combate F35. Otra dimensión de la política imperialista de Trump consiste en despojar a los movimientos islamistas de su base social, particularmente a la hermandad musulmana, para ello firmó el lunes 24 de noviembre una orden ejecutiva que designaba a este grupo como una organización terrorista.
Esta orden ejecutiva tiene un doble fin, en primer lugar busca aislar al movimiento de liberación nacional de Palestina de las redes y recursos económicos que la hermandad musulmana canalizaba hacia Palestina desde Egipto y Jordania. Segundo, los hermanos musulmanes fueron la única organización que durante décadas, desde 1946 se fundó la hermandad musulmana de Palestina, prepararon generaciones de palestinas y palestinos para enfrentar la ocupación creando una red de instituciones en los Territorios Ocupados de Palestina. Hamás surgió como una escisión de la hermandad musulmana durante la intifada de 1987, a diferencia de Fatah y la Organización para la Liberación de Palestina, la Hermandad musulmana consideró que antes de enfrentar a la ocupación israelí fue necesario crear hombres y mujeres íntegros, comprometidos con los valores que promueve el Islam. La hermandad musulmana, en el caso de Palestina consideró la lucha armada como la última etapa de la lucha anticolonial, por lo que el ala militar de Hamas solo es una expresión de un proyecto de base social mucho más amplio.
A diferencia de organizaciones como al-Qaeda o ISIS, los distintos grupos que fundó la hermandad musulmana en la región, con todas las críticas que se les pueda hacer a estas organizaciones, han implementado transformaciones políticas con un sesgo claramente anticolonial, no solo en Palestina sino en países como Egipto. En su intento de sofocar la resistencia antiimperialista y anticolonial no sólo en Medio Oriente, sino en todas partes, Donald Trump busca cortar los recursos económicos y políticos en los que se sostienen las resistencias. Su estrategia no solo consiste en reprimir y asesinar, por medio de Israel, a líderes y representantes de estos movimientos, sino también implementa las viejas políticas de contrainsurgencia, ahora más sofisticadas y con mayor alcance.
En ese sentido, la política de Donald Trump en la región resulta tan “progresista” para el sector más retrógrada del sionismo como lo son los periodistas y columnistas del diario Y net news, que consideran que Israel se enfrenta a un nuevo desafío, afirman que la administración de Gaza por parte de E.E. U. U. y sus socios colonialistas, es una declaración de Balfour Palestina. Pero lo que no entienden o no asumen estos grupos sionistas y genocidas es que la administración Trump está cambiando las reglas del juego para que nada cambie. La propuesta de Donald Trump para administrar Gaza en nada beneficia a los palestinos, al contrario, beneficia al sionismo porque de consumarse dicha iniciativa tal y como fue presentada, se pasará de un genocidio a la consumación de un colonialismo orquestado y administrado por EE.UU. Si a principios del siglo XX el pueblo palestino enfrentó el colonialismo de Gran Bretaña, después el sionismo; ahora en pleno siglo XXI, y con todo en contra, el pueblo palestino le hará frente al colonialismo del pirómano de la casa blanca. ¡Viva Palestina Libre¡
El triunfo cimarrónico del pueblo ecuatoriano
Juan Montaño Escobar, Voz Rebelde
La paciencia no tiene uno sino dos límites, por un lado, el encabronamiento y por el otro, la resignación. Las sociedades solo tienen esas dos naturalezas implícitas. El 16 de noviembre (2025) en la República del Ecuador, el clan oligárquico gobernante creyó en sus análisis para manejar voluntades colectivas e individuales, en los perfiles psicológicos elaborados con IA sobre la gente ecuatoriana y cierta subestimación al hastío popular.
El servilismo de unos pocos no es extrapolable a las mayorías ciudadanas y ni siquiera la poca lectura inicial de la Constitución convertiría a electoras y electores en zombis consultados. La calle está dura y la voluntad de sobrevivir también.
