Domingo, febrero 25, 2024

Talleristas y asistentes del Teatro Recek denuncian desaires y desvíos burocráticos por parte del IMACP

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 Arbitrariedades, omisiones, desaires, evasiones, desvíos burocráticos y en el fondo un nulo reconocimiento a la labor y a la comunidad creada en torno al teatro popular José Recek Saade, son algunos aspectos que algunos de sus asistentes, ex profesores y ex trabajadores denuncian sobre las acciones realizadas por el titular del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP), Gerardo Oviedo Aguilar. 


“Tenemos incertidumbre sobre las intenciones que el IMACP pueda tener para el Teatro popular José Recek Saade”, dice un renglón de la carta enviada el pasado 9 de noviembre de 2020 a la presidente municipal Claudia Rivera Vivanco, en la que los todavía instructores de los talleres artísticos documentan y relatan lo sucedido desde julio del mismo año. 

Por medio de un corpus de cartas, documentos oficiales, mails y oficios entregados a esta reportera, miembros del grupo de ahora ex instructores relata la serie de acercamientos no logrados, desencuentros y comunicaciones que tuvieron con el propio Gerardo Oviedo desde su llegada en julio de 2020, así como con la encargada de la subdirección de la Cultura para la no violencia y discapacidad, Elizabeth Camargo. 

“Personal de la administración comenzó a hacer acciones que no concuerdan con sus argumentos de beneficio y apoyo a la cultura y a la ciudadanía. Dijeron que no habría despidos y al poco tiempo arbitrariamente corrieron a personas muy eficientes en su trabajo”, escribe en una misiva abierta uno de los ex colaboradores del espacio. 

El Teatro Recek se ubica debajo del antiguo puente de Nochebuena. Fue fundado en 1976 en honor al poeta y actor José Recek Saade, quien tenía fascinación por la tauromaquia, por lo que la construcción del teatro evoca a una plaza de toros. El espacio permaneció abandonado por varios años y en 2003 fue rehabilitado para constituirse como un foro abierto para jóvenes creadores y para la comunidad que lo circunda. 

En los documentos, por ejemplo, se da cuenta sobre la producción de una serie de videos que fueron pedidos por el entonces titular del IMACP, Miguel Ángel Andrade, una acción que fue denunciada por los profesores en una primera reunión con Gerardo Oviedo, quien autorizó que dejaran de producir los videos y les prometió todas las condiciones laborales que los profesores dijeron que nunca habían tenido. 

“Cuando una compañera le preguntó -al director del IMACP- qué garantía nos daba para ofrecernos tranquilidad respecto a nuestras peticiones, su respuesta fue: ´les doy mi palabra´”, narra uno de los afectados. 

Dicha afirmación contrasta con lo dicho por Gerardo Oviedo en el documento de respuesta al oficio enviado el 9 de noviembre de 2020 a la presidente municipal Claudia Rivera, fechado el 25 de noviembre. En este oficio, numerado IMACP-DG-0971/2020, el titular del IMACP dijo: “no es posible haberles prometido mejoras laborales ya que -los talleristas- no son trabajadores del IMACP”. 

Lo anterior, de paso, también contrasta con la serie de correos electrónicos enviados por parte de Elizabeth Camargo sobre supuestos contratos. La primera propuesta de contrato, cuentan los afectados, fue enviada el 7 de septiembre de 2020 tras una reunión establecida con Gerardo Oviedo, la tercera en aquel momento. “Más tarde ese mismo día se nos envió por correo una propuesta de contrato para nuestra revisión”, exponen.  

Luego, el 9 de septiembre, “se nos informó por correo electrónico que el contrato enviado era incorrecto y que hiciéramos caso omiso del mismo”. Así, tras nuevas reuniones con Elizabeth Camargo y la jurídico Lilia Cortés, el 15 de septiembre fueron citados para el día 18 para “firmar el nuevo contrato”. “Cuatro de nosotros acudimos al IMACP a conocer la nueva propuesta de contrato… en el que se mencionan múltiples obligaciones para nosotros y ningún compromiso por parte del instituto…, se establece una penalización…, y que al ser prestadores de servicios carecemos de cualquier derecho laboral”. Por supuesto, el contrato no fue firmado por los profesores. 


En fechas siguientes, otras cosas sucedieron en torno al Teatro Recek: la cancelación de reuniones o, en su caso, la ausencia de Gerardo Oviedo en ellas; la entrega de información para que los instructores demostraran sus competencias; y la salida de quien por años había sido su coordinadora, el día 3 de noviembre, sin que los instructores hayan sido informados de manera oficial. “Su salida del instituto en nada afecta al funcionamiento del teatro”, respondió el IMACP al cuestionamiento de la comunidad. 

De paso, a los profesores se les pidió en un correo enviado el 21 de enero -acaso como excusa burocrática para no renovar su prestación de servicios-, el informe del Sistema de evaluación de desempeño del C1.ACT1 en Positivo -del cual no se explicó en qué consistía-, así como la entrega de fotografías, curriculum vitae, comprobante de trayectoria, cartas de recomendación, metodología pedagógica, propuesta de audio clases y video clases, a más tardar el 25 de enero. Esta información, cabe destacar, ya había sido entregada de manera previa. 

Esta serie de tiempos y plazos tuvieron una cúspide: el anuncio el 26 de enero de los “nuevos talleres” y talleristas en el Teatro Recek y con ello la salida del grupo de instructores, sin que estos fueran informados de manera oficial. Todavía días atrás, y dada la opinión pública negativa que inundó las redes sociales del IMACP, algunos de los talleristas -cuya labor era casi de una década en algunos casos- fueron llamados al “diálogo”. 


En todo, pesa lo expresado por Gerardo Oviedo: “En una primera charla en persona me dijo que el Teatro Recek era un lugar muy problemático y que existía la posibilidad de cerrarlo definitivamente, porque sus necesidades de infraestructura eran muy grandes y difíciles de solventar. Desestimó el concepto de comunidad del Teatro Recek y dijo que no le gustaba que la gente permaneciera mucho tiempo porque ´se amoldan´. Dijo que él tenía información que quienes trabajaban en el Recek eran (cito literalmente) una ´mafia´”, cuenta un ex trabajador del IMACP que por obvia razón optó por el anonimato. 

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