Ante la llegada masiva de trabajadores para emitir su voto en la elección del Comité Electoral del Sindicato de Burócratas, el secretario general Jhovani Oliver Gallo reventó la asamblea extraordinaria, colocó un cerco metálico e impidió el acceso a los agremiados, bajo el pretexto de que no había quórum legal para llevar a cabo los comicios.
Alrededor de las 19 horas de este viernes, la sede sindical, ubicada en la colonia Maravillas, se convirtió en un foco de conflicto, luego de que el actual líder fuera señalado por cerrar las puertas e impedir el acceso a cientos de agremiados que buscaban votar.
Esta acción provocó una ola de indignación y enervamiento entre la base trabajadora.
La aspirante Marta Rodríguez, de la planilla Movimiento Democrático, acusó de manera directa a Oliver Gallo de reventar la elección, tras afirmar que había más de 3 mil trabajadores en la sede, de los cuales más de la mitad se quedaron afuera.
En entrevista con La Jornada de Oriente, afirmó que de fondo Jhovani Oliver busca permanecer dos años más en el cargo, para intentar tapar el desvío de cuotas sindicales que ascienden a 20 millones de pesos, y de los que se desconoce su destino.
Ante la crisis que se enfrenta, Marta Rodríguez pidió la intervención del gobierno del estado para garantizar unos comicios transparentes y en paz.
De lo contrario, advirtió que buscarán la salida de Oliver Gallo y la instalación de un Comité Interino.
Asisten cerca de 3 mil trabajadores a votar
A pesar de que la asamblea logró declarar el quórum con la presencia de mil 306 trabajadores, aunque la mayoría seguía sin acceder al sindicato, cerca de las 7 de la noche el proceso de votación se vino abajo.
Los trabajadores, muchos de los cuales esperaban desde las 3:30 de la tarde sin haber comido, denunciaron un retraso intencional para forzar el abandono de los votantes.
Los asistentes acusaron directamente a Jhovani Oliver de buscar retardar el proceso con el presunto fin de “aburrir” a los trabajadores y que la baja participación favoreciera a su grupo.
La fila para emitir el voto se extendió desde las oficinas sindicales hasta el centro deportivo aledaño.
Por momentos, se calculó que un total de 3 mil trabajadores esperaban poder ejercer su derecho.
La molestia se hizo evidente con rechiflas y una creciente inconformidad entre los burócratas, quienes vieron su participación obstruida por el cierre de puertas.
La planilla opositora Movimiento Democrático, encabezada por Marta Rodríguez, elevó la tensión al lanzar una alerta sobre presuntas irregularidades. Advirtieron sobre la posible clonación de mil credenciales de trabajadores para utilizarlas a favor del grupo de Oliver, lo que aumentó el escrutinio sobre el desarrollo de la elección.
La jornada se mantuvo en un clima de alta tensión, con los trabajadores vigilando de cerca el proceso para exigir la transparencia del proceso interno.
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