El “Modo de volar” hecho por Goya en 1915 convive con “El gran piano” de Salvador Dalí realizado por el artista entre 1933 y 1934, así como con el “Guajolote navideño” de Remedios Varo, los “Gatos” de Alice Rahon, “El árbol de la vida” de Juan Soriano y el “Sin título” del oaxaqueño Francisco Gutiérrez, un artista poco explorado en México.
Todos ellos, y otro tanto de artistas más, forman parte de la exposición Dialéctica Surrealista, una mirada al surrealismo desde la Colección Toledo que se expone en el Museo Internacional del Barroco (MIB), para conmemorar el movimiento surgido hace más de 100 años a partir de la publicación del Manifiesto Surrealista, escrito por el francés André Breton (1896-1966) en octubre de 1924.
Venida del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), bajo la curaduría de Ariel Miranda, la exposición contempla una selección de 51 piezas que forman parte de la Colección Toledo, que formó el artista oaxaqueño Francisco Toledo (Juchitán, 1940-2019), desde la década de los años 70 del siglo anterior, en la búsqueda de acercar el arte al público en general.
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Centrada en las obras y grabadores ligados al movimiento surrealista, la muestra deja ver también cómo la colección “se ha convertido en una de las colecciones más grandes de Latinoamérica especializadas en grabado”, como explica la curadora oaxaqueña.
Miranda explica que la exposición inicia con una obra del artista mexicano Juan O´ Gorman, creada en los últimos años de la década de los años 50 del siglo anterior, que es “diferente” a lo que había creado: con una estética surrealista, con una mirada hacia el interior que inicia una búsqueda hacia lo fantástico. “Es parte del movimiento surrealista el crear una mirada interior, expresar a través de lo matérico y las obras esta mirada sobre lo irracional y lo imaginario, y toda la inventiva que crearon los artistas”, enfatiza durante un recorrido.
Dialéctica Surrealista, una mirada al surrealismo desde la Colección Toledo, continuó la curadora, integra obras de los principales exponentes del surrealismo como Salvador Dalí, Joan Miró, Max Ernst, Paul Eluard y André Masson, que dejan ver cómo los “grandes artistas van creando también a sus sucesores y precursores”, como Francisco de Goya, presente con su aguafuerte, y el alemán Max Klinger.
Acotó que la muestra repara también los artistas que, venidos de Europa, encontraron en México un país donde explorar este movimiento que enfatiza en aspectos como incongruencia, lo onírico y lo original; tal es el caso de Remedios Varo, Leonora Carrington, Wolfang Paalen y el propio André Breton, quien llegó invitado por Frida Kahlo y Diego Rivera.
“En ese momento el surrealismo empezó a cobrar un poco el tinte político, por eso hemos seleccionado piezas que tienen que ver con los artistas mexicanos que estuvieron envueltos en el círculo de estos artistas, con obra poco convencional”, refiere la curadora.
Como ejemplo, habla de José Clemente Orozco, muralista por antonomasia cuya pieza seleccionada deja ver “el mundo interior que quieren expresar los artistas con la realidad objetiva”. Ello, continúa, porque en su pieza denominada Payaso se representa a un personaje con dos caras: una triste y otra contenta, que son como las “dos realidades a las que puede enfrentarse el hombre”.
Ariel Miranda prosigue que esta asimilación que los artistas mexicanos hacen del movimiento nacido en 1924 se debe en mucho a la llegada de Breton y a la exposición organizada por el propio artista francés, Wolfang Paalen y César Moro, así como la propia influencia nacida entre pintores de la época, derivada incluso en relaciones personales y de pareja. “Bretón en Francia hace una exposición que se llama Mexique, misma que hace con fotografías e imágenes relacionadas a la muerte, al considerar a México como un país surrealista”.
Destaca que la exposición integra también la obra clave de artistas reconocidos como Alberto Giacometti, Man Ray y Kurt Seligmann, que conviven con piezas de otros artistas latinoamericanos como el cubano Wifredo Lam y el chileno Roberto Matta, así como de los oaxaqueños Rodolfo Morales y Francisco Gutiérrez, este último un artista poco explorado en la historia del arte mexicano.
La exposición Dialéctica Surrealista, una mirada al surrealismo desde la Colección Toledo permanecerá hasta el 22 de febrero de 2026 en las salas de exposición temporal del MIB, y se muestra en Puebla con apoyo de las asociaciones civiles Francisco Toledo y Amigos del IAGO, así como con el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, instituciones dedicadas a resguardar y difundir el legado del maestro oaxaqueño.
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