De acuerdo con el periódico alemán Bild, que cita a fuentes del Grupo Volkswagen, se da a conocer que hay una severa crisis en el consorcio, puesto que carece de 11 mil millones de euros para poder operar en 2026. Esta situación orilla a una reestructuración profunda que implicará despidos de trabajadores, cancelación de proyectos de inversión, reacomodo de marcas –entre ellas Audi– y venta de activos, incluidas fábricas de motores y divisiones tecnológicas.
En ese panorama, la filial mexicana podría aplicar un recorte de mil 93 obreros en la planta de Volkswagen en Cuautlancingo, Puebla. Esta reducción, de acuerdo con Hugo Tlalpan, secretario general del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen (SITIAVW), equivaldría a la desaparición de un turno de producción de los modelos Jetta y Tiguan, en el marco del ajuste global que el fabricante alemán comenzó a ejecutar para contener pérdidas y reorganizar sus operaciones.
El organismo gremial ha señalado su intención de mantener un canal de diálogo abierto con la dirección del grupo para proteger los empleos y preservar la estabilidad en la fábrica poblana, donde laboran alrededor de 7 mil 200 obreros basificados, considerada un eje industrial estratégico dentro de la red global de producción del consorcio.
Cabe recordar que en Alemania el recorte superior a 35 mil empleos para 2030 fue acordado con el sindicato IG Metall y afectará principalmente a las plantas de motores de combustión en Wolfsburgo, Hanover y Zwickau. Dichas regiones son clave en la economía de ese país y resentirán el impacto directamente por la pérdida de puestos de trabajo.
El periódico Bild detalla que el conglomerado –integrado por Volkswagen, Audi, Porsche, Seat, Skoda y Traton– ya ordenó recortes en marketing, investigación y desarrollo, además de iniciar la venta total o parcial de participaciones en filiales como Everllence (fabricante de motores), Italdesign y la firma de ingeniería IAV. Estas acciones fueron instruidas por el director financiero Arno Antlitz, quien busca reunir efectivo mediante la venta de activos, aunque tales ingresos podrían representar solo una fracción de los miles de millones de euros necesarios para cerrar la brecha financiera que enfrenta el grupo automotriz.
Según Bild, el déficit financiero ha generado preocupación entre inversionistas y agencias crediticias. Moody’s y Standard & Poor’s mantuvieron la calificación crediticia del grupo en la categoría más baja del rango “estable”, pero advirtieron que, de no corregirse el desequilibrio de liquidez, la nota podría degradarse a nivel especulativo o “bono basura”, lo que encarecería el crédito del grupo en varios miles de millones de euros anuales.
El propio Bild subraya que la familia Porsche-Piëch, accionista mayoritaria del grupo, solicitó al consejo de supervisión una reorganización inmediata de la estructura directiva. Como parte de esa modificación, Volkswagen confirmó que Oliver Blume dejará la dirección de Porsche el 1 de enero de 2026 para dedicarse exclusivamente al liderazgo del grupo matriz hasta 2030. En su lugar, asumirá Michael Leiters, exdirector ejecutivo de McLaren, quien tendrá la tarea de fortalecer la coordinación entre filiales bajo estrictos controles presupuestales.
El impacto también alcanza a Audi, una de las marcas más rentables, pero ahora con un futuro incierto. De acuerdo con reportes de prensa de medios internacionales, la marca redujo sus proyecciones de rentabilidad para 2025 y detendrá temporalmente la producción de vehículos eléctricos en la planta de Ingolstadt, como parte del plan de ahorro general implementado por Volkswagen.


