Tehuacán suma 20 días sin director de Seguridad Pública, y en su apogeo los asaltos

Tehuacán lleva 20 días sin un director de Seguridad Pública, dos meses en que llegó un alcalde interno que “no ata ni desata” ningún asunto importante del municipio y un mes en que, el Congreso creó la incertidumbre de que va a desaparecer al actual ayuntamiento. Todos estos factores han creado un clima de ingobernabilidad y zozobra que principalmente es aprovechado por la delincuencia, que a diario da la nota por su constante actividad.

Luego de la caída de Felipe Patjane Martínez como edil de esta ciudad, en noviembre de 2019, cada cierto tiempo se piensa que la crisis en Tehuacán “yo tocó fondo”, pero eso no ha sido así, en la medida en que ha transcurrido el presente año se ha ido acrecentando la descomposición del gobierno municipal, junto con el ambiente social y político.

La ciudad de Tehuacán se ha convertido en el principal lastre del Congreso local, encabezado por una mayoría de Morena, que ha demostrado una absoluta incapacidad de atender y resolver conflictos municipales. Ni el presidente del Poder Legislativo, Gabriel Biestro Medinilla, ni la presidente de la Comisión de Gobernación, Rafael Vianey García Romero, dan la más mínima muestra de tener la capacidad para ofrecer una solución. Sólo exhiben que la responsabilidad que les tocó enfrentar los rebasó y lo muestra como políticos bisoños.


Hace algunos días fue detenido Víctor Cannán Barquet, el regidor más importante del cabildo, en lo que parece ser una medida muy tardía, pues en los últimos ocho meses los regidores se dieron el lujo de despedir y contratar a unos 800 trabajadores de confianza, lo cual es un claro abuso de autoridad y, sobre todo, muestra que el Poder Legislativo no es capaz de frenar tales excesos.

Y con todo lo anterior, no hay fecha para ver una luz al final del túnel que permita establecer un ayuntamiento estable y sereno en Tehuacán.

Lo más sorprendente es que siendo Tehuacán una ciudad en el cual hay un clamor ciudadano, no de ahora sino desde hace un lustro, de que mejore la seguridad pública, en la actualidad nadie se hace cargo de esa área en el inestable ayuntamiento de la ciudad.

Este año se registra una importante reducción del número de asaltos y de robos en las calles de la segunda ciudad más importante del estado, pero no por la acción de las autoridades, sino a que se congeló la actividad económica como consecuencia de la cuarentena por el Covid–19.

Aun así, es un asunto diario de que pequeñas tiendas o almacenes son saqueados por la noche. Las bandas criminales han optado por el robo de mercancías, sin importar que sean de bajo costo, ante la ausencia de dinero en afectivo que se registra por la poca actividad comercial que ha dejado la actual emergencia sanitaria.

Mucha de esa situación se debe a que no hay encargado de dirigir a los cuerpos de seguridad pública.

Cuando el pasado 26 de julio rindió protesta Andrés Artemio Caballero López, como alcalde suplente, renunció el entonces director de Seguridad Pública, Irán David Díaz Villanueva.

El nuevo alcalde entonces impulsó a Omar Santos González para que se hiciera responsable de las estrategias de seguridad pública. El gusto duró muy poco, ya que este personaje no aprobó los exámenes de control y confianza, es decir no era apto para el cargo.

Desde entonces, aunque parezca increíble, no hay quien esté atento a los problemas de robos, asaltos, agresiones sexuales, conflictos por violencia intrafamiliar y extorsiones, que son el pan de todos los días de amplios sectores de la población.

Se supone que José Manuel Jiménez, el titular de Gobernación, de manera supletoria se estaría haciendo cargo de la seguridad pública, con el pequeño detalle que es alguien ajeno a esos menesteres.

Frente a todos estos factores, surge una pregunta básica: ¿Hay algo que funcione bien en el ámbito público de Tehuacán?

Por ahora la respuesta es que no.