La consulta sobre la reforma electoral inició antes de lo originalmente anunciado. Hasta donde sé, al momento se han llevado a cabo cinco foros, uno de ellos precisamente en Puebla, espero que no sea el único, para conocer la opinión y propuesta de los interesados.
Es poco tiempo para llegar a algunas conclusiones, pero brincan ya algunas cuestiones, que pudiesen incidir en los resultados, como es el tiempo otorgado para presentar las propuestas, que es apenas de cinco minutos. En tal tiempo no se puede decir prácticamente nada. Supongo que el participante solo presenta digestos en su oportunidad, pero con la posibilidad de presentar a la Comisión Presidencial, documentos más acabados, completos, con las argumentaciones que correspondan
Independientemente de que hay un portal donde se puede ir viendo cómo se desarrolla el proceso y cuáles propuestas se van presentando, en los medios desde hace varias semanas se ha desatado un cuasi debate, que en realidad es la confrontación de posturas. Al respecto, por lo menos en lo personal no he visto ninguna valoración sobre cómo va el proceso de consulta a unos días de su arranque. Lo único que he visto en los medios es una clara polarización y confrontación de posturas, pero sin la voluntad política de las partes, para escuchar, convencer o ser convencidos.
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Espero que al final, no tengamos una recopilación de miles de opiniones, pero que solo sirvan para “legitimar” una propuesta, la oficial, la que se ha dibujado ya desde las conferencias mañaneras. Lo anterior pasa por las limitaciones que se fijaron para la propia consulta, que pudiese conducir a un resultado prefijado y no necesariamente surgido de una conclusión que haga confluir diversas posturas y no solo a donde quieren llegar los promotores. Ciertamente, no sería satisfactorio seguir por ese camino, tampoco siguiendo como único eje la presunta austeridad. La democracia no puede cuantificarse ni limitarse. Hablar de democracia es referirnos a gobernabilidad y ello no solo está asociado al tema electoral o al partidario. Al parecer esto no ha sido considerado. Se requieren ver otros elementos más y no circunscribirlo a lo planteado hasta ahora.
De ahí que crezcan las opiniones de aquellas organizaciones y/o individuos que no estén pensando en el tema electoral, sino en una reforma política, que por lo tanto vaya mucho más allá que la desaparición de los legisladores plurinominales; disminuir la dotación presupuestal a los partidos políticos o reducir la partida al INE y el TEPJF, más allá de sus readecuaciones funcionales. La democracia no se parcha, se revoluciona en el afán de su consolidación. Se valen los pasos graduales, pero ello se manifiesta, para que se tenga claro hasta donde se quiere llegar. Aquí, al parecer no se ha dado a conocer esa pretensión, porque supongo no se tiene previsto, por lo menos eso parece, lo cual pareciera que es contradictorio a los postulados formales de la llamada Cuarta Transformación.
Esperemos que en las consultas que vienen se presenten propuestas relacionadas a la necesidad de una reforma política y no sólo electoral.


