Un gobierno no debe endeudarse en dólares, sino en pesos

El Banco Mundial señala que el endeudamiento externo del sector público y las empresas privadas en México llegó en 2018 a un saldo histórico: 452 mil 991 millones de dólares (8.7 billones de pesos), que representan 35.8 por ciento del producto interno bruto (PIB). El problema se incrementa por el hecho de que ha crecido la deuda de corto plazo ante las tensiones derivadas por la guerra comecial entre Estados Unidos y China que ha reducido el acceso a los mercados financieros, lo que lleva a promover entrada de capitales de corto plazo a través de las altas tasas de interés vigentes.

El problema de la deuda externa es que tienes que generar superávit de comercio exterior para poderla pagar y la característica de la economía nacional son los déficit de comercio exterior permanentes, lo que nos lleva a caer en deuda para pagar deuda, o a vender activos para pagar pasivos y/o a realizar fuertes restricciones del gasto e inversión para ir cubriendo el pago de intereses de dicha deuda. El Banco Mundial señala que “durante 2018 los sectores público y privado desembolsaron 22 mil 874 millones de dólares por pago de intereses, equivalentes a 5 por ciento del total de la deuda”. Al caer en deuda para pagar deuda, lleva a que se incremente el déficit de cuenta corriente de balanza de pagos por los crecientes pagos del servicio de la deuda externa, que nos lleva a depender de más entrada de capitales y a instrumentar una política dirigida a promover dicha entrada (alta tasa de interés y austeridad fiscal), a costa de no tener política económica a favor del crecimiento económico.

Al ser mal utilizada la deuda externa, es decir, al no utilizarla para incrementar la inversión y la producción, sea para sustituir importaciones, como para incrementar exportaciones y así poder generar y ahorrar divisas para el pago de la deuda, se cae en incapacidad de pago, que obliga a ahorros forzosos para dicho pago, así como a vender activos para pagar pasivos, como a recurrir a mayor deuda para pagar deuda, cayendo así en un círculo vicioso ininterrumpido que frena la actividad económica y acentúa la transferencia de activos a los acreedores internacionales.


De ahí que un gobierno no debe recurrir a la deuda externa para financiarse, sino debe en dado caso emitir deuda en su moneda y así no caería en insolvencia, pues la deuda estaría en la moneda nacional, por lo que puede refinanciarla permanentemente, sin que ello frene su capacidad de inversión y de gasto.

Hay que señalar que la posición del gobierno federal actual de restringir el gasto para no caer en deuda, es equivocada, pues la deuda en si no es mala, todo depende del uso que se haga con ella. Si se canaliza a potenciar los sectores estratégicos, como a aquellos que sustituyen importaciones, se estaría incrementando la riqueza y el ingreso nacional, como a ahorrar divisas, lo que permitiría capacidad de pago de dicha deuda, como para reducirla. Al limitar el gasto e inversión del gobierno a sus ingresos, está configurando un crecimiento de reproducción simple. Es decir, gasta lo que recauda, lo que no impulsa la dinámica económica. La mantiene en el mismo nivel.

La política seguida por el gobierno actual de recortes del gasto e inversión pública para alcanzar el superávit fiscal y reducir el monto de la deuda, es una política equivocada, pues ello contrae la actividad económica y el ingreso de empresas e individuos, y el gobierno termina recaudando menos, de ahí la caída de la recaudación del ISR y del IVA en lo que va de 2019, por lo que siguen las presiones sobre las finanzas públicas, lo que le impedirá alcanzar el superávit primario de 1 por ciento del PIB para este año, como lo tienen presupuestado, ni reducirán el monto de la deuda pública. Nadie –ni el sector público, ni las empresas, ni las familias–, puede reducir el monto de la deuda en contexto de estancamiento. Se requiere de crecimiento económico que incremente el ingreso de empresas, familias y del gobierno para poder pagar y reducir el monto de la deuda. Y con la política de alta tasa de interés y de austeridad fiscal, no hay perspectiva alguna de crecimiento, ni de pago de la deuda. En el caso de la deuda externa, se requiere de superávit de comercio exterior, y la economía nacional no tiene perspectiva alguna de alcanzarlo, por lo que tendrá que replantearse el pago de dicha deuda, para que no frene el crecimiento económico. Éste tiene que reencausarse a sustituir importaciones para ahorrar divisas para cubrir dicho pago.

El crecimiento económico requiere que el gobierno gaste mas de lo que recauda, para así incrementar demanda, la inversión privada, la economía y el ingreso nacional, lo que le permitiría recaudar más. El gobierno recauda lo que gasta y al gastar mas estaría recaudando más y reduciría el déficit fiscal impulsor del crecimiento y no caería en deuda.