Baños Ardavín: UPAEP todavía busca justicia en el asesinato de estudiantes de Medicina

La Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) sigue pendiente del caso del asesinato de dos de sus estudiantes ocurrido en febrero de este año, pues el proceso sigue y todavía no hay sentencia, dijo el rector de esta institución, Emilio José Baños Ardavín, en el marco de su informe de labores correspondiente al 2020. 

Por medio de la transmisión de un video en varias plataformas que dejó ver la visión, misión, acciones y tareas académicas, culturales y sociales asumidas por la universidad, el rector recordó el asesinato de dos estudiantes ocurridos en febrero de este año que provocaron la movilización multitudinaria de jóvenes de varias universidades para exigir el cese a la violencia, el esclarecimiento y castigo legal a los responsables del asesinato de José Antonio Parada Cerpa, de 22 años, y Ximena Quijano Hernández, de 25 años, ambos de origen colombiano, quienes estudiaban en la Facultad de Medicina de esta institución y estaban de intercambio, así como de Francisco Javier Tirano Márquez, de 22 años, originario de Xalapa, quien estudiaba en la Facultad de Medicina de la UAP, y de Josué Emmanuel Vital Castillo, de 28 años de edad, quien era conductor de la empresa Uber, originario de San Lorenzo Almecatla. 

Durante una conferencia virtual, dijo que la universidad ha estado al pendiente del caso, pues el proceso sigue y todavía no hay sentencia en un caso que, si bien exige prudencia, también sigue buscando justicia para que el hecho no quede impune. “Estamos al pendiente de ello, un poco en la lógica de contribuir en lo posible y de estar cerca del proceso y su culminación”. 


 

Baños Ardavín expuso que la percepción sobre la inseguridad en Puebla parece haber disminuido con la pandemia y la cuarentena, algo que es buena noticia, pero marca un reto: mantener la incidencia y reducirla ahora que se regresa a la actividad.  

Acotó que la UPAEP mantiene una cercanía con las autoridades, aunque es claro que hay una agenda pendiente y una adecuada coordinación entre municipio y estado. “Estaremos dando seguimiento a la evolución de la seguridad”, confió. 

En el caso de la forma en que las autoridades –tanto federales, como estatales y municipales- atendieron la contingencia sanitaria del Covid-19, opinó que se debe apostar por “una cultura de la sanidad”. Incluso, criticó que Puebla se tardó en generarla, pues hubo descontrol al inicio con comentarios desacertados respecto a la gravedad del virus, sus secuelas y su agresividad en contagio.  

“Me parece que lo que se requiere es lograr un equilibrio entre una cultura de sanidad, una infraestructura de salud y un tercer elemento en el país que no se quiso asumir que es una medida proactiva para hacer pruebas y seguimiento a los contactos para lograr un aislamiento y monitoreo cercano. Esas serían las tres patas de un abordaje primordial. El seguimiento a contagios y pruebas masivas no se ha hecho y no parece que se vaya a optar por ello, aunque se tengan riesgos de rebrotes”, expuso. 

En su informe, el rector de la UPAEP señaló que la movilización universitaria fue uno de los tres aspectos que marcaron la vida de la universidad en el último año. Los otros, fueron el lanzamiento del nanosatélite AztechSat-1 y la respuesta a la pandemia causada por el Covid-19 que aún persiste. 

 

“Apenas unas semanas después de celebrar la puesta en órbita y funcionamiento del nanosatélite, la comunidad universitaria de Puebla se cimbra al conocer del cobarde asesinato de Ximena, José Antonio, Francisco Javier y Josué Emanuel.  

“Como respuesta, los jóvenes se hicieron cargo de resignificar el duelo y la indignación compartida para unificar el clamor de decenas de miles de almas libres y valientes, que no se resignan a vivir en un entorno hostil a la dignidad de las personas, ni mucho menos a permitir que la vida de sus compañeros se ofrende en vano”, dijo en su discurso. 

Acotó que si bien el lanzamiento de un nanosatélite, el asesinato de estudiantes universitarios y la crisis sanitaria causada por el Covid-19 parecen asuntos inconexos, son más bien un “drama apasionante al que sólo la universidad como institución puede dar cabida: juventud, libertad, ciencia, duelo, compromiso y trascendencia”. 

Dijo que ante este contexto, es claro que “nada detiene a una comunidad cuando sus motivaciones están fincadas en este espíritu solidario y fraterno”, y que pese a “una tormenta que vivimos como humanidad, que se agrava en un México que sigue siendo presa del capricho, la megalomanía y la amargura de sus gobiernos”, surge una universidad como esta y sus estudiantes, que dan “esperanza, pues han demostrado lo que significa trascender, haciéndose cargo de su destino y rompiendo límites aparentemente insuperables”.