Seguro de desempleo, un derecho ante la incertidumbre

Desde el 11 de marzo, fecha en que la Organización Mundial de la Salud declaró al Covid-19 como pandemia, la vida empezó a cambiar por completo para millones de familias, el mundo daría un giro en su historia y nada volverá a ser igual. Aun cuando la naturaleza ha dado un respiro en búsqueda de recuperar su equilibrio, para la humanidad poco ha sido diferente.  El llamado “regreso a la normalidad” solo será un enunciado, un soplido de esperanza a que las cosas mejoren; pero lo cierto es que el gran reto será vivir en la normalidad en compañía de la gripe mortal, en tanto la cura esté al alcance para salvaguardar la vida.

El confinamiento casi obligado para disminuir el contagio, ha arrastrado a millones de familias y sus negocios al cierre temporal, otros haciendo ajustes o de plano conducidos a la quiebra financiera. Pequeños y medianos negocios los más afectados; todo ello, trayendo consigo millones de desempleados, especulación, incremento y abuso en el precio de los alimentos, violencia intrafamiliar incrementada, gasolina siguiendo su curso a la alza, una pobreza que se acentúa,  cifras alarmantes de personas que han perdido la vida, millones más que viven bajo el temor del contagio o la persistente incertidumbre de la economía familiar, que no tiene para cuando mejorar y que arrastra a la desesperación a millones.

Hasta antes de la pandemia, en México había 7 millones de desempleados, a cuatro meses de contingencia, la cifra supera los 10 millones, sumados a los 31 millones de informales que viven bajo la zozobra del día a día.


La gente sale a las calles a ganarse la vida de mil formas, ambulantes, al cambaceo tocando puertas, ofreciendo productos en los cruceros o a las afueras de los mercados, trabajando desde casa si el producto o servicio lo permite. Para este sector de la población el #Quédate en casa, después de 4 meses, simplemente los condenaría a la inanición o salen a pesar de todo o la pobreza se encargará de consumirlos.

El seguro de desempleo es un instrumento que existe desde décadas en Europa, Estados Unidos y en algunas naciones de América Latina.  Ante los cambios globales en las políticas laborales y en los mercados de trabajo, los seguros de desempleo no sólo se han mantenido, incluso en algunos casos se han mejorado para adaptarse a las realidades nacionales. No es el caso de México. A pesar de que la Constitución de 1917 prevé un seguro por “cesación involuntaria de trabajo”, éste no existe. En 2013 la Cámara de Diputados incorporó y mantiene en su agenda el tema del seguro de desempleo, pero hasta ahí, sigue guardadita. Solo el gobierno de la CDMX ha implementado programas de protección contra el desempleo.

El gobierno de México, entidades federativas y legisladores, deben analizar seria, urgente y humanamente la viabilidad de establecer el seguro de desempleo con financiamientos y reglas de operación claras, tan simple y visto como un derecho por la vida.