Alertan ejidos y silvicultores de la Sierra Norte riesgo de deforestación y tala clandestina si no hay estrategias que reactiven el sector

Ante la gravedad que se vive por la contingencia sanitaria, la organización Ejidos y Pequeños Propietarios Silvícolas de la Sierra Norte de Puebla alertó a las autoridades que de no generar soluciones a la caída de productos y servicios se incrementará y generalizará el riesgo de deforestación, la tala clandestina, los actos de corrupción, el tráfico de la vida silvestre y el cambio de uso de suelo.

En un comunicado, campesinos, indígenas, organizaciones sociales y empresariales de 22 entidades del país, entre ellos silvicultores poblanos, expusieron que la actual crisis significará un cambio profundo en la forma de vida, trabajo y consumo en torno al sector forestal que es fundamental para el bienestar social, económico y ambiental del planeta.

En este escenario de nulo crecimiento, demandaron urgentemente el respaldo del gobierno federal para salvaguardar a las poblaciones que custodian los bosques, así como a las empresas que adquieren y transforman los productos forestales en las diversas cadenas de valor para múltiples sectores productivos.  


 “De no atender la problemática, este panorama se vuelve más crítico en un contexto de cambio climático, en donde requerimos más y mejores bosques para mitigarlo”, se advirtió.

En el escrito argumentaron que la labor detrás del sector forestal es un aporte vital a la seguridad de los ecosistemas, por lo que al realizarse de manera responsable asegura la diversidad biológica y los servicios ambientales que la mayoría de la población disfruta en las ciudades.

 

Actualmente, informaron que México cuenta con una superficie forestal de 137.8 millones de hectáreas, aproximadamente la mitad de la superficie nacional, de las cuales 62.6 millones de hectáreas son propiedad social y sólo 5.5 tienen autorización para el aprovechamiento maderable.

Por lo tanto, consideraron que existe un gran potencial para incrementar la superficie de manera responsable y con las mejores prácticas para evitar prácticas clandestinas.

A la par, alertaron también que la emergencia sanitaria podría comprometer la estabilidad del tejido social productivo ante los efectos de la recesión originada por la pandemia y la pérdida de competitividad del bosque con otros usos de suelo.

Ante lo expuesto, los convocantes solicitaron la asignación de un presupuesto mayor a la economía sostenible de empresas comunitarias que tengan y promuevan buenas prácticas en toda la cadena de valor forestal, así como la creación de un fondo de contingencia para salvaguardar las actividades de silvicultura.

“El sector forestal debe considerarse esencial como el alimentario. El trabajo de algunas empresas para fabricar tarimas y empaques influye en la producción y distribución de alimentos al igual que los productos de higiene y salud que provienen del aprovechamiento de los bosques y que demandan las ciudades en esta pandemia”, se arguyó.

Para retribuir a los núcleos agrarios su labor, propusieron crear mecanismos de compensación económica para el sector privado que no cumpla con las medidas necesarias de desarrollo sostenible, así como agilizar y reducir la tramitología con el fin de facilitar el manejo forestal sostenible.

Entre los firmantes se encuentra la Unión para el Desarrollo Forestal y Agropecuario Del Valle de México (Udefam), la Unión de Comunidades Productoras Forestales Zapotecos-Chinantecos de la Sierra Juárez (Uzachi), la Asociación de Mujeres Indígenas Mayas, A.C., Ejidos y pequeños propietarios silvícolas de la Sierra Norte de Puebla, la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de Productos Forestales (Imexfor), la Cámara Nacional de la Industria Maderera (Canainma) y la Unión Nacional de Organizaciones de Forestaría Comunal (Unofoc), así como la Universidad Autónoma Metropolitana, la Sociedad Mesoamericana y del Caribe de Economía Ecológica, Reforestemos México AC y Sistemas de Certificación Científica.