UNA RESPONSABLE DE LA CONTAMINACIÓN

Por enésima ocasión, los gobiernos de Puebla y Tlaxcala,  junto con autoridades federales y municipales de ambas entidades se comprometieron a limpiar el río Zahuapan-Atoyac y aseguraron que irán a fondo en contra de industrias y demás negocios que lo contaminan.

La verdad es que las buenas intenciones y propósitos de los tres niveles de gobierno, deben acreditarse con hechos, pues administraciones de diversos signos políticos han ido y venido durante décadas haciendo la misma promesa, con los resultados de sobra consabidos.

Es de esperarse que en un régimen como el de la llamada Cuarta Transformación Pública del País, que tiene como lema principal no mentir, no robar y no traicionar, haga todo lo que esté a su alcance para, esta vez, si lograr el cometido anunciado ayer en Casa Aguayo.


Sin embargo, no se puede obviar a un actor fundamental en esta trama: la concesionaria Agua de Puebla, que lleva más de un lustro sin echar a andar las plantas tratadoras que le fueron entregadas, a pesar de que factura el cobro en cada recibo para los usuarios.

No se debe olvidar tampoco de que la ciudad de Puebla es la mayor contaminante del afluente.