Miércoles, abril 17, 2024

Vecinos que han reforestado el cerro de Amalucan buscan erigir un bosque; el gobierno un parque

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Desde hace 10 años Benito Cruz se decidió a sembrar un árbol por cada uno que veía morir en el cerro de Amalucan al norte de la ciudad de Puebla, llevaba unos 60 pinos plantados cuando se sumó a su iniciativa la señora Adelina, acordaron delimitar un área y en cada temporada de lluvias reforestan su zona y en sequía llevan agua a sus plantíos.

A este voluntariado se sumaron hace cinco años Julio Palacios y su esposa, juntos han sembrado unos 700 árboles, en tanto que Benito y Adelina ya han perdido la cuenta. Los últimos en unirse, a principios de este año, fueron la familia Vega de Ita.

Con sus propios recursos los vecinos del cerro han sembrado de manera simétrica, y dependiendo la altura de la colina, todas las variedades de pino que existen en el estado de Puebla, buscan hacer del lugar un bosque.

En contraste con esta iniciativa, el gobierno del estado pretende hacer en este lugar de 76 hectáreas el Parque Amalucan, con una inversión de 250 millones de pesos el cerro podría transformarse en un lugar que tenga canchas deportivas, foro al aire libre, estacionamiento, pistas para bicicleta, lagos artificiales, y en una segunda etapa estaría equipado con restaurantes.

De acuerdo con declaraciones del gobernador José Antonio Gali Fayad, se busca que este parque sea el más grande en la mancha urbana de la ciudad de Puebla.

Con el acecho de este anuncio los vecinos han sembrado árboles con mayor perseverancia. Ayer domingo desde las 6 de la mañana cada una de las personas que comparten el ideal de crear un bosque trabajaron en sus áreas, los ambientalistas aprovecharon la lluvia para abonar sus arbustos y cavar hoyos para sembrar más.

 

 

Ninguno de ellos es jardinero, botánico, horticultor, o alguna profesión que se le asemeje, pero se han equipado con botas, guantes, palas, picos, podadora, y todo lo necesario para preservar sus zonas. Hablan poco, se dedican a trabajar y se saludan a lo lejos mientras pasan personas corriendo, en bicicleta, a caballo, o con sus perros.

La mayoría de ellos desconocen cuánto dinero y tiempo han invertido, pero refieren que cada árbol cuesta entre 25 y 30 pesos y tienen que ir por ellos a la región de Atlixco o a Río Frío, a esto le suman el abono, las herramientas y el esfuerzo de subir cargando galones de agua desde la avenida Xonacatepec.

Julio Palacios es el que más lamenta que su esfuerzo de un lustro se pueda venir abajo por el anuncio del “rescate” millonario que anunció el gobierno, insiste en que no se puede permitir que se eche cemento en un cerro que históricamente ha sido uno de los pulmones más importantes de la ciudad.

“Queremos que sea esto una manifestación con trabajo, esto es lo que venimos haciendo. Nos manifestamos defendiendo el cerro de esta manera y no queremos otra cosa”, dijo.

Por su parte, Benito Cruz informó que él pudo conocer una maqueta que se presentó durante un evento público en la zona de Amalucan; sin embargo, precisa que la autoridad debe presentar el proyecto de manera formal ante los vecinos que involucra.

“No nos podemos oponer desde ahora porque no nos han venido a presentar el proyecto, no lo conocemos. Pero lo que se debe hacer hincapié es que prevalezca un área natural. Para parques ya está el del Arte, el Metropolitano, el Ecológico. Aquí queremos que sea un bosque”, dijo el precursor de la reforestación.

Por su parte, los tres integrantes de la familia Vega de Ita lamentaron que el trabajo al cual se acaban de sumar se pueda terminar por una decisión unilateral.

“Vinimos porque el proyecto era de uno de mis hijos, él sembró árboles y su hermano menor continuó con este proyecto. Ahora venimos todos y nos alegró ver gente que también sembraba como nosotros, y aunque se invierte tiempo y se dejan de hacer actividades, queda una satisfacción única”, indicó el jefe de la familia.

Por su parte, la señora Adelina destacó el tema de los supuestos incendios forestales, precisó que ellos cuidan que en las áreas en las que reforestan no haya material inflamable que pueda ser motivo de una quemazón.

Para ella, que lleva nueve años acudiendo al lugar, los incendios tienen el objetivo de acabar con la vegetación y que se tenga un motivo para intervenir el lugar, “hemos visto como echan líquidos que sin necesidad de lumbre queman el pasto”, precisó.

Luego de manifestar sus inconformidades y sus ideales, los vecinos de las colonias Infonavit Manuel Rivera Anaya, Bosques de San Sebastián, Infonavit Amalucan, Bosques del Pilar, y Plazas Amalucan, continuaron con sus labores ambientales.

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