Sábado, junio 15, 2024

Valentín Campa

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En el actual proceso de transformación que vive nuestro país, un acto de elemental justicia (y de memoria, a la vez) es dar cuenta de las aportaciones hechas a lo largo de la historia moderna por expresiones políticas como el llamado comunismo mexicano. 

Un movimiento de claroscuros, ya centenario, identificado en las más de las veces a partir del desaparecido Partido Comunista Mexicano (PCM). Organismo político de gremios, corrientes, manifestaciones culturales y personalidades en donde destacan muchos mexicanos de excepción, uno de ellos, el líder sindical Valentín Campa Salazar (1904-1999) y de quien el Consejo Editorial de la Cámara de Diputados ha rescatado recientemente su libro Mi testimonio. Memorias de un comunista mexicano.

Se trata de una modesta reedición del libro que hacia 1978 saliera de la imprenta del propio PCM, Ediciones de Cultura Popular, con una portada de Carlos Palleiro que incluye una gráfica de un grupo de ferrocarrileros en plena protesta, al pie de las máquinas de un tren. Puesto que Campa Salazar fue el dirigente sindical de ese gremio más importante (al lado, posteriormente, de Demetrio Vallejo) y que durante lustros encabezara la lucha por la transformación social. Empeño que el dirigente definiera como “una nueva revolución social”.

Mi testimonio…, (re) descubrirá el lector, es una dicción sincera, tan amplia como detallada, de la historia socio-política del México del siglo veinte. Escrita no por un académico universitario ni con las herramientas metodológicas de las ciencias sociales sino por uno de los protagonistas del cambio que supo mantenerse fiel a sus principios. Axiomas que derivados de los de su organización política, un PCM que habría de proyectar con la centuria un diferente perfil de acción, fueron claves en varios momentos de la existencia de Campa Salazar.

Ellos fueron, podría resumirse, la formación la Central de Trabajadores de México (CTM), la Nacionalización Petrolera, el advenimiento del Charrismo Sindical, la Gran Huelga Ferrocarrilera, el Movimiento Estudiantil, la Modernización del PCM y su ulterior incursión en la lucha por nuevos espacios de participación, incluida en primer sitio la lucha electoral. (Tampoco se olvida el registro de la persecución en contra del personaje y militantes de izquierda, ni sus recurrentes detenciones e ilegales encarcelamientos).

Sin dejar de lado, claro está, el registro de la presencia del interlocutor y de su organización en cada uno de los acontecimientos medulares, nacionales y planetarios, de ese mismo periodo. Un tiempo que va de su nacimiento, en tiempos de la matanza de cientos de chinos en plena Revolución, en la ciudad de Torreón, a la campaña que encabezó como candidato independiente a la Presidencia de la República, en 1976, detallada en el capítulo “180 días en campaña”, un hecho tal vez a la fecha no valorado con justicia y rigor analítico para su recuperación en las nuevas tareas del cambio.

“Algún sociólogo sudamericano ha expresado que nuestra campaña electoral es un caso único en los países de América Latina. Está en pie la necesidad de un estudio más riguroso para extraer las consecuencias política y teóricas de ella”, escribe Campa Salazar y define:

“El análisis de la campaña electoral permite asegurar que en las casillas se depositaron más de un millón 600 mil votos a nuestro favor, la mayoría de ellos anulada por los chanchulleros del PRI que monopolizan el sistema electoral. La campaña nos reveló como la segunda fuerza política del país. De unos 25 millones de mexicanos, hombres y mujeres, con derecho a votar, según los amañados datos oficiales favorables al candidato de la gran burguesía, José López Portillo, votaron 16 millones 703 mil 801, lo que hace que hayamos logrado más del 10 por ciento de los votos depositados en las casillas; además, contamos con muchos cientos de miles de hombres y mujeres que participaron en forma activa en la campaña, pero que no fueron convencidos de ir a las casillas por considerar que la votación era una farsa”.

Anecdotario de compromiso

Es también Mi testimonio… un anecdotario de compromiso social. En sus páginas y prosa amable, sencilla, aparecen protagonistas del cambio y hasta heroicidades de un colectivo que parte del convencimiento de que “la burguesía puede derrotar, pero jamás vencer a la clase obrera y al pueblo. Los obreros y asalariados, fuerza principal de la sociedad actual de nuestra patria, no sólo sí pueden existir sin los señores del capital, sino que están llamados a derrumbar el poder económico y político en que aquéllos se sustentan para conquistar el bienestar y la libertad”.

“Testimonio excepcional de un hombre extraordinario”, identifica al libro su prologuista, Gerardo Fernández Noroña. Sin duda, como tantos otros personajes que el mismo Campa Salazar no relega en el balance de su devenir de cambio y compromiso, como cuando habla acerca del escritor José Revueltas, uno de los más críticos del PCM, aun cuando en muchos de sus años perteneciera a él.

“Muchas veces coincidimos ante las represiones del gobierno y en muchas acciones. Muchas veces actuamos en campos contrarios (…). Siempre, aun en las contradicciones más fuertes, Revueltas y yo mantuvimos un plano de estimación y de respeto. Esto no lo entienden algunos fariseos de la izquierda. En junio de 1962 Revueltas me envió a la prisión un ejemplar de su libro recién editado Ensayo sobre un proletariado sin cabeza, con la siguiente dedicatoria: Al gran luchador Valentín Campa, a quien, por encima de diferencias políticas, consideraré siempre como un héroe indiscutible de la clase obrera de nuestro país. Es una opinión no merecida, pero que yo tengo en gran estima: la transcribo sólo para refutar a los que nunca entendieron la estimación y el respeto que hubo siempre entre Revueltas y yo”.

Mi testimonio. Memorias de un comunista mexicano, ya en circulación, sin duda una obra (hasta la fecha prácticamente inconseguible) destinada a “conocer la historia de nuestra patria desde la lucha de un hombre valiente, generoso y entregado a las mejores causas de nuestro pueblo”, como refiere su prologuista.

Valentín Campa, Mi testimonio. Memorias de un comunista mexicano, Cámara de Diputados, México, 2023, 360 pp.

@mauflos

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