Se impone el caos en las sesiones virtuales del Congreso de Puebla por falta de reglamento

Confrontaciones que llegaron a los gritos, votaciones que tuvieron que repetirse y sesiones suspendidas sin agotar los asuntos del orden del día fueron el resultado de que el Congreso de Puebla incumpliera su obligación de reformar su reglamento interno para regular las sesiones virtuales que llevó a cabo por la pandemia de coronavirus (Covid–19).

Aunque en cada conflicto los diputados del PAN y el PRI recordaron la ausencia de ese documento y la necesidad de reglas claras para facilitar el debate y la votación de los proyectos, la mayoría que encabeza la bancada de Morena hizo caso omiso y la situación persistió en los dos meses que duró el periodo ordinario.

Las sesiones virtuales del pleno fueron posibles gracias a una reforma a la Ley Orgánica del Poder Legislativo que el Congreso aprobó el 13 de mayo pasado en sesión presencial, donde el grupo parlamentario del PRI, en voz de los diputados Javier Casique Zárate y Rocío García Olmedo, alertó la necesidad de reformar el reglamento para evitar conflictos en el trabajo parlamentario.


“La importancia de esto es fundamental porque si tenemos que tomar un voto secreto, cómo se va a hacer, cómo vamos a saber los casos de excepción, ¿a caso vamos a poder reformar la Constitución Política (de Puebla) de manera virtual? “¡Aguas! compañeros y compañeras, porque todos han participado en sesiones de carácter virtual y han atestiguado que muchas de las veces se va el sonido, se corta el internet, el presidente no alcanza a ver cómo votaron o si levantaron la mano o no”, alertó García Olmedo.

En la reforma a la Ley Orgánica del Poder Legislativo se incorporó un artículo transitorio para determinar que el Congreso aprobaría en un plazo de 30 días las reformas al reglamento en materia de sesiones en línea, disposición que no se acató.

Eliminación del fuero, a punto de no ser una realidad

La falta de reglamento impactó en la certeza de las votaciones que tomó la mesa directiva, a cargo de la diputada del PAN Mónica Rodríguez Della Vecchía, quien fue objeto de reclamos por parte de los diputados de Morena cuando la votación cantada no favorecía sus decisiones.

Múltiples veces la albiazul demostró que los errores se motivaron en la falta de atención de los representantes populares, ya que algunos aprovecharon que no hubiera regulación, para apagar sus cámaras en la transmisión o simplemente dejarlas prendidas sin ellos a cuadro.

Uno de los momentos más álgidos se presentó en la votación de la reforma constitucional del 8 de julio pasado que eliminó el fuero a todos los servidores públicos, a propuesta del gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta.

Mónica Rodríguez informó que el dictamen obtuvo 25 votos a favor, un voto en contra y 12 abstenciones, por lo que la declaró no aprobada al no reunir las dos terceras partes del pleno que exige la ley.

Los diputados de Morena y sus aliados de los partidos del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES) objetaron el resultado. Uno a uno, hicieron su aparición en la toma principal de la transmisión para asegurar que el decreto había reunido 28 respaldos.

Gabriel Biestro Medinilla, coordinador de la fracción de Morena, exigió a Rodríguez corroborar la votación con el secretario. “28 votaron a favor”, expresó, a su vez, la diputada de Encuentro Social Nora Merino Escamilla, con la cámara apagada.

Rodríguez explicó que en el momento de la votación se encontraban 38 diputados presentes y no los 41 que conforman el pleno, por lo que hubo tres votos perdidos, no obstante, su exposición resultó casi inaudible porque los legisladores comenzaron a levantar la voz hasta llegar a los gritos. El bloque de Morena acusó un “fraude” de la mesa directiva; los de oposición exigieron que se continuara con el siguiente asunto del orden del día.

La panista además aclaró que no contaba los votos sola, pues la asistió la secretaria General del Congreso, María del Rosario Evangelista Rosas, e integrantes de servicios legislativos y asuntos jurídicos, quienes se encontraban con ella en uno de los salones de la sede parlamentaria para conducir y dar seguimiento al cónclave.

Culpan a la mesa directiva de sus errores, acusa el PRI

La presidente de la mesa determinó repetir la votación de ese dictamen –que finalmente fue aprobado— y de todos en los que hubo dudas, lo que muchas veces provocó un debate adicional que alargó las sesiones e impidió atender todos los puntos enlistados.

“Justamente a cosas como ésta yo me refería en aquella sesión en la que se aprobó el poder llevar a cabo sesiones virtuales sin un reglamento. Incluso cuestioné qué iba a pasar cuando se realizara una reforma virtual para reformar la Constitución. Lo dije clarísimamente (sic): no tenemos reglamento”, reprochó García Olmedo en la discusión del fuero.

De paso, exigió a los legisladores de Morena enfrentar las consecuencias de sus actos, pues les recordó que ellos “decidieron y mayoritearon” que de esa forma se desarrollaran las sesiones virtuales. “Ahora apechuguemos todos, no solo la presidente de la mesa directiva”.