Suenan tambores de destitución de la líder de los burócratas estatales

Con alfileres se sostiene  Virginia Socorro Meza Cruz, la líder del Sindicato de Burócratas estatales, pues se está orquestando un movimiento que, en breve, convocará a un asamblea general con el único propósito de destituirla, luego de que lleva un año y 10 meses en el cargo sin realizar una sola reunión con la base trabajadora y está totalmente confrontada con casi todos los miembros de su primer Comité Ejecutivo, a quienes ya destituyó a lo largo de los últimos meses.

La actual dirigencia del Sindicato de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado de Puebla y Organismos Descentralizados es uno de los últimos reductos del morenovallismo que queda en el Poder Ejecutivo, pues fue desde esa instancia donde se obligó a los burócratas en el año 2018 a elaborar listas hasta con 25 “promovidos” que debían votar a la fuerza por Martha Erika Alonso Hidalgo, la entonces candidata de Acción Nacional a la gubernatura.

En el presente, Virginia Socorro Meza únicamente se sostiene por el apoyo de unos 250 trabajadores que, en 2018, les otorgaron su base laboral por parte del gobierno de José Antonio Gali Fayad. La mayoría de ellos son militantes del PAN y del PRD, que ahora están intentando encontrar acomodo en un gobierno estatal que surgió de un amplio movimiento antimorenovallista.


Tales trabajadores, en su momento, recibieron las bases laborales sin tener los méritos. En lo único que habían destacado, es que participaron –desde el PAN o el PRD– en la campaña electoral que en 2016 llevo a José Antonio Gali a la titularidad del Poder Ejecutivo.

Eso explica que ahora existe un ánimo de desagravio contra la dirigente de parte de las bases del sindicato, pues no olvidan que en diciembre de 2017, en las instalaciones del CIS de la Vía Atlixcayótl, Virginia Socorro Meza fue electa con el apoyo del entonces gobernador José Antonio Gali Fayad y que no dejaron competir a dos aspirantes,  bajo la amenaza de que si lo hacían les iniciarían proceso legales por parte de la Contraloría Estatal.

Meza Cruz al sentirse respaldada por el morenovallismo decidió actuar con absoluto autoritarismo, siendo esa la razón por la cual nunca ha convocado a una sola asamblea general. Siente que no tiene la obligación de informar a los trabajadores del destino de las cuotas sindicales o de los acuerdos que se suscriben con el gobierno.

Lo que es peor, la dirigente entró en confrontación con el equipo político que la ayudó a ganar la dirigencia del sindicato.

En los últimos meses destituyó a los siguientes integrantes del Comité Ejecutivo: María Elena Herrera, Jorge Arturo Torres, Dolores Muñoz, María del Refugio Soriano, Luis Ángel Morales, Mario Meza, Daniel Ortega, Marisa Cárcamo, Antonio García, Gibrán Ramírez, Maru Cerezo y Martha Rodríguez.

En este último aspecto, hay dos aspectos fundamentales que en algunos días podrían provocar la caída estrepitosa de la dirigente:

Primero: que los miembros del Comité Ejecutivo únicamente pueden ser destituidos y sustituidos por un mandato de la asamblea general del sindicato, la cual no ha sesionado en los últimos 22 meses. Por tanto, los cambios antes mencionados son una grave falta a los estatutos, que ameritan la destitución de quien cometió dicha anomalía.

Segundo: recientemente se descubrió que cuando Virginia Socorro Meza compitió por la secretaría general, representando a la planilla Azul, no registró a los integrantes del Comité Ejecutivo, lo cual hace ilegal su desempeño al frente de la organización (ver imagen).

Todo hace suponer que los días están contados de la última morenovallista del gobierno estatal.