La comunidad de San Mateo Ozolco, asentada en las faldas de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, enfrenta una crisis socioambiental marcada por un conflicto histórico de tierras y una reciente amenaza que pone en riesgo su acceso al servicio de agua entubada.
El eje del problema es el presunto aprovechamiento forestal ilegal realizado por el descendiente de la familia hacendada Aizpuru en un predio que, históricamente, fue parte de las tierras ancestrales despojadas a los pueblos nahuas de la región.
La familia de origen español Aizpuru contaba con más de 13 mil 800 hectáreas de tierra de las montañas del Izta-Popo. Luego de la Revolución Mexicana, las tierras le fueron devueltas en ejido a los pueblos de Calpan, Ozolco, Atexco y Buenavista.
El conflicto se agudizó el pasado 24 de noviembre, cuando en asamblea comunitaria se confrontó al señor Aizpuru por la tala de bosque y el tránsito de camiones madereros sin la debida autorización del pueblo.
El propietario presentó un permiso de aprovechamiento forestal, argumentando plaga y vejez del bosque, y ofreció la disyuntiva de permitir la corta o que el pueblo comprara el predio.
Como resultado del diálogo inicial, se acordó suspender el corte de árboles hasta una verificación pactada para el 9 de diciembre.

Irregularidades confirmadas por el Comité de Vigilancia
El Comité de Vigilancia designado por la asamblea realizó inspecciones previas, llevando personal de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) como orientador, y detectó graves irregularidades que sugieren un aprovechamiento no conforme a la ley y al proyecto autorizado.
La inspección arrojó que el corte de árboles no sigue el proyecto autorizado, se constató la ausencia de árboles enfermos en la zona talada, se cortan por igual ejemplares jóvenes, maduros y pocos viejos.
Además, se están talando árboles cerca del río, una práctica prohibida por la normativa forestal, y no se sigue el proceso de selección de árboles del proyecto.
Los pobladores encontraron que el procedimiento es inverso: primero se tala y luego el técnico sella los árboles cortados, lo que indica un posible encubrimiento o alteración del proceso.
El Comité de Vigilancia de Ozolco inició gestiones ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) para solicitar una verificación oficial que conduzca a la suspensión formal de las actividades por aprovechamiento indebido.
Amenaza directa al derecho humano al agua
La situación ha escalado a un punto crítico con la reciente amenaza del propietario.
Según informó la presidenta auxiliar este viernes 5 de diciembre a los comités, el señor Aizpuru advirtió que si el pueblo no permite que continúe con la tala, destruirá la red de agua potable que cruza por su propiedad, dejando a Ozolco sin suministro.
Esta amenaza es vista por el pueblo como una nueva forma de condicionamiento y despojo, recordando la historia de apropiación de tierras en la Colonia.
Los pobladores señalaron que la devastación del bosque en la cabecera del río provocará, a corto o mediano plazo, la desaparición de los cuerpos de agua, lo que dejaría al pueblo sin el líquido vital de todas formas.

Implicaciones legales y convocatoria a asamblea
La acción de destruir la red de agua entubada del pueblo, independientemente de que la tubería cruce una propiedad privada, se considera un delito y una violación al derecho humano al agua, consagrado en el Artículo 4 Constitucional.
Por lo tanto, la red hídrica, por su tiempo y función pública, adquiere derechos de paso y utilidad social.
Además, la destrucción de infraestructura hidráulica es sancionada en diversas legislaciones estatales y federales.
Ante la gravedad de la situación, la presidenta auxiliar ha convocado a una asamblea del pueblo este domingo 7 de diciembre a las 11 horas para debatir si se cede a la presión del señor Aizpuru o si se mantiene firme la defensa del bosque y el agua.
El pueblo de Ozolco se encuentra en la encrucijada de defender su patrimonio natural e hídrico, enfrentándose a un legado de despojo histórico y a una amenaza que atenta directamente contra su subsistencia.
La decisión de la asamblea será crucial para el futuro de la comunidad.
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