Sábado, agosto 13, 2022
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La riqueza de la minificción está en cómo el lector se maravilla: Sánchez Clelo

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La riqueza de la minificción, afirma el escritor Fernando Sánchez Clelo, está en cómo el lector la percibe, la enriquece y maravilla. Como ocurre con el cuento, la poesía o la novela, agrega, la minificción depende de la disposición del lector, de su interés, de estar libre de prejuicios, de saber que no es un juego o un ejercicio, y que es él quien brinda la riqueza al género cuando ríe, juega, se pregunta o tiene un dilema ético ante su lectura.

Como parte del programa Viernes de Carolino que impulsa la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura de la UAP, el editor habló sobre la colección Ficción Express con la cual la Dirección General de Publicaciones ha dado cabida y difusión a este género literario.

Días atrás, en el Salón de Proyecciones del edificio Carolino, Sánchez Clelo recordó que con su trabajo editorial, la UAP se ha convertido en un referente de la minificción en Hispanoamérica al publicar y congregar a autores de diversos países. Este “trabajo único”, dijo el autor del libro No se acaban las calles, ha hecho que minificcionistas de otros países reconozcan que en la universidad se “hace algo” por el género, al publicarlo y difundirlo.

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Mediante una charla, el también maestro en Estética y Arte y doctor en Literatura Hispanoamericana por la UAP habló sobre la amplia historia de la minificción en Puebla, que inicia en 1989 con la aparición del libro De amor y otras mamoncolías de José Báez Zacarías, editado por Pez soluble, con los primeros “vestigios de minificción”. Otros libros del género fueron Detrás de la máscara, de Dulce María González y Cosas de luna mala suerte, de Rubén Alvarado (1993).

Luego, continuó Fernando Sánchez, a partir del año 2000 aparecieron libros de minificción previos a la colección Ficción Express de la UAP; entre ellos, De Fátima y otros cuentos, No es nada vivir, Cuentomancia, Ficciones a contrapunto, Alebrijes de palabras, Cuatro caminos, Ráfaga imaginaria: minificción en Puebla, Descendencia imaginaria, ¡Nocaut! Microrrelato internacional de boxeo, Mínimas minificciones mínimas y Casi bestia, casi humano.

De estas, destacó Alebrijes de palabras, escritores mexicanos en breve, una antología aparecida en 2013 con la cual autores del género voltearon su mirada hacia la editorial de la UAP; así como  ¡Nocaut! Microrrelato internacional de boxeo, otra antología preparada por Alex Flores en 2015, y Mínimas minificciones mínimas, del reconocido Agustín Monreal.

Recordó que a partir de 2016, con la mirada puesta sobre la UAP y previendo que más autores buscarían ser publicados bajo su sello editorial, pensó entonces en la aparición de una colección propia de minificciones. Así, con el apoyo del entonces encargado de publicaciones José Luis Olazo, y el ánimo de Ana María Huerta Dolores Jaramillo, se logró la concreción de la nueva colección que se logró redondear con la presencia de Agustín Monreal, quien pidió ver publicadas sus Mínimas minificciones mínimas.

Agregó que con el apoyo en el diseño editorial de Francisco González Bernal, quien se ha encargado de las portadas que de cierta forma han identificado a la colección, buscó dar nombre e imagen a la misma. Optó entonces por una taza y un ojo lector como imagen, y el nombre de Ficción Express.

“Vino la idea del café que se sirve en cantidades pequeñas, que tiene un sabor concentrado y fuerte, una textura espesa que se bebe pausadamente, con un efecto a largo plazo y varios tipos de preparación. La minificción es breve; es intensa, emotiva y reflexiva; nos impacta, nos sorprende, maravilla y asusta, es densa en contenido. En su interpretación encontramos su riqueza, pues nos da la oportunidad de interpretarla de distintas maneras; se lee lentamente pues cada minificción es un pequeño mundo; genera un efecto más allá de la lectura como la cafeína que es a largo plazo, así deja pensando y dando vueltas; tiene una tipología como minificción y micro relato, literarios y extraliterarios”.

Sánchez Clelo mencionó que una vez come nombre y logotipo, se dictaron los criterios editoriales. Así, en Ficción Express no hay limitación en el tema, los textos pueden ser narrativos o metafóricos, además de que no se privilegia el humor sino más bien la ironía, y sus autores presentan no un compendio de minificciones sino una idea de libro.

Bajo esta perspectiva, agregó, se han editado libros como Casi bestia, casi humanos, en donde Gabriel Zúñiga recrea el mito del ángel caído desarrollando su minificción en los supuestos lugares donde cayó este personaje; y Hola, te sigo esperando, de Agustín Monreal, quien actualiza el género epistolar llevándolo a Facebook.

Otros títulos han sido Vamos al circo, minificción hispanoamericana de 2016 con autores de Argentina, Colombia, España, Estados Unidos, Colombia y México; Crónicas de Liliput, de Alejandro Badillo aparecido en 2017; La sal de los días, de Adriana Azucena Rodríguez; Escribo que sueño, de Javier Zuñiga; y la antología Corto circuito, fusiones de la minificción del propio Sánchez Clelo.

Se suman El tótem de la rana, catapulta de microrelatos de José Manuel Ortiz Soto y Pedro Omar Rivera; Breveridades y breverismos de Agustín Monsreal; Música primigenia, de Katalina Ramírez; Todos estamos aquí, de Daniel Bernal; Anímula, de Miguel Lupián; Resonancias, de Gloria Ramírez y Fernando Sánchez Clelo; Luna que se quiebra, de José Luis Zárate; El desamparo de la bestia, de David Baizabal; y Museo de nimiedades, de José Juan Aboytia, apenas aparecido en marzo de este año.

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