Usan al ayuntamiento de Tehuacán para crear estructuras electorales del PES

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Como si hubiera una maldición sobre Tehuacán, los escándalos de abusos y corrupción en el gobierno local no cesan. Por un lado está en marcha un proceso para desaparecer el ayuntamiento de la segunda ciudad más importante del estado y por otro, como si no hubiera una crisis en curso, en las últimas semanas se ha utilizado la administración municipal como soporte para darle oxígeno al agonizante Partido Encuentro Social (PES), que aunque no parezca tener relación alguna, es un factor de agrava las condiciones para que aumenten las muertes y contagios de Covid–19.

En septiembre próximo la autoridad electoral decidirá si el PES podrá competir como partido local en los comicios del próximo año. Mientras tanto, se estaría utilizando el ayuntamiento de esa ciudad para aparentemente crear una estructura electoral que rescate a este partido de la extinción.

Son dos los puntos claves de este nuevo escándalo:


Por un lado, Andrés Artemio Caballero López, el nuevo alcalde –que sustituyó al edil Felipe Patjane Martínez, quien se encuentra preso– nombró a José Momox Sánchez como secretario general, sin que este segundo personaje dejara de ser dirigente estatal del Partido Encuentro Social, que actualmente no tiene categoría jurídica como partido, sino como asociación política.

Para nadie es un secreto que, desde el primer día en que Caballero López entró al palacio municipal, quien realmente manda y toma las decisiones importantes en el ayuntamiento es José Momox.

A tal grado que en todos los boletines de la Dirección de Comunicación Social siempre se hace mención del secretario general, como si fuera la figura central del ayuntamiento. Nunca se había visto que un funcionario tuviera más presencia que el alcalde.

Lo grave de esta situación es que se dice que de la mano de Momox llegó un importante grupo de nuevos funcionarios al ayuntamiento, como es el caso de José Miguel Jiménez –actual director de Gobernación–, que en muchos casos son originarios de la ciudad de Puebla y serían parte del PES. Una situación que estaría dirigida a utilizar los recursos del gobierno municipal para armar una estructura electoral a favor del PES, en caso de que se le permita participar en la próxima contienda.

Dicha anomalía se propicia en mucho a que el gobierno de Tehuacán está hundido en las sombras. Desde que inició el gobierno interino, funcionarios y regidores no atienden a nadie, bajo el pretexto falso de la cuarentena –ya que es un municipio son pobres las medidas de prevención– y no se otorgan entrevistas a la prensa local. Todo se comunica mediante escuetos boletines que se envían a los reporteros de la fuente.

Una segunda anomalía, y que es muy grave, es que Andrés Artemio Caballero López en su calidad de pastor cristiano movilizó a muchos grupos religiosos y sociales, así como del PES, para presionar al cabildo y al Congreso local para que le respetaran su papel de alcalde suplente.

Ahora el edil estaría en la actitud de pagar esos favores que le han dado una vida corta a su paso por la presidencia municipal, pues camina a pasos acelerados el proceso en el Poder Legislativo para desaparecer al ayuntamiento de Tehuacán.

Uno de esos sectores a los que les están pagando el apoyo a las movilizaciones que hubo a principios de este año es el de comerciantes y ambulantes de los principales mercados públicos de la ciudad.

Entre finales de mayo y principios de junio hubo un forcejeo entre autoridades municipales y estatales con los grupos de comerciantes populares de Tehuacán para que éstos últimos aceptaran replegarse, reducir su actividad, como una manera de desarticular las aglomeraciones y prevenir los contagios de Covid–19.

Luego del 26 de junio, fecha en que Andrés Artemio Caballero rindió protesta como alcalde suplente, de manera gradual vendedores ambulantes, de puestos semifijos y otro tipo de comerciantes, empezaron a regresar a la vía pública sin ninguna restricción.

En un principio se interpretó que ese comportamiento era producto de la negligencia y la falta de pericia de las nuevas autoridades.

Posteriormente trascendió que era un pago de favores. Los líderes de las agrupaciones de comerciantes han podido regresar a la vía pública debido a que participaron en las marchas a favor de Andrés Artemio Caballero.

Y es que además desde el ayuntamiento se quiere cultivar la relación con los vendedores beneficiados con esa medida arbitraria, como una manera de garantizar una base de votantes, sobre todo porque se sabe que José Momox aspira a ser candidato a diputado plurinominal por el PES.

No es algo menor, al tianguis del mercado La Purísima regresaron a vender los sábados unos 600 comerciantes, que no utilizan medidas preventivas para evitar contagios de coronavirus. Lo mismo pasa con unos 200 locatarios del centro de venta de ropa Xochipilli. O lo más de 150 vendedores de puestos semifijos del Paseo Hidalgo, por citar solo algunos casos.

Tal situación tiene al borde de la histeria a restauranteros y comerciantes fijos, porque ellos si están sometidos a no abrir sus negocios o reducir drásticamente la atención a los clientes.

O lo que es más grave, Tehuacán ya casi alcanzó los mil contagios acumulados de Covid–19 y se registran 134 decesos por el nuevo coronavirus. Y frente a esta drástica situación, la autoridad local relaja las medidas de prevención para cuidar sus intereses particulares.