Se cumplió aquel proverbio de que la primera ínfula de la ignorancia es presumir de saber. Y creer que decidían el destino de sus ambiciones desmedidas con apolillada voluntad de la ciudadanía. Poderoso caballero es don dinero. Eso parecía haberse santificado en algunos y algunas. ¿Acaso el NO es crisis de fe en el derecho sin fin de las fortunas no siempre bien habidas? ¿O fue el denso cabreo popular y su activación inmediata? ¿O son complementarios? Aquellos que prestamos oídos a la inconformidad popular, teníamos lastrado el ánimo de pesimismo, porque repetían con seriedad que los males del país estaban en la Constitución o el deseo colonialista que vengan los gringos a echar bala o el sonsonete culpando a no sé quién del desastre económico que padece el Ecuador.
¿Quiénes fueron los héroes y las heroínas del triunfo del NO? Cientos de miles de mujeres y hombres anónimos. Fue el triunfo de la ciudadanía ecuatoriana que se liberó de los espejismos conservadores adornados de progresismos. Histórico, sin dudas.
Partidos y movimientos políticos hicieron su parte, pero la discutidera popular en donde era posible tenerla. En el bus, en las esquinas barriales, en las conversaciones de café o la pregunta inesperada en el parque producía, sin querer, cierto ejercicio democrático a viva voz omitiendo los academicismos impertinentes. Pura barricada verbal y plural. “Dígame qué artículo favorece a la delincuencia. O mejor, qué numeral o literal”, se salmodiaba de manera burlona o con intención sancionadora por la aceptación del absurdo. O no era difícil escarbar el patriotismo (o nacionalismo) ancestral, por el tema de las bases militares extranjeras. (¡Caramba, la gente ecuatoriana tiene su corazoncito amarillo-azul-rojo no solo para la selección de fútbol!). Hay que decirlo sin más vueltas: la lucha de clases sociales en términos de verba pura y dura y en el sentido marxista de barrio adentro, ocurría con las preguntas segunda y tercera. Ahora se analiza como castigo electoral al Gobierno noboista, es posible, pero esas son valoraciones epidérmicas. Se sospecha que las izquierdas no entienden este triunfo popular y también las organizaciones sociales favorables a la tendencia con sus diferentes características. ¿Sabrán que le ganó la batalla cognitiva al estrépito semiótico embrutecedor de la derecha ultra nacional e internacional? ¿Se habrán percatado las izquierdas que al conservadurismo multinacional le fracasaron sus procesos de inconsciencia del electorado?
La desventaja económica de la izquierda ecuatoriana (y latinoamericana) en relación con las derechas es descomunal. En el Ecuador sumaron descaro: malbarataron, en gran medida, el dinero público para comprar el favor electoral. Y no le funcionó a satisfacción. Valga el dicho de la ensayista sudanesa Nasrine Malik: “Por definición, quien quiere que el mundo sea más conservador tiene un interés económico en ello. La otra es que la derecha siempre lucha, incluso cuando es popular y está en el gobierno”*
[*] Entrevista a Nesrine Malik, ensayista sudanesa, El País de España, 13 de noviembre de 2025.
«Cualquier iniciativa, por modesta que sea, siempre debe ser llevada a la masa. La Revolución nos ha enseñado a todos nosotros, que lo que se le plantea al pueblo, y lo que surge del pueblo, inmediatamente cobra una fuerza arrolladora, y, sin embargo, cualquier cosa que se haga de espaldas al pueblo, cualquier medida -en un sindicato, en cualquier parte- que se tome de espaldas a la base, cualquier sacrificio que se le imponga a la base, crea malestar y crea disgustos, en la misma medida en que estaría dispuesto a hacer mucho más cuando se consulta con ella, y cuando se le convence de que es necesario hacer un esfuerzo, o es necesario hacer un sacrificio. Ese es el verdadero método revolucionario».
FIDEL CASTRO RUZ (14 de mayo de 1962) | Discurso en la clausura de la Segunda Plenaria Azucarera de Camagüey
El derecho de rebelión es sagrado porque su ejercicio es indispensable para romper los obstáculos que se oponen al derecho de vivir.
Ricardo Flores Magón.


