Académicos, ambientalistas y organizaciones sociales de Puebla dieron a conocer una carta abierta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y al gobernador del estado, Alejandro Armenta Mier, así como a su homóloga tlaxcalteca, Lorena Cuéllar, en la que piden que el saneamiento del río Atoyac priorice las causas de la contaminación —en particular las descargas industriales y urbanas sin control— y no comience por donde los efectos son menos graves.
En una rueda de prensa, las investigadoras Carolina Morán Raya, Ana Lluvia García y María Eugenia Ochoa, junto con el ambientalista Francisco Castillo Montemayor, dieron lectura a la misiva en la que los firmantes reconocen las iniciativas recientes de los tres niveles de gobierno, pero advierten que las acciones realizadas hasta ahora no han logrado mitigar el deterioro ambiental ni aliviar los problemas de salud de las comunidades afectadas.
“Las enfermedades catastróficas como daño renal, leucemia, cáncer, malformaciones congénitas y afectaciones dermatológicas siguen afectando a niños, jóvenes y adultos, con una incidencia por arriba de la media nacional”, señalan.
En esa lógica, recuerdan que la Cuenca del Alto Atoyac es reconocida oficialmente como una de las tres más contaminadas del país, situación que amerita un plan de acción transexenal, interinstitucional y con participación social y científica, capaz de atender las verdaderas causas del deterioro socioambiental que impacta el aire, el agua, el suelo y los alimentos.
El pronunciamiento establece una serie de acciones urgentes como la regularización inmediata y permanente de las descargas industriales, en especial de las empresas que arrojan metales pesados y compuestos tóxicos a los ríos Zahuapan, Atoyac y Alseseca.
Indican que también es necesario el cumplimiento estricto del título de concesión otorgado a Concesiones Integrales “Agua de Puebla“, garantizando que la empresa realice las tres fases de tratamiento de aguas residuales conforme a la NOM-001-SEMARNAT-2021.
Asimismo, demandan atención médica adecuada y sostenida para la población afectada, con abasto de medicamentos y capacitación en toxicología ambiental al personal de salud.
Proponen la creación de un mecanismo interinstitucional con participación social, mediante un Organismo Operador de Cuenca de carácter federal, que coordine las acciones, garantice transparencia y evite la dispersión institucional.
Como acciones estructurales, proponen el diseño de un Plan Integral de Cuenca que enfrente los factores estructurales del deterioro: industrialización desregulada, deforestación, erosión, contaminación del aire y normas permisivas.
Asimismo, la construcción de un Plan de Justicia Socioambiental y Sanitario que asegure derechos, reparación del daño, recuperación de ecosistemas y transparencia en la información pública.
Los firmantes advierten que el saneamiento del Atoyac no puede basarse en acciones aisladas, simbólicas o cosméticas, pues las jornadas de limpieza y las plantas de tratamiento dispersas no han logrado revertir la contaminación, que ha crecido más de 60 por ciento en las últimas dos décadas.
“Como académicos y ambientalistas, manifestamos nuestra vocación social y ponemos a disposición de los gobiernos nuestro conocimiento científico, experiencia técnica y compromiso ético”, expresan.
La carta fue rubricada por Gabriela Pérez Castresana, Andrés Barreda Marín, Aurelio Fernández Fuentes, Francisco Castillo Montemayor, Francisco Vélez Pliego, María Eugenia Ochoa García, Ana Lluvia García Vilchis, Lisett Santa Cruz Ludwig, Yolanda Pica Granados, Rafael Rodríguez Moreno, Alejandra Meza Velarde, Víctor Hugo César Ramírez, Mariano Castellanos Arenas, Carolina Morán Raya, Samuel Hernández Anzaldo, Lilia Varinia López Vargas, Argelia Arriaga García, Mónica Olvera Nava, Oriol Malló Vilaplana, Valentina Campos Cabral, Blanca Cordero Díaz y Rigoberto Sánchez Ramírez.


