Sábado, abril 17, 2021

A través de una novela, la revolucionaria Carmen Serdán tiene voz propia

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“Quiero creer que servirá de mucho relatar todo lo que ha sido mi vida y cómo llegué a ser esta que soy, una ‘mujer singular’, dicen algunos. Yo no creo ser tan especial, sino que tuve la fortuna de nacer en una familia de hombres justos y sabios; debo mucho de formación y carácter a mi padre y a mi abuelo Manuel Alatriste, dos robles que me dieron la fortaleza para seguir adelante y a quienes debo cualquier idea luminosa. Hay mucho que contar en estas líneas en blanco que iré relatando a medida que las emociones y recuerdos me invadan”.

Esa es la voz ficcionada de Carmen Serdán (1875–1948), una mujer revolucionaria que es la protagonista de la novela histórica homónima escrita por Martha Porras y María Alejandra Domínguez, quienes apoyadas en la ficción dan forma a este personaje poco abordado por la historia oficial.

Publicada a finales de 2017 como parte de la colección Parián de la Editorial 3 Norte, que administra el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla, la novela histórica es resultado, además, de la primera convocatoria de edición de libros aparecida en 2016.

A lo largo de 230 páginas, las autoras introducen al lector, con “una narración felizmente sencilla y hasta en tono familiar a la vida cotidiana de esta enigmática mujer, vista en múltiples facetas”.

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Ello, explican, porque Carmen Serdán fue “la hija primogénita que se hizo cargo de su familia y del sostenimiento de su casa, la hermana comprometida con las ideas políticas de su tiempo, la amiga solitaria a la que se le recordaba por su afición a los libros de historia y civismo, la nieta orgullosa de su legado liberal, la tía que contribuyó a la crianza de sus sobrinos, entre otras vertientes de su apasionante personalidad”.

Esa historia, cuentan las autoras, se gestó a partir del encuentro de ambas en la literatura y la escritura, desde donde crearon “personajes de papel”, los cuales “probablemente se asemejan a los que realmente vivieron en tiempos de la Revolución”.

En el libro Carmen Serdán las autoras María Alejandra Domínguez y Martha Porras han logrado su objetivo: “novelar a la revolucionaria heroína”, liberándola “del olvido partidista y de la pose escultórica”.

Incluso con esta publicación las narradoras permiten que el lector imagine cómo era la ciudad de Puebla al inicio del siglo XX y de paso, reflexionar un poco sobre la forma en que se desarrolló la lucha armada de 1910, “etapa clave en la formación y la crisis del México actual”.

En el prólogo, María Alejandra Domínguez señala que al fraguar esta novela el interés entre ambas era “conocer más sobre la mujer que precipitó un movimiento tan importante para México”, como fue el movimiento armado de hace más de un siglo.

“Ficcionalizar la historia es una manera muy interesante de reflexionar sobre ella, de aprehenderla de una manera diferente”, expone.

La también profesora añade que en dicha tarea, ella y Martha Porras acudieron a fuentes de información diversas, acción que les permitió “confeccionar un traje a la medida”. Cita que algunas de las fuentes fueron Carmen Serdán, semilla de la Revolución de Anita Aguilar, además de Marcos Serrato, la dama de la Revolución, y Carmen Serdán, de Ángeles Mendieta.

Agrega que otros datos más resultaron de las consultas que se hicieron sobre textos referentes a los hermanos de la protagonista, Aquiles (1877–1910) y Máximo Serdán (1878–1910), aparecidos en el libro La familia Serdán, de Jesús Flores Sevilla.

“Fuente importante también fue el libro de Rafael Tafolla, Aquiles Serdán, editado por el gobierno del estado de Puebla”.

En el prólogo, Domínguez enlista otro tanto de títulos que fueron consultados para abonar en la narrativa del contexto social, político y económico de la época. Uno de ellos, fue “el propio libro de Martha y su padre, don Armando Porras y López, (titulado) Puebla a, biografía de una ciudad, editado por la UAP, que fue una referencia histórica para situarnos en el momento”.

La narradora abunda que sus indagaciones también incluyeron visitas al Archivo General de la Nación, donde encontraron cartas de Carmen Serdán dirigidas a Francisco I. Madero, a quien llamaba cariñosamente “Pancho”.

También encontraron “proclamas y arengas”, y una carta de Carmen aclarando los sucesos del 18 de noviembre en un periódico de la época.

“Leer sus propias palabras nos dejó una emoción indescriptible. Ahí estaba el expediente Haro y Tamariz, en donde encontramos algunas hojas de una incipiente novela sobre Carmen Serdán y, por supuesto, fotos”.

María Alejandra Domínguez advierte que esta novela histórica es “resultado de la complicidad”, a la par de “un juego literario, una creación respetuosa sobre una poblana que ambas admiramos y cuya vida nos ha inspirado en muchos sentidos”.

“La nuestra pretendió ser una aportación a un mundo que falta… Quisimos ser adelitas por un momento como Lola Fuego, ser las amigas solidarias de Carmen como Tere de Velazco, o las curanderas como Milagros Cóbix. Nos enredamos en esos rebozos, en esos espejos, en esas yerbas”.

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