SIETE AÑOS DE INFAMIA

Se cumplen siete años de que el gobierno del extinto panista, Rafael Moreno Valle Rosas, y el Congreso sumiso que legislaba entonces, perpetraron uno de los atropellos más atroces de los que se tenga memoria en la historia de Puebla: la privatización del agua potable.

A la luz de los años queda más que claro que la entrega del líquido a una concesionaria no ha generado ningún beneficio para la sociedad y, por el contrario, ha provocado graves problemas, entre los principales se encuentran las tarifas desorbitadas, la escasez, la ausencia de tratamiento al recurso.

Los estragos están a la vista y llama mucho la atención que a la fecha las autoridades emanadas del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) no han cumplido la promesa que hicieron como candidatos desde la campaña de 2018, para recuperar la administración del elemento a favor del municipio.


Es en verdad decepcionante que lo único que se haya oído hasta ahora sean pretextos acerca del combate a un contrato que se presume leonino y que en dos años los morenistas hayan sido incapaces de hacer siquiera un intento certero por desprivatizar el agua.

Pareciera que a estas alturas ya no les importa a las autoridades el cumplimiento de su compromiso, porque suponen que se ha olvidado por parte de la sociedad, pero se equivocan y es seguro que el tema se volverá un asunto en la campaña del año entrante, en la que diputados y ediles buscarán reelegirse.