La revista Arqueología dedica su número 57 a la zona arqueológica de Cantona

La revista Arqueología dedica su número 57 a la zona arqueológica de Cantona, y con ello rinde un homenaje a la labor del arqueólogo Ángel García Cook (Teotitlán, Oaxaca, 17 de agosto de 1937- 29 de enero de 2017), quien durante más de 30 años se dedicó a la investigación del sitio. 

Publicada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la revista resultó de la “solicitud de la comunidad académica y científica de la arqueología mexicana (para) conjuntar varios artículos sobre un solo tema, sitio o región de investigación”. 

Por ello, como anota la editora del número Laura Adriana Castañeda Cerecero, ese deseo inicia con esta ciudad localizada en Puebla, cuya elaborada planificación en una gran red de vías de comunicación, con calzadas, muros–calzadas, pasillos y calles perfectamente trazadas, la hace la más urbanizada que se conozca hasta la fecha para el México prehispánico. Es además el sitio con más cantidad de juegos de pelota, con un total de 27 descubiertos. 


Disponible en el link https://bit.ly/3hY7O2U, el número 57 de la revista Arqueología reúne seis contribuciones que ejemplifican los avances de las investigaciones en el sitio de Cantona y sus inmediaciones.  

La publicación inicia con el artículo del propio Ángel García Cook, quien fuera profesor emérito del INAH desde 1992 y profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia. En el artículo Cantona: un bosquejo de su desarrollo cultural, presenta un panorama amplio de las investigaciones que realizó durante más de 20 años en el sitio, detallando su ubicación geográfica, las características del asentamiento, las tres unidades de exploración, las unidades habitacionales, vías de circulación, plazas cívico-religiosas, sistemas defensivos, juegos de pelota, sistemas constructivos, depósitos y sistemas de almacenamiento; la economía, basada en la obsidiana, y los “talleres estatales” de producción lítica; además de la organización sociopolítica durante el periodo de ocupación, así como la interacción de la ciudad con otras regiones. 

García Cook, apunta la editora Adriana Castañeda, también hace un breve recuento de las intervenciones efectuadas con anterioridad al Proyecto Especial Cantona y una breve síntesis de los documentos que hacen referencia a dicho sitio. 

Se exponen además los resultados del Proyecto Norte de la Cuenca de Oriental, en el que se han registrado los asentamientos humanos y se ha propuesto una cronología regional paralela a la secuencia presentada para Cantona. Se hace además un recuento de la área explorada y habilitada para el turismo en el sitio ubicado a poco más de una hora de la capital poblana.   

En el presente número también participa Liliana González González quien, con el texto Análisis de los materiales óseos de la Plaza de los Cuchillos Fríos de Cantona, presenta un análisis antropológico a partir de 18 entierros procedentes del centro cívico religioso de Cantona.  

“Con base en los estudios osteológicos y la información de campo logra inferir que los individuos depositados pertenecen a una ceremonia de gran relevancia para el sitio”, refiere la editora en la presentación.

Continua que el trabajo de Denisse Gómez Santiago denominado La cerámica del norte de la cuenca de Oriental, desarrolla una secuencia cerámica proveniente de 326 sitios arqueológicos registrados por el proyecto Cuenca de Oriental, pues la cerámica representa seis fases culturales establecidas para la región norte de la misma cuenca.   

La autora, dice Castañeda Cerecero, logra identificar una migración poblacional de dicha región hacia el sitio de Cantona, a la par que habla de las relaciones culturales que tuvieron con asentamientos del golfo-centro, región Puebla-Tlaxcala y occidente de México. 

En el número 57 de la revista Arqueología, además, Humberto Medina González y Baudelina García Uranga presentan Los antiguos monumentos de El Tajín, Xochicalco, San Juan de los Llanos (Cantón o Cantona) y la isla del Nutka en la Gazeta de México y la Gazeta de la Literatura. En dicho artículo, los autores realizan una compilación de documentos para identificar las noticias más tempranas sobre los sitios prehispánicos mexicanos de El Tajín, Xochicalco y San Juan de los Llanos, reportes realizados desde 1785, 1791 y 1790, comprobando el reporte que hiciera Ruiz Cañete sobre las ruinas de Cantona. 

A su vez, María Magdalena de los Ríos Paredes, en su texto Estudio de las fechas determinadas para Cantona por el laboratorio del INAH, sugiere la ocupación humana para el sitio de Cantona con base en 190 muestras de carbón, las cuales son procesadas por medio del análisis de carbono-14, en los laboratorios del dicho instituto.  

Hasta donde las fechas existentes lo permiten, la autora propone que el periodo de apogeo de Cantona se dio entre 150 años antes de esta era en común y 425 años después de esta era en común, pero propone que la actividad humana en la zona se prolonga un poco más. “Las muestras provienen de los conjuntos de juegos de pelota, plazas, unidades habitacionales, palacios, cistas, silos, tumbas, enterramientos, subestructuras y rellenos”, destaca la editora. 

En la sección Reseñas, José Humberto Medina González hace referencia al libro Los estudios histórico-arqueológicos de Enrique Juan Palacios, de la autora Haydeé López Hernández, editado por el INAH y recogido en la colección Historia, serie Sumaria, en 2016. 

“La autora del libro señala que Palacios describió con sumo cuidado y erudición cada una de las crónicas, tratados e investigaciones sobre el México Antiguo que fueron escritas en caracteres latinos por indígenas, españoles, nacionales o extranjeros, desde el siglo XVI hasta el XIX, y también rastreó sus ediciones, traducciones, casas editoriales y editores que publicaron cada una de esas obras”.