Una voz impersonal conduce el libro de relatos Be y Pies del escritor Gabriel Wolfson

Be y Pies son los nombres de los dos relatos recientemente publicados por el escritor Gabriel Wolfson (Puebla, 1976) que le dan título al libro homónimo preparado por Tumbona Ediciones, el cual será presentado en Profética, casa de lectura, el próximo viernes 16 de octubre a las 19 horas.

Be y Pies, el libro, reúne estos dos cuentos largos escritos por el narrador poblano en 2011 que pudieron ver la luz hasta este octubre de 2015. Ambos relatos, incluso, “constituyen casi el mismo relato, con personajes que están en una situación laboral precaria y se les presenta una oportunidad”.

Durante una entrevista, Wolfson señala que dicha oportunidad tiene que ver con la opresión y el peso del poder jerárquico que ejercen dos hombres “un poco gángsters” sobre los protagonistas: un periodista y un profesor.


Así, expresa el también autor del libro Ballenas (2004), en Pies un periodista visita a un hombre que le quiere encargar una campaña de prensa para limpiar su nombre, en una conversación que transitará caminos inusuales, mientras decide si le entra o no a la propuesta.

Mientras que en Be, explica, un profesor que ha perdido su empleo va al velorio de la madre de su peluquero, quien lo invita a comer a una marisquería cercana hilando una larga conversación que se ve intervenida por un empresario mediocre y ambicioso.

En ambas historias, notó, queda evidente la ciudad de Puebla, la cual aparece referenciada de manera directa en lugares y personajes, algo que quizá puede ser algo “programático” para el lector, pero que es necesario al momento de construir los relatos, pues éstos deben afianzarse en espacios que el autor conoce.

Además de la anécdota y su naturaleza local, destacó el escritor, los cuentos publicados en la colección Prosas fugitivas se caracterizan por su aspecto formal, el cual también comparten. Ello porque, como se destaca en el texto de la editorial, “Gabriel Wolfson cree que una literatura que no se las ve con el lenguaje no es literatura”.

“Son cuentos de una época que casi de último momento me puse a escribir –como parte del apoyo de una beca para Jóvenes creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, en 2011. Son relatos largos, más bien como capítulos, con un narrador que son una voz, que se mezcla con el personaje principal.

“El pensamiento y la voz del personaje se confunden y le permiten ponerse a hablar. La anécdota queda desdibujada por ella”, expuso el actual profesor del Departamento de Letras de la Universidad de las Américas Puebla.

La estrategia de una voz impersonal, dijo, se parece también a lo hecho en el relato Ve que apareció en 2013 en una edición de la Cleta Cartonera.

Esa construcción narrativa, consideró, hace que los textos no sean de lectura ligera, aunque sí rápida. “No sé si eso sea algo bueno o no, no me lo planteo como escritor aunque no me niego en absoluto esa posibilidad. No me espanta la experimentación pues supongo que algo tiene que ver”.

El también autor de Los restos del banquete (2009) dijo que esta forma de escritura que se centra en el encontrar un sentido formal y placentero se apoya también en su apuesta constante por desaparecer la etiquetas y las definiciones de la literatura.

Wolfson mencionó que esta forma de escritura incluso empata con su quehacer como editor –actualmente del sello Cabezaprusia y de la propia Cleta Cartonera– en donde sabe que si bien lo publicado no se venderá en grandes volúmenes, destaca de ellos su cuidada selección y edición.

Al respecto destacó su inclusión en Tumbona ediciones, una editorial que, por fortuna, también forma parte de su gusto editorial por su papel independiente en el mercado de las publicaciones en México.

Resalta que próximamente Profesores, un relato más de Wolfson, aparecerá en la colección de “El Guardagujas” que edita el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

En conjunto, concluyó el escritor, el aparecer publicado en los anteriores sellos permite una distribución nacional de su obra, ello desde una plataforma particular: aquella que disiente de las fórmulas de las editoriales comerciales que colman el mercado editorial actual, mismo que “no hay que repetir”.