¿Tendrá remedio Morena?

Más reclamos, peleas, divergencias y hasta palabras altisonantes (mentadas, diría el gran Renato Leduc) se han pronunciado en la organización Morena que movilizaciones, aciertos, planeación para los graves problemas que vivimos y los que están por venir.

El cadáver ambulante de Yeidckol Polenvsky ya ni siquiera aparece. Ahora tienen presencia el muy supuestamente audaz de Alejandro Rojas Díaz Durán. También el polémico de Gibrán Ramírez Reyes. Y de repente se dio la aparición de Porfirio Muñoz Ledo que augura “Morena puede vivir 100 años” (sic con bastón), ya que el PRI ha estado durante 9 decenios y el PAN ya es octogenario. ¡Oh, visionario político!

Hasta el momento hay 35 suspirantes para la presidencia morenista y 36 para la secretaría general. Cifras que resultan excesivas, no obstante que la organización fundada y mantenida unida por López Obrador sea una donde tenemos de todo, como en botica.


 De los enlistados quedarán seis, después de una selección de tres encuestadoras, siempre impugnadas por la izquierda y los que desde 1988 o antes luchaban por la democracia. Ellas son Mendoza- Blanco y Asociados, Parametría y Demotecnia. Ya descartados quienes no tienen ninguna oportunidad, pero quieren cuando menos ser mencionados, vendrá la segunda etapa y seguramente veremos, frecuentemente, descalificaciones más que propuestas, algo común en estos juegos de la grilla.

 El señor Díaz Durán ha lanzado dos propuestas que muestran su oportunismo delirante: Que a Tabasco se le ponga el apellido López Obrador y que Andrés Manuel pueda ser elegido gobernador del estado donde nació cuando termine su presidencia de México. ¡Todo sea para quedar bien con Ya Saben Quien.

Gibrán Ramírez Reyes, doctor en ciencia política, parecía por sus artículos periodísticos y apariciones en televisión, que tenía planteamientos diferentes y hasta en su registro ante el INE llevó a un grupo de ciudadanos poco conocidos. Pero, ¡Oh, izquierda mía! dos compañeros lo descalificaron, incluso acusándolo de manejar oscuramente dineros públicos. El par fueron Pedro Salmerón (La Jornada) y Hernán Gómez Bruera en dos ocasiones (El Heraldo).

Ahora, Gibrán se dedica más a defenderse que hacer planteamientos (Milenio, 14 de septiembre). Claro, tiene parque para lanzarse contra Porfirio a quien señala que no tiene relación con los de abajo, lo que es medianamente cierto.

Mario Delgado tiene cámaras, reflectores, apariciones cotidianas y es el que más apoyado hasta ahora (23.9 por ciento, según una encuesta; en la cual Yeidckol alcanza el 17.2 por ciento; Porfirio, 17 por ciento; Gibrán 13.6 por ciento y Díaz Durán el 4.3 por ciento, según Raúl Rodríguez, El Universal, 11 de septiembre).

Ello porque Mario es el líder en la Cámara de Diputados, lo que le abre puertas por doquier, pero algo insólito: logró que lo apoyen dos que desde ahora ansían ser candidatos a la presidencia de la República en 2024. Los destacados Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal.

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo, es el padrino de Mario, a quien hizo encargado de los dineros en el entonces Distrito Federal.  En tanto Monreal, que maneja la Cámara de Senadores, vio que Díaz Durán no crecía y decidió mejor aliarse por ahora para más adelante ver como sopla el viento.

Bertha Luján, precandidata, no avanzó mucho en sus intenciones. Y entonces saltó la figura de Porfirio Muñoz Ledo, quien antes ya había dirigido el PRI y el PRD. En el partido que se formó, el antiguo partidazo, tuvo puntos de vista más de izquierda que muchos de sus compañeros de andanzas, ya que Muñoz Ledo, es sabido, ha tenido encuentros frecuentes con personajes de la socialdemocracia.

Porfirio señala que es necesario auditar a Morena cada año, pedir que todos los dirigentes presenten su declaración patrimonial (él lo hará próximamente) y hacer una organización decente y muy organizada. Todo eso ahora no se da, por cierto.

Comentó que hay partidos de masas (Morena), orgánicos y de cuadros. En donde militamos, dijo, debe tener las dos últimas características, lo que les falta seriamente. Llamó a ser más severos con los que cometen actos ilícitos y hasta delitos. Algo que tienen a la mano ya que Damián Sosa, de la familia Castelán, está como aspirante a la presidencia municipal de Tulancingo, Hidalgo (Proceso, número 2289).

La batalla interna comenzará el 20 de septiembre y concluirá el 2 de octubre, que no se olvida.

Reconstitución o desbarranque de Morena.

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