Las dos primeras partes que revisan este proceso, se describieron tanto al fundador de la iniciativa, Sergey Kurginyan (SK), como a su movimiento Esencia del Tiempo (ET) y su fundamento teórico, El Manifiesto. Hoy abordaré a La Comuna, como práctica que se inspira en los valores asociativos y colaborativos del comunismo.
Las dos guerras mundiales, una de ellas durante la existencia de la URSS, dejaron millones de huérfanos; lo cual implicó encontrar estrategias para educarlos y evitar su indigencia y falta de rumbo. Antón Makarenko construyó comunas laborales, como modelo sui generis para formar a los hombres y mujeres de la nación, es decir, la comuna, no es una novedad, es una tradición que se hace urgente rescatar ante la sociedad actual, que giró hacia el egoísmo del capitalismo, devaluando la calidad educativa lo cual ahonda las brechas de oportunidades en la actual Rusia.
En este orden de ideas, La Comuna, que es el espacio donde se pone en práctica la formación de lo que SK denomina una nueva Intelectualidad Humanista Nacional, cumplió este 2020, nueve años. No se ha dividido ni colapsado; el movimiento ET continúa creciendo, organizándose para desarrollar habilidades a partir de personas atípicas que creen en otra forma de hacer la Rusia de los nuevos tiempos bajo dos premisas: a) identificar la meta, que no consiste en ganar posiciones dentro del cuerpo legislativo y el poder, sino en transformar sustancialmente la sociedad rusa desde sus cimientos, b) tener claridad de los recursos que no implica la forma de la vida económica de La Comuna, sino las calidades personales de sus miembros, que buscan ser humanistas tributarios del beneficio colectivo. Las familias comuneras construyen unas relaciones de vida alejadas del consumismo y el proyecto confía en un ascendente espiritual ruso y SK se pregunta, ¿cuándo fue la realidad tan adversa como hoy? Nunca ha sido fácil.
En términos de la estructura material, La Comuna se llama Alexandrovskaya y se levanta sobre las ruinas de un molino que servía para fabricación de papel. Ahora, se han adecuado 4 mil metros cuadrados para formar un aserradero, lo que genera ingresos estables al proyecto. En el mismo espacio, existen una huerta en invernadero, cultivos y jardines; hecho significativo pues son para la cultura rusa algo así como un Edén en la tierra. Además, una estudiante de arquitectura imagina viviendas a las que la comunidad tenga acceso con el mismo confort, es decir, un espacio habitacional auténticamente comunista. También fue construido un centro cultural, donde se ofrecen conciertos de filarmónicas, así como obras de teatro, que en varias ocasiones llevan la hechura de SK, quien, como se vio, es también dramaturgo. Todos y todas, desde la comunidad, hacen parte de la compañía de teatro y a estas actividades concurren las gentes de poblados aledaños.
Esta breve semblanza, se puede consultar en extenso, en: <<https://www.youtube.com/watch?v=dzhL7D7IDtg>> En la siguiente entrega revisaremos algunas lecciones y preguntas que suscita el proyecto de una URSS 2.0


