Todos sabían de las “covidfiestas”, menos las autoridades

Las llamadas “covidfiestas” no es un asunto menor, pues se sabe que han sido solo dos o tres, que son las que se tendrían identificadas las autoridades, sino por lo menos se han producido unas dos docenas de estas reuniones. Ha trascendido que atrás de la organización hay cuatro redes de intereses, que son: sonideros, narcomenudistas, los propietarios de antros y sobre todo, negocios dedicados a la venta de bebidas alcohólicas por consignación.

Para la realización de estos eventos se han combinado tres factores: el afán de unos de hacer negocios; la insensatez –o mejor dicho la idiotez– e ignorancia de los asistentes que se creen la falacia difundida en redes sociales de “la inmunidad del rebaño”, y la pobre actuación de autoridades municipales para detectar las reuniones.

El asunto se ha sabido por la fiesta de Tecamachalco, del pasado 17 de mayo, en que se salió todo de control y el festejo culminó con el asesinato de una joven, que apareció en la alberca del salón social que se utilizó y registraba un fuerte golpe en las costillas, que al parecer le cegó la vida. Ello es reflejo de que el encuentro no solamente fue una violación a la cuarentena del Covid–19, sino también hubo violencia y consumo de drogas, y muy probablemente actividades de redes de trata de personas.


Dichas fiestas se convocan mediante redes sociales y se sabe que los principales organizadores son estas empresas dedicadas a surtir de bebidas alcohólicas por consignación. Me explico: cuando alguien realiza un evento social llama a quienes prestan dicho servicio y éstos llevan las bebidas, y todo lo que se necesita para su consumo. Al final se les paga lo que se acabó consumiendo.

Se sabe que algunas de estas empresas acapararon importantes volúmenes de cerveza y cuando hizo crisis la escasez de esta bebida fermentada, primero promocionaron que tenían dicho producto. Luego saltaron a violar las restricciones y empezaron a realizar fiestas, que originalmente llamaron “pool party”, pues se hacían en casas o solones con alberca.

Luego surgió la tontería –difundida en redes sociales– de la “inmunidad del rebaño”, consistente en la idea de que si un grupo de personas se reúnen y se contagian mutuamente de Covid19, al final todos acaban inmunes en contra del coronavirus. Fue entonces cuando los distribuidores de bebidas empezaron a difundir el concepto de “covidfiesta”.

Tales encuentros se han realizado desde hace dos o tres semanas con mucha frecuencia en las zonas de Cuautlancingo, San Andrés y San Pedro Cholula, así como en Puebla, Tecamachalco y en Atlixco. Los principales asistentes son jóvenes de universidades privadas y los clientes de redes de narcomenudeo, así como adultos gustosos de los bailes de sonideros.

Con este asunto pasa lo mismo que la venta de bebidas adulteradas, hasta que hay muertos las autoridades municipales fingen darse cuenta de tales actividades clandestinas, que son solapadas por los cuerpos de regulación comercial.