Luego de que su secretario de Administración, Bernardo Arrubarrena García, fue exhibido por intentar sabotear la marcha del orgullo gay, este jueves el edil capitalino Eduardo Rivera Pérez autorizó apoyos y uso de la plancha del zócalo al colectivo APPS.
Al concluir un acto público del alcalde panista en el Parque de Santa Inés, María José Flores Serrano, organizadora de la marcha que se llevará acabo el 18 de junio, se acercó al edil para expresarle su inconformidad con la postura de Arrubarrena García quien ofreció apoyos del ayuntamiento para la marcha a cambio de no usar la plancha para hacer un mítin.
El edil expresó a “Majo”, como se le conoce a la activista, que no existe prohibición o condicionamientos para usar la plaza, por lo que la remitió con un funcionario cercano para afinar los detalles del acuerdo.
Flores Serrano dijo que confía en la palabra del edil panista, pero en caso de que se presente otro obstáculo por parte de la Comuna para realizar la marcha lo dará a conocer a la opinión pública.
Manifestó que la ideología de los funcionarios públicos no puede estar por encima de sus decisiones respecto a sus gobernados.
La propia activista denunció un día antes que el ayuntamiento panista de Puebla pretende impedir que la Marcha Estatal del Orgullo 2022, programada para el 18 de junio, llegue al zócalo de Puebla.
En conferencia de medios la activista denunció que el secretario de Administración municipal, Bernardo Arrubarrena García, y un funcionario cercano a este, de nombre “Edmundo”, le condicionaron al colectivo apoyo para realizar la marcha de la comunidad LGBTTTI a cambio de que no hicieran un mitin en el zócalo de la ciudad.
En conferencia de medios la activista afirmó que APPS ha encontrado apoyos y facilidades por parte del gobierno de Luis Miguel Barbosa Huerta, así como de ediles de municipios como Tehuacán, Teziutlán y San Martín Texmelucan, entre otros, para realizar la llamada Marcha Estatal del Orgullo 2022 en junio próximo.
Sin embargo, no corrieron la misma suerte en el ayuntamiento de Puebla, donde Bernardo Arrubarrena, a través del “contador Edmundo”, les notificó que se les daría una bocina y tablones siempre y cuando realizaran su conmemoración en el Paseo Bravo y no en el zócalo.
Manifestó que ante la postura de los funcionarios la respuesta del colectivo es que “no se van a esconder”, ante lo cual la Comuna les mandó a decir, a través de la Secretaría de Gobernación, que sí se les daría el zócalo pero sin templete, lo que calificó como una mala decisión.